Sociedad y Justicia
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Una adolescente logró escapar y llamar a la policía

Hallan en vivienda de California a 13 hermanos encadenados por sus padres
 
Periódico La Jornada
Martes 16 de enero de 2018, p. 34

La policía descubrió a 13 hermanos con edades de dos a 29 años encadenados y sin alimentar por sus padres, que fueron encarcelados, en un poblado de California.

La alerta provino de una de las hermanas, de 17 años, que logró escapar de la vivienda, cerca de Perris, al suroeste de Los Ángeles. Consiguió llamar al número de emergencias 911 desde un teléfono celular que encontró en la casa.

La adolescente, que se veía demacrada y parecía tener apenas 10 años, según el comunicado de la policía, afirmó que sus 12 hermanos y hermanas fueron mantenidos cautivos en la residencia por sus padres, y algunos de ellos estaban atados con cadenas y candados.

Los agentes se dirigieron a la casa de David Turpin y su esposa Louise, de 57 y 49 años, respectivamente, donde encontraron a varios niños encadenados a sus camas en la oscuridad y en medio de un olor pestilente.

Los padres, que fueron encarcelados con cargos de tortura y de poner en peligro la vida de menores, no pudieron brindar inmediatamente una explicación razonable de por qué tenían a los chicos sujetos de esa manera, indicó el comunicado.

Las autoridades fijaron una fianza de 9 millones de dólares.

En un principio, la policía pensó que las personas halladas, desnutridas y muy sucias, eran todas menores de edad, pero luego se dieron cuenta de que siete eran adultos de 18 a 29 años. Las seis restantes eran menores, la más chica de apenas dos años.

Los servicios de protección infantil abrieron una investigación. Los chicos recibieron comida y bebida después de decir que estaban hambrientos.

Kimberly Milligan, una vecina, dijo al diario Los Angeles Times que muchas cosas de la familia Turpin lucían extrañas: los chicos eran muy pálidos, tenían la mirada de aquellos que quieren volverse invisibles y que jamás salían a jugar, pese a que eran muy numerosos.

Me decía a mí misma que tomaban clases a domicilio, algo relativamente frecuente en Estados Unidos, agregó. Sentíamos que había algo raro, pero no queríamos pensar mal de la gente.

Ahora se siente terriblemente culpable: ¿Cómo es que nadie vio nada?