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Balance de la Jornada

Caixinha y la cruda realidad del futbol mexicano

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Con su doblete en el 4-0 que el Querétaro propinó al América, el brasileño Ronaldinho arrancó aplausos a los seguidores de los Gallos y también del cuadro local en el estadio AztecaFoto Jam Media
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edro Caixinha se aferra a los reflectores: cuando no arremete contra los árbitros enfila su frustración hacia algún equipo, como en su momento el América. Ahora eligió al Tri, y desde su pedestal nos arrojó a la cruda realidad. Sin preámbulos, el luso aseguró que Estados Unidos ya superó a México en lo único que le faltaba, el futbol.

Luego de la derrota 2-0 en San Antonio, no hay argumentos para rebatir tamaña aseveración. Mientras el balompié estadunidense avanza a conciencia, acá se privilegia el tema económico. Siempre habrá algún pretexto; ahora puede ser la indisponibilidad de varios jugadores, pero el hecho es incuestionable: el Tri no ha podido vencer a su rival de la zona en los últimos choques.

En la MLS los equipos trabajan ocho horas diarias, que incluyen táctica de pizarrón, labor en campo y en gimnasio para rendir bien en un deporte cada vez más físico. Además, si México aprovecha con descarada codicia la vecindad para ir a recoger dólares en partidos moleros, ellos esta vez exigieron un juego con condiciones a su favor, incluida una cancha en pésimo estado. Además, no dejan de cazar talento.

Por fortuna algunos clubes de la liga mexicana, los norteños, han imitado algunas medidas, pues ¿por qué habrían de trabajar los futbolistas sólo cuatro horas al día? En los equipos de la capital del país, los jugadores salen del entrenamiento pisando el acelerador de sus lujosos autos porque tienen compromisos personales después de las dos de la tarde.

En la Liga Mx la disparidad de salarios es absurda, va desde los 60 mil pesos al mes que gana algún novato hasta un Roque Santa Cruz, que se embolsa 2 millones de dólares al año. En la MLS son excepcionales las grandes bolsas –un David Beckham o Thierry Henry–, en general todos tienen sueldos decorosos y evitan en lo posible irse a los extremos.

Antes, México jugaba como en su casa en cualquier cancha de EU; ahora en las tribunas ocurre lo que en el campo de juego: hay gente de ascendencia mexicana que eligió torcer por el equipo del país que se convirtió en su hogar. La tribuna está dividida y a Miguel Herrera le espera una complicada misión para ganar la Copa Oro.

Cuauhtémoc Blanco jugó el sábado su último partido de liga. Fue una triste derrota para el cuadro camotero; lo alarmante es que el gran ídolo se va sin haber visto surgir a su sucesor. Tuvo mucha razón el seleccionador en hacerle la corte a Carlos Vela; se requiere de todo el talento disponible, pues cómo estará la aridez que hoy por hoy la figura carismática de la selección es el mismo Piojo.

Gustavo Matosas creía tener al plantel amarillo listo para la recta final, pero el sábado se estrelló de fea forma en el estadio Azteca. Las numerosas lesiones no pueden ser pretexto; el América tiene un plantel tan amplio que el técnico uruguayo echa mano hasta de nueve no nacidos en el país, pero nada le resultó, porque Ronaldinho, en unos cuantos minutos, embelesó a la afición que lo aclamó a rabiar.

Víctor Manuel Vucetich puso orden y está extrayendo elíxir, las últimas gotas de talento al brasileño. El Querétaro fue un ciclón y un aficionado con playera amarilla salió del coso extasiado: Hoy bajó Dios a jugar futbol, exclamó tras los goles de Dinho.

El América, que pasa fácilmente de la euforia a la depresión, quedó hundido en un mar de dudas y el miércoles buscará la revancha frente al Impact en Concachampions. Chivas y Águilas protagonizarán una edición más del clásico nacional en la fecha 15, pero antes ambos jugarán una final. Los tapatíos quieren la Copa Mx para dejar con las manos vacías y al borde del descenso al equipo de la franja.

Escualos y Xolos pierden punch en la recta final. Los perros fronterizos suman ya cinco partidos sin ganar, pero al igual que el Veracruz se mantienen entre los punteros gracias a un importante comienzo. Los Tigres se dieron un festín en el clásico regiomontano y tienen enloquecida a su afición, porque están cumpliendo un buen papel en la Liga Mx y en la Copa Libertadores.

El Guadalajara y Veracruz cruzaron el pantano, pues dejaron la zona de quema en exclusiva a la UdeG y al Puebla. El Cuau se va lleno de resentimiento hacia el América, en el que soñaba retirarse, pero ¡qué se podía esperar!, si hace unos meses Mohamed llevó un trofeo a sus vitrinas y a cambio fue despedido.

Los poblanos están pagando las consecuencias de malas administraciones. No es culpa del profe Pepe Cruz, pero, tras el empate entre la UdeG y el Pachuca, el cielo de los Leones Negros comienza a despejarse y están a cinco puntos de su salvación.

Hay motivos para celebrar. Andrés Guardado se coronó en la liga holandesa y fue pieza clave en la conquista del PSV Eindhoven, mientras Héctor Herrera y el Porto tienen un pie encima del laureado Bayern Munich, que con Pep Guardiola acaricia el tricampeonato en la Bundesliga, pero está a un tris de ser eliminado en la Liga de Campeones.