Sociedad y Justicia
Ver día anteriorJueves 25 de septiembre de 2014Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Llaman a hacer frente a embates externos contra autonomía

Académicos: universidades públicas deben reforzar su vocación social
 
Periódico La Jornada
Jueves 25 de septiembre de 2014, p. 45

Si bien la sociedad del conocimiento exige que las universidades públicas autónomas se vinculen con la producción de la riqueza nacional, no deben regirse ni funcionar con base en las reglas del mercado. Por el contrario, la generación de ciencia, tecnología e innovación desde esas casas de estudios, deben tener dimensión social, aseveró el coordinador del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, José Franco.

En el último día de actividades del Coloquio sobre la autonomía universitaria en México, con el que la UNAM inició los festejos por el aniversario 85 de haber adquirido ese carácter, Franco planteó que se necesita, con urgencia, fomentar la creatividad para solucionar los difíciles y antiguos problemas del país, como la pobreza, la exclusión, la desnutrición y el analfabetismo.

El también director de Divulgación de la Ciencia de la UNAM indicó que las naciones con desarrollo humano medio y bajo, como México, necesitan innovación social, es decir, fortalecer la colaboración de la comunidad universitaria para atender los problemas nacionales.

Sin embargo, señaló, un problema de las instituciones de educación superior ha sido su lentitud para transformarse. Esto ha ocasionado retraso en la capacidad de nuestro país para realizar investigación de vanguardia y desarrollar tecnologías propias. Debemos incrementar la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación en torno al estudio y solución del rezago (que enfrenta México).

Imanol Ordorika, del Instituto de Investigaciones Económicas y director de Evaluación Institucional de la UNAM, dijo que en esa casa de estudios coexisten dos tipos de autonomía: una conservadora, aislacionista, que ayuda a reproducir los grupos hegemónicos que han controlado a la universidad durante décadas; y otra con miras con el compromiso social, que no espera a que el gobierno plantee temas como la rendición de cuentas para hacerlo y que interactúa con la sociedad para elegir temas, problemas y soluciones.

El investigador enfatizó que al reforzar esta segunda opción la UNAM podrá hacer frente a los embates externos contra su autonomía. Si apelamos a esta dinámica de autonomía progresista en un momento en que la concordancia entre el proyecto universitario y el gubernamental está rota, entonces la universidad puede tener un papel protagónico y una enorme fuerza para escapar a las presiones y los intentos de controlar la institución.

En lo que va del actual gobierno federal, agregó, se han suscitado desavenencias en la mayoría de los órganos autónomos del país: un escándalo y pérdida de capacidad de incidencia en el Ifai, un cambio inesperado e incertidumbre en el INE y ampliación de funciones que después se le arrebatan al Ifetel.

Para Hugo Casanova, del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, en el siglo XXI hay muchos actores interesados en la educación superior, y muchos buscan imponer valores gerenciales; sin embargo, acotó la autonomía representa la opción para recordar el carácter social del quehacer universitario.

Si bien –señaló– los requerimientos gerencialistas son válidos, antes deben pasar por el tamiz del saber y del compromiso de la universidad con la sociedad.