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Numeralia a 40 años del Conapo
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ace 40 años México cambió su política demográfica, de una pro natalista a una enfocada en disminuir la velocidad del crecimiento poblacional y reorientar la distribución territorial. Entonces se fundó el Consejo Nacional de Población (Conapo), con el encargo de regular la planeación demográfica del país por medio de un conjunto de secretarías e instituciones gubernamentales encabezadas por el secretario de Gobernación.

Vale la pena revisar la numeralia de estas cuatro décadas:

Lo más exitoso fue regular y estabilizar el crecimiento de la población: la tasa de crecimiento anual se redujo de 3.6 a 1.25 por ciento; las mujeres pasaron de tener en promedio seis hijos a 2.2; hoy somos 118.4 millones de mexicanos, más de 50 millones menos que si la tasa de nacimientos se hubiera mantenido.

La mortalidad materna (por embarazo, parto o aborto) pasó de 140 a 43.1 muertes maternas por 100 mil nacidos vivos; gracias a la educación sexual, el embarazo adolescente se redujo a la mitad (de 120 a 63 madres por cada mil mujeres de 15 a 19 años), pero acusa un estancamiento en la última década; los abortos hospitalarios descendieron una tercera parte en dos décadas, luego pasaron a incrementarse de 1990 a 2006, lo cual se relaciona con el incremento de mujeres jóvenes y el estancamiento del acceso a los anticonceptivos.

La mortalidad infantil se redujo de 68 a 12 por cada mil nacimientos; la esperanza de vida pasó de 63 a 74.1 años, pero desde 2008 descendió, por el incremento de mortalidad de hombres jóvenes.

En cuanto a la distribución territorial, el escenario de la redistribución de la población es diferente al del siglo pasado, los cambios no se encaminaron hacia un mejor equilibrio:

Entre 1970 y 2000, la población en México se tornó más urbana y se duplicó, pasando de 48.2 millones a 97.5 millones. Persisten los desplazamientos masivos del campo a las ciudades y el éxodo de áreas de rezago económico y social, pero se han atenuado en el reciente siglo.

Las oleadas hacia regiones metropolitanas de antes han perdido atractivo en la actualidad. El flujo hacia áreas de baja densidad demográfica dejó de ser masivo y perdió el apoyo oficial que tuvo en el pasado. Hay una potencial depreciación de la migración interna, la estabilidad relativa cambiará y es posible que haya nuevos desplazamientos masivos relacionados con factores emergentes: cambio climático, conflictos sociales, violencia regional y desastres naturales.

La emigración internacional empezó a descender en el nuevo siglo y ha aumentado la tasa de retorno: el saldo neto migratorio es de 228 mil personas al año y se espera que continuará en descenso. La inmigración internacional muestra una presión de cerca de 200 mil indocumentados de Centroamérica y de más de 11 mil niños y jóvenes que atraviesan el territorio mexicano en condiciones cada vez más vulnerables.

La transición demográfica llevó al momento actual del mayor número histórico de jóvenes, y hacia el año 2035 se revertirá la tendencia hacia el envejecimiento. Hoy más que nunca hay que invertir en las oportunidades educativas y de empleo de la juventud, evitar que el 16 por ciento de los nacimientos ocurra en menores de 19 años, la mitad de los cuales han sido hijos no planeados. Hay que garantizar que se imparta educación sexual integral en las aulas y en los medios de comunicación, es necesario ampliar el acceso a anticonceptivos, mejorar la atención obstétrica, así como despenalizar el aborto por voluntad de la mujer en todo el territorio nacional. Más de la mitad de la población de la diversidad sexual es discriminada, el censo de 2010 registró por primera vez a 212 mil parejas del mismo sexo (50.3 por ciento gays y 49.7 lesbianas), que representan 9.6 por cada mil.

Asusta el aumento de la mortalidad de hombres jóvenes: por primera vez la mortalidad por homicidio superó la mortalidad por accidentes, a partir de 2008 y hasta 2010 pasó de 18 por 100 mil hombres, a 35.4 en jóvenes de 15 a 19, de 36.8 a 70.7 en jóvenes de 20 a 24 años, y de 44.6 a 87. 4 en los de 25 a 29 años. La tasa de suicidio subió a 9.7 defunciones por 100 mil en adolescentes de 15 a 24 años; la mortalidad por accidentes también aumentó, 12 por ciento de accidentes de tránsito ocurrieron bajo los efectos del alcohol. En 10 años el consumo de alcohol pasó de 33.6 por ciento a 44.3 en hombres y de 7.4 a 19.7 en mujeres. Los factores relacionados con el aumento de la mortalidad juvenil son la pobreza y las expectativas de vida reducidas, el consumo de drogas, la expansión de la disponibilidad de armas y de su acceso a ellas.

Reducir el crecimiento poblacional pierde prioridad y más bien tendría que centrarse en las desigualdades socioeconómicas y en los problemas emergentes. Pero preocupa que la movilización de las derechas impida impulsar las políticas de población que el país necesita. Vemos pastores religiosos que pretenden conformar un nuevo partido político, legisladores del PAN y del PRI que preparan iniciativas restrictivas a los derechos reproductivos, se forma una comisión discriminatoria en defensa de la familia y de la vida en el Senado, se corre a una maestra en Cuernavaca por ser lesbiana, empresarios ultras se espantan ante una ley del DF que garantice el ejercicio de los derechos humanos de jóvenes, surge grupo de jóvenes neonazis en Jalisco.

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