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Agricultura por contrato, medida que ha permitido atender a hijos de jornaleros

Reducen el trabajo infantil en los campos de tabaco nayaritas

El programa Florece ha beneficiado de 2000 a la fecha a por lo menos 15 mil menores de edad

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Uno de los tres centros de atención que hay en NayaritFoto Alejandro Alegría
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Periódico La Jornada
Lunes 17 de abril de 2017, p. 18

Santiago Ixcuintla, Nay.

La reducción del trabajo infantil en los campos de tabaco de Nayarit ha sido uno de los beneficios de la agricultura por contrato, implementada por empresas de esa industria, pues al menos desde 2000 unos 15 mil menores de 14 años de edad han sido atendidos en centros especializados, mientras sus padres (jornaleros) laboran en el cultivo de la planta.

Hasta 2015 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía había reportado en el módulo de trabajo infantil que 2 millones 217 mil 648 menores de 18 años se dedicaban a alguna actividad no permitida, de los cuales 660 mil 135 laboraban en el sector agropecuario a escala nacional, mientras en Nayarit –considerando todas las actividades económicas– había 295 mil 800.

Sin embargo, en esa entidad, a principios de este siglo, surgió el programa Florece, que ha atendido hasta el momento a poco más de 15 mil menores de edad, que ofrece alimentación, educación, salud y zonas de esparcimiento a los hijos de los jornaleros durante el periodo en que sus padres laboran en los campos de tabaco (entre enero y mayo).

Ramón Sepúlveda, director general de Jalisco Desarrollo y Fomento (Jadefo), organización a cargo de los tres centros Florece de Nayarit, explicó que en 2000 la industria del tabaco y la Universidad Autónoma de Nayarit detectaron la existencia de trabajo infantil en los campos tabacaleros, por lo que buscaron alternativas para combatirlo y crearon dicho programa. Sin embargo, apuntó, el problema no es exclusivo de ese tipo de cultivo en la entidad.

Detalló que en los niños hallaron desnutrición, falta de educación, maltrato e infecciones de diversos tipos, pero principalmente respiratorias, porque no recibían atención médica.

Ramón Sepúlveda relató que entre diciembre y enero de cada año, indígenas de comunidades huicholas, coras, tepehuanas y mexicaneras llegan a los sembradíos para emplearse de jornaleros, pero lo hacen junto con sus familias y no dejan a sus hijos, porque los menores generan ingresos por mano de obra.

El miembro de Jadefo aseveró que al principio había renuencia de los jornaleros para enviarlos a los centros Florece. Se les daba un apoyo económico para que los menores de 14 años asistieran. Tiempo después retiraron esa ayuda para cambiarla por despensa, porque “estábamos generando paternalismo. Entonces, la quitamos e hicimos que entendieran la importancia de enviar a sus hijos. Ahora los papás vienen y preguntan a los dueños de las parcelas: ‘¿tienes Florece? Vengo y trabajo contigo. Si no, mejor no”.

Los tres centros de atención (Amapa, La Presa y El Corte) están ubicados en Santiago Ixcuintla y atienden anualmente entre 850 y 900 hijos de jornaleros, donde reciben enseñanza, de acuerdo con el programa Niños Migrantes, de la Secretaría de Educación Pública (SEP). La idea es que muchos sigan estudiando en sus comunidades, porque se revalidan los estudios que aquí se imparten o se les da continuidad, subrayó.

El programa no sólo tiene el respaldo de la SEP, sino también de la Secretaría de Salud, que brinda medicamentos; la Asociación Rural de Interés Colectivo de Tabacaleros, y la British American Tobacco de México, empresa que establece contratos de agricultura con los productores.