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En entrevista con La Jornada, Robert Verdonk habla de su vocación hispanística

México atesora una cultura tan rica que merece ser mejor conocida en Europa

Es fundador del Centro Interfacultativo de Estudios Mexicanos en la Universidad de Amberes

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Tengo un compromiso con México, porque es a su país que debo mi vocación, afirma el especialista, que se dice maravillado ante la calidad, diversidad y cantidad de museos que existen en el paísFoto María Luisa Severiano
 
Periódico La Jornada
Martes 18 de agosto de 2015, p. 37

Fue en México donde el catedrático emérito de la Universidad de Amberes, Bélgica, Robert Verdonk halló su vocación hispanística. Y en parte fue gracias a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) como reforzó su interés en la cultura de este país.

Recientemente investido con el doctorado honoris causa de la UNAM, el lingüísta y filósofo dice sentirse honrado por la distinción, con la cual ya forma parte de la comunidad de esta casa de estudios. En Europa sabemos que la UNAM no es cualquier universidad mexicana, es algo aparte, tiene un alto nivel tanto en ciencias exactas como en las ciencias humanísticas.

En entrevista con La Jornada, Verdonk explica cómo hace 51 años, cuando era estudiante de licenciatura, llegó en un viaje académico a México sin hablar español. Estudiaba entonces filología románica y el idioma románico que hablaba era el francés. Ese viaje fue un choque humano-cultural y me di cuenta que debía aprender español, que es la lengua románica más importante.

Era 1964 y antes del viaje cada participante debía preparar un trabajo relacionado con su disciplina con toda la información sobre México que pudiera encontrar en las bibliotecas de ese país. Lo primero que hicimos al llegar fue presentar nuestros informes ante profesores de la UNAM y de la Iberoamericana. Ese fue mi primer acercamiento con la UNAM y con este país.

Esa sería la primera de muchas visitas a México del hoy catedrático emérito de la Universidad de Amberes. Y el viaje lo transformó. Además de la capital conoció Mérida, Yucatán; Guanajuato, Guanajuato; Guadalajara, Jalisco; Monterrey, Nuevo León; y Puebla, Puebla. Fue tal el impacto que al concluir su licenciatura realizó un doctorado en lingüística española en la Universidad Católica de Lovaina.

En una amena charla efectuada en un hotel que está frente a la Alameda Central de la ciudad de México, justo antes de que Verdonk tomara su vuelo de regreso a su país, el profesor rememora cómo otra casualidad lo llevó a abrazar aún más su interés por México.

Fue en 1990, cuando Alfredo del Mazo fue nombrado embajador de México en Bélgica. Consiguió hacer de la embajada en Bruselas no sólo la representación en Bélgica, sino ante la Comunidad Europea. Amplió la sede diplomática en personal y actividades y decidió cerrar el consulado mexicano en Amberes, éste tenía una pequeña biblioteca de mil libros sobre México, era muy concurrida. El embajador propuso que la biblioteca permaneciera en esta ciudad, por lo que varios lectores que recurrían frecuentemente a ese espacio acudieron conmigo, como hispanista, para proponer que la universidad acogiera el proyecto.

Las autoridades universitarias no lo dudaron y con el apoyo de la embajada, de la UNAM y de muchas otras instancias la biblioteca creció (hoy ha incrementado su acervo a 18 mil libros sobre México) y a la par se dieron las condiciones para que Verdonk fundara el Centro Interfacultativo de Estudios Mexicanos y la Cátedra de Estudios Mexicanos, de la cual es coordinador, con sede en la Universidad de Amberes.

Este espacio académico, donde la mayoría de las conferencias se realizan en español y es justo cuando más público asiste, fue inaugurado con una conferencia del destacado investigador mexicano Miguel León-Portilla. Pero también han pasado personalidades como Carlos Fuentes, José Moreno de Alba, Gonzalo Celorio, Margo Glantz, Juan José Arreola, Silvia Molina, Jorge Volpi, entre muchos otros, tanto mexicanos, como latinoamericanos y académicos europeos estudiosos de México desde diversas áreas.

Nos sentimos útiles y yo en particular tengo un compromiso con México, porque es a su país que debo mi vocación. México atesora una cultura propia tan rica que merece ser mejor conocida en Europa.

Especialista en los estudios de la época colonial en México y el impacto que la obra artística producida entonces en la Nueva España tiene en Flandes –una de las tres regiones que conforman la Bélica actual–, Verdonk también se dice maravillado con otros periodos de la historia mexicana: la etapa precolombina; la Independencia; la llegada al país de Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota Amalia de Bélgica, engañados por las mentiras de Napoleón III; el periodo de Benito Juárez; y la Revolución y cómo Lázaro Cárdenas en su periodo presidencial logró concretar por fin los objetivos de ese movimiento armado.

Pero si algo lo deja sorprendido siempre que visita el país es la cantidad, calidad y diversidad de museos. Ahora me voy, pero en mi próximo viaje tengo ya una lista de recintos para visitar.

Tampoco deja pasar la oportunidad para hablar de la cordialidad en el trato de los mexicanos y de lo que la UNAM representa para el país.

Esta casa de estudios da la oportunidad a muchos jóvenes de obtener una formación para que sean útiles a su nación. Es una de las universidades más grandes del mundo, con más de 300 mil estudiantes y 38 mil académicos, y que a la vez mantiene una gran calidad en docencia, investigación y difusión de la cultura. La UNAM funciona, y lo hace muy bien, por eso ahora que viene el proceso para designar a quien será el nuevo rector, espero que la comunidad elija a alguien de la estatura del rector Narro Robles.