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La Jornada en Brasil 2014

El holandés consideró que el partido del sábado no debería jugarse

El tercer lugar puede quedárselo Brasil; aquí sólo vale el campeonato: Robben
 
Periódico La Jornada
Viernes 11 de julio de 2014, p. 4

Sao Paulo, 10 de julio.

Holanda tiene que quedarse en la Copa del Mundo a pesar que su técnico Louis van Gaal quisiera que regresen a casa. Y ahora les toca disputar un partido que nadie quiere jugar.

La Naranja, que cayó el miércoles en semifinales ante Argentina en tanda de penales, tiene que enfrentar el sábado a Brasil por el tercer lugar en Brasilia, un duelo que van Gaal criticó y consideró como algo sin importancia “que no tiene nada que ver con el deporte.

Creo que este partido no debería jugarse, comentó el estratega después que su selección perdió 2-4 ante la albiceleste, tras 120 minutos sin goles. Llevo 10 años diciéndolo, pero de todas formas tendremos que jugar ese partido.

Los holandeses están obligados a salir a la cancha para el encuentro, apenas tres días después de un agotador duelo.

Pueden quedárselo, respondió el astro holandés Arjen Robben cuando le preguntaron sobre la sensación de jugar por el tercer puesto. Aquí sólo vale una cosa, y es ser campeón mundial.

Después de perder la final ante España hace cuatro años, la actitud de Holanda es comprensible. Y aunque Van Gaal lleva una década abogando por la eliminación, su plantel no tiene otra alternativa que jugar.

Lejos de ser una meta, es un enorme dolor de cabeza para Holanda. El técnico dijo que hay varias cosas que le molestan sobre el partido, pero la que más le incomoda es que un plantel encara la posibilidad de volver a casa con derrotas consecutivas, después de tener un buen torneo en el que quedó entre los cuatro mejores.

Además, los brasileños tuvieron un día adicional de descanso ya que su semifinal fue el martes.

Así que eso tampoco es justo, indicó Van Gaal. Pero creo que lo peor es que tienes la posibilidad de perder dos corridos. En un torneo en el que jugaste de maravillas, puedes irte a casa como un perdedor si pierdes los dos últimos partidos. Así que eso no tiene nada que ver con el deporte, desde mi punto de vista.

En Ámsterdam todo era desolación y los holandeses amanecieron con una resaca mundialista. No había remordimientos, pero un pensamiento era unánime en millones de aficionados: Otra vez sin nada.

La prensa holandesa recibió con resignación el adiós de un equipo. “Nadie esperaba nada de estos oranje en el Mundial. Pero el equipo de Louis van Gaal regaló momentos maravillosos de euforia al pueblo holandés”, se consoló De Telegraaf.