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Juicio a ex nazi en Alemania
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Oskar Gröning (al centro), de 93 años, quien fue contador en Auschwitz, acusado de ser cómplice de asesinatos a gran escala, dijo ayer ante una corte alemana que sentía culpa moral por haber trabajado en el campo de concentración nazi, y describió con detalle algunas de las macabras ejecuciones que presenció. En el que podría ser uno de los últimos grandes juicios por el Holocausto, Gröning está acusado de asistir en el homicidio de unas 300 mil personas, aunque no cometió directamente ningún asesinatoFoto Reuters
 
Periódico La Jornada
Miércoles 22 de abril de 2015, p. 22

Luneburgo, Alemania.

Un ex contador de 93 años de Auschwitz, acusado de ser cómplice de los asesinatos a gran escala, dijo este martes a una corte alemana que sentía una culpa moral por haber trabajado en el campo de concentración nazi, y describió con detalle algunas de las macabras ejecuciones que presenció.

En el que podría ser uno de los últimos grandes juicios por el Holocausto, Oskar Gröning está acusado de asistir en el homicidio de unas 300 mil personas, aunque el hombre no cometió directamente ningún asesinato.

En términos morales, mis acciones me convierten en culpable, dijo Gröning a la corte al inicio del juicio en la ciudad de Luneburgo, en el norte de Alemania. Comparezco ante las víctimas con remordimiento y humildad... Respecto a si soy culpable en términos legales, ustedes decidirán, añadió.

Gröning tenía 21 años y según admitió era un férreo partidario nazi cuando fue enviado a trabajar a Auschwitz en 1942. Su caso es inusual porque a diferencia de muchos hombres y mujeres de la SS empleados en campos de concentración, él ha hablado abiertamente en entrevistas sobre el periodo que pasó en la instalación de la entonces ocupada Polonia.

Gröning se mantuvo en calma y revisaba documentos mientras los fiscales leían los cargos de su procesamiento. En un momento, rió cuando su abogado pidió al juez que hablara más alto para que su cliente pudiera escucharlo.

Su trabajo consistía en recolectar las pertenencias de los deportados cuando llegaban al campo en trenes y pasaban por un proceso de selección que determinaba que muchos fueran enviados directamente a las cámaras de gas.

Gröning inspeccionaba equipajes, recogiendo y contabilizando cheques bancarios que pudiera haber para enviarlos a las oficinas de la SS en Berlín y así ayudar a financiar la campaña nazi.

Al enviar los cheques bancarios él ayudó al régimen nazi a beneficiarse económicamente, dijo Jens Lehmann, abogado de un grupo de supervivientes y familiares de víctimas de Auschwitz que son los demandantes en el caso.

Nuevo enfoque en casos contra nazis

El juicio reabre el debate sobre si las personas que ocupaban pequeños cargos en la administración nazi y que no participaron directamente en el asesinato de 6 millones de judíos durante el Holocausto son responsables por los crímenes.

Hasta hace poco, la justicia alemana indicaba que no podían ser responsabilizados. En los últimos unos años, fiscales en Fráncfort decidieron no acusar a Gröning y a otros ex trabajadores de campos de concentración, argumentando que no había conexión entre sus actos y las matanzas ocurridas frente a ellos.

Pero fiscales en Hannover no estuvieron de acuerdo, alentados por el caso de Ivan Demjanjuk, quien en 2011 fue acusado de ser cómplice en los asesinatos masivos pese a que no había evidencia de que hubiera cometido un crimen específico cuando trabajó como guardia en el campo de exterminio de Sobibor.

Ciertamente no es un juicio sencillo para nosotros, dijo el juez Franz Kompisch a la corte.

Los cargos contra Gröning se remontan el periodo entre mayo y julio de 1944, cuando llegaron a Auschwitz 137 trenes con unos 425 mil judíos de Hungría. Al menos 300 mil de ellos fueron enviados directamente a las cámaras de gas, según la acusación.

Gröning describió algunos de los asesinatos que presenció en el campo de exterminio. En su primer día en la plataforma donde los prisioneros judíos bajaban de los trenes, vio a uno de sus colegas de la SS tomar a un bebé que lloraba para golpear su cabeza contra el vagón hasta callarlo.

Me conmocionó tanto. No creo que haya actuado bien para nada, sostuvo, y explicó al tribunal que más tarde había pedido a su comandante que lo transfiriera lejos de Auschwitz.

El ex contador insiste en que no participó de los asesinatos y que sólo presenció una vez las muertes en cámaras de gas.

En una extensa entrevista con la revista alemana Der Spiegel en 2005, Gröning dijo que no sentía nada cuando veía a judíos siendo llevados a las cámaras gas.

Si estás convencido en que la destrucción del judaísmo es necesaria, entonces ya no importa cómo se llevan a cabo esas muertes, declaró, en referencia a comportamiento como un joven oficial de la SS.