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EU no piensa en salvaguardar su vida: presidente del Colef

Más que pensar en deportar a menores, hay que protegerlos
 
Periódico La Jornada
Sábado 5 de julio de 2014, p. 11

La crisis de los menores migrantes no acompañados que llenan los centros de detención y bases militares estadunidenses ha servido para recordar que la relación de México, Estados Unidos y Centroamérica no se limita a lo económico. Nos está obligando a entender que estamos articulados con dinámicas de población y desarrollo, aseguró en entrevista Tonatiuh Guillén López, presidente e investigador del Colegio de la Frontera Norte (Colef).

Las alarmas se han desatado porque en lo que va del año los agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) han detenido a 10 mil menores que viajan solos rumbo a Estados Unidos, y sobre todo porque en ese país han sido detenidos otros 52 mil, y se prevé que en el siguiente semestre se llegue a 100 mil.

Estos números que parecen haber crecido de un día para otro, dijo Guillén, se deben a que el flujo de migrantes ha aumentado, pero también a que la frontera se ha endurecido.

El investigador señaló que no habría que hablar de detener a menores migrantes, sino de albergarlos, pues ya han pasado por situaciones muy duras: escapan de la violencia, desintegración familiar o falta de oportunidades, viajan clandestinamente por México, guiados probablemente por traficantes de personas, y los que cruzan a Estados Unidos viven marginación y persecución. Y el miedo está presente en todo el recorrido.

Así que hablar de detenciones es inadecuado. Se está pensando en deportarlos, pero habría que pensar en protegerlos. Son niños antes que migrantes, y a los jóvenes que vienen huyendo de la violencia e inseguridad no se les puede regresar así como así. Hay que salvaguardar su vida. Y eso es lo que no quiere hacer el gobierno estadunidense.

Este fenómeno tiene causas estructurales que si no se resuelven lo único que se hará será disminuir los números un poco, pero los problemas persistirán. Hay que voltear a ver nuestro subdesarrollo. Necesitamos una visión de región compartida. Se necesitan acuerdos regionales no sólo de política migratoria, sino de desarrollo, indicó.

Consideró que a México le toca, además de atender sus zonas expulsoras, construir una estrategia de desarrollo de la frontera sur. No podemos seguir imaginando que detrás de esa frontera no hay nada, pues con Guatemala, pero también con Belice, Honduras y El Salvador, estamos cada vez más vinculados.

El investigador llamó la atención sobre otro fenómeno relacionado con menores de edad y la migración que, dijo, se está agravando: cada año alrededor de 70 mil mexicanos que son deportados de Estados Unidos informan que dejaron allá uno o más hijos. Esos menores sufren de manera distinta este mar de incongruencia de la política migratoria de nuestros países.

De acuerdo con Guillén López, es el hecho más dramático de los años recientes, y no ha tenido suficiente visibilidad y atención. Explicó que si bien el flujo de mexicanos de sur a norte se ha reducido en los pasados años, ha cambiado el perfil de los deportados.

Opinó que el presidente estadunidense, Barack Obama, se comporta de manera paradójica: por un lado dice que defiende la reforma migratoria, pero por el otro está destrozando miles y miles de familias.