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Descartan que tenga relaciones con el crimen organizado

Autoridades españolas dan carpetazo al caso Moreira

Las acusaciones de blanqueo de capitales no pudieron ser probadas

Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 26 de mayo de 2016, p. 13

Madrid.

La justicia española decidió archivar definitivamente las investigaciones contra Humberto Moreira, ex presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), quien fue encarcelado una semana en enero pasado en España acusado de blanqueo de capitales, malversación de fondos públicos, asociación delictiva y prevaricación.

Después de numerosas actuaciones, incluidas varias diligencias y viajes a Estados Unidos y México, la sala de lo penal de la Audiencia Nacional emitió un auto en el que concluye que Moreira no tiene vínculos con el crimen organizado ni con Los Zetas; tampoco se han podido probar las acusaciones de blanqueo de dinero en España y en Estados Unidos, y se precisa que la investigación no tiene ningún vínculo con la del empresario coahuilense –amigo suyo– Juan Manuel Muñoz Luévano.

El expediente ya es historia

Según confirmaron fuentes de la judicatura a La Jornada, el caso Moreira ya es historia en España. El juez instructor del caso, Santiago Pedraz, ya había archivado el expediente, pero estaba pendiente de resolverse el recurso presentado por los fiscales anticorrupción José Grinda y Juan José Rosa, quienes fueron finalmente los que construyeron la acusación contra el político mexicano después de dos años de investigaciones a varias bandas, seguimientos policiales, actuaciones de espionaje y comisiones rogatorias tanto a México como a Estados Unidos para recabar más información sobre las actividades empresariales del ex gobernador de Coahuila.

El auto sostiene que no existe ‘‘ningún indicio sobre su vinculación con algún cártel mexicano con ramificaciones en Estados Unidos dedicado al blanqueo de dinero procedente de actividades ilícitas, especialmente relacionadas con el narcotráfico’’. Además, se advierte que Moreira no está inmerso en ningún proceso judicial en México, donde, según informó a la justicia española, la Procuraduría General de la República (PGR) archivó las indagatorias por falta de pruebas.

Por lo anterior, se rechaza realizar actuaciones nuevas, tanto en España como en Estados Unidos, al resultar ‘‘reiterativas, innecesarias e inútiles’’.

Moreira se encuentra en México desde febrero pasado, después de que el 15 de enero fue detenido por sorpresa en el aeropuerto de Madrid-Barajas en una operación auspiciada por la Fiscalía Anticorrupción española y que pretendía demostrar la vinculación al crimen organizado del político mexicano.

Estuvo preso en la cárcel de alta seguridad de Soto del Real durante una semana y después de que le fue devuelto el pasaporte decidió volver de forma precipitada a México, sobre todo a raíz de conocer por el juez instructor que la investigación continuaría y que se llevarían a cabo nuevas diligencias, tanto en España y México como en Estados Unidos, donde se encuentra detenido Rolando González Treviño, su supuesto prestanombres.

Desde el pasado 3 de febrero Moreira Valdés se encuentra en México, pero seguía con interés las novedades sobre la investigación abierta en su contra, que se complicó a partir del 18 de marzo pasado, cuando la policía española detuvo al empresario Juan Manuel El Mono Muñoz Luévano, amigo y paisano de Moreira y dueño de una cadena de gasolineras desde las que supuestamente se lava dinero procedente del narcotráfico.

Durante el procedimiento judicial, tanto en el tiempo en el que fue detenido como en las posteriores actuaciones judiciales, diversos funcionarios de la justicia española denunciaron a través de la prensa una supuesta injerencia y presión de las autoridades mexicanas para condicionar el proceso, a través de la embajada de México en España, presidida por Roberta Lajous, y de la PGR, que tiene una delegación en España.

Este auto ya no admite recurso, con lo que se da por concluida de forma definitiva la investigación contra Moreira en España. No así la de su amigo empresario, que sigue su curso.