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Hay más libertades, pero la represión sexual es la misma, afirma

El artista Nick Zedd traslada a México su iconoclasta quehacer
Foto
Zedd en su departamento rodeado de su universo undergroundFoto Chelico
 
Periódico La Jornada
Sábado 9 de enero de 2016, p. 6

Al entrar en el departamento de Nick Zedd se ingresa también a su universo: libros, discos, objetos diversos decorados por él, casetes de audio y vhs, un caballete y diferentes pinturas; sin embargo, llaman la atención una docena de lienzos con rostros de criaturas deformes, conocidas como fetos arlequín.

Efectivamente son bebés arlequines, dice y comenta que no hace esas viñetas por alguna fascinación producida por la enfermedad de los niños. No por ese motivo, sino por lo que aparentan: se fija en las texturas y en los colores de sus rostros y su fascinación es porque son muy expresivos y no se sabe si sienten dolor, si sienten placer; es una combinación extraña que no se puede explicar con palabras, pero parece la perfecta mezcla entre ternura y angustia. Hay veces en que parecen tener mucho dolor y otras en las que dan la impresión de tener un orgasmo. Creo que por eso se llaman bebé arlequín o payaso, porque aparentan traer esta carga humorística y expresiva. Por eso los pinto.

Transgresora y subterránea

Nick Zedd nació y creció en Washinton, ciudad donde tuvo acercamientos con el dadaísmo y el surrealismo, corrientes que lo llevaron a buscar y capturar –con una vieja cámara Super8– iconoclastas imágenes. Sus inquietudes artísticas lo condujeron a Nueva York, donde se convirtió en visitante frecuente del emblemático bar CBBG; sitio donde se adormecía su relación amor/odio con la urbe de hierro. Este estado emocional fortaleció su mentalidad transgresora, subterránea, provocativa y propositiva contenida en su obra, tanto cinematográfica como pictórica. Su filme War is menstrual Envy es clara muestra.

Zedd, con legiones de fanáticos en la Red de jóvenes seguidores del deathrock y corrientes afines, conversó con La Jornada: Sigo siendo la misma persona desde 1980, sólo que ahora tengo más facilidad para llegar a mayor cantidad de gente. Soy el mismo, sólo cambié mi residencia a otro país.

El cineasta, escritor, diyéi y pintor ahora vive en la ciudad de México y ha expuesto obra en el Museo del Chopo y tuvo fallida exposición en una galería de Polanco. “En particular, por la pintura woregasmo. La iba a presentar a principios del año pasado en una galería gay en la Condesa, a lo cual se negaron. El impacto, de algún modo, sigue siendo el mismo: no en cualquier lado ves pinturas de genitales, mucho menos, un pene erecto como los que suelo pintar.” Y añade: A pesar del cambio de épocas y de que hay más libertades, la represión sexual sigue siendo la misma.

–Siente que el arte sigue siendo censurado.

“Estoy en contra de los curadores, que son los peores ladrones que hay; en realidad cuando llegas como artista a una galería necesitas hacer un contrato en términos muy claros y que todo sea por escrito, para evitar batallar con eso. Desafortunadamente, son los curadores los que deciden lo que hay que ver y lo underground es lo que no aceptan tan fácilmente. Pero esto tiene sus beneficios: eres libre, tienes autonomía, nadie te dice lo que tienes que hacer.”

De su estancia en México dice que disfruta la comida, el buen clima y hay una sensación de paz que no encuentro en otro lado.