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La dinastía Olay: arte plumario, en la biblioteca Lerdo de Tejada

El trabajo del amanteca es tratar de engañar al espectador con las plumas
 
Periódico La Jornada
Domingo 16 de noviembre de 2014, p. 3

“Me creo amanteca porque sí tengo como oficio el trabajo de la pluma; no un plumajero, porque ése es quien lo hace como hobby”, afirmó Luis Guillermo Olay, quien inauguró el pasado jueves su exposición La dinastía Olay: arte plumario, en la biblioteca Miguel Lerdo de Tejada.

El conjunto creado por el artesano avecindado en Tlalpujahua, Michoacán, quinto descendiente de una estirpe dedicada al arte plumario, incluye alrededor de 40 trabajos que se exhibirán en ese recinto hasta el próximo mes de enero, e incluyen escenas religiosas y costumbristas.

En torno a la factura de sus creaciones, afirmó: “La respuesta a eso es el propio trabajo. Los toltecas son la cuna de esta obra, quienes después enseñaron a los aztecas. Los toltecas observaron bien a las aves. Nosotros vemos a las aves, su colorido, y no podemos determinar dónde empieza una pluma y termina la otra.

Mi trabajo es hacer exactamente lo mismo: tratar de engañar al espectador para que no sepa dónde termina una pluma y empieza otra. Cuando nosotros vemos las plumas, las podemos determinar o contar, tenemos que empezar a dudar qué tan buen plumajero es quien lo está haciendo.

Destaca una versión en pluma de la conocida acuarela El ala de ave del pintor renacentista alemán Alberto Durero (Nuremberg, 1471-1528), una serie de chimallis (escudos) con inspiración indígena. Además, la exposición incluye La pregunta de la Noche Triste, que combina ambas técnicas en un cuadro sobre la derrota a los invasores españoles durante la conquista de México, y una virgen de Guadalupe realizada con la técnica del popotillo.

Luego de la inauguración, Olay explicó que logró el efecto principal, que era el que Alberto Durero consiguió en su pintura. La exquisitez de su trabajo era mejor que una fotografía, y el reto era mayor porque había que hacerlo en pluma en su color.

En torno a La pregunta..., mencionó que “fue una idea de hace mucho tiempo tratar de combinar el trabajo de pluma y de popote, pero hacerlo en una postura que valiera la pena. Se me ocurrió hacer ese tema. Traté de representarlo y ver si podría hacer el penacho de pluma, pero no se prestaba la pieza, y entonces nada más fueron los chimallis los que pude hacer en pluma”.

Los organizadores informaron que en el contexto de esta exposición, en enero se llevará a cabo una conferencia de la especialista María Olvido, con el tema del arte plumaria y el penacho de Moctezuma, pieza en cuya restauración ella trabajó en Viena.

Juan Manuel Herrera, organizador de la muestra, afirmó: En la sociedad mexicana está presente el antiguo arte de los amantecas, aunque en realidad se está olvidado en México. Hay capítulos de la historia del arte que vienen de muy lejos y sobreviven gracias a la fuerza y sensibilidad mayor de una época ajena a la nuestra. Es el caso de estos antiguos amantecas.

La dinastía Olay: arte plumario permanecerá en la biblioteca Miguel Lerdo de Tejada (República de El Salvador 49, colonia Centro Histórico) hasta el próximo mes de enero.