Opinión
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Los de abajo

La derecha en Francia

U

na extrema derecha galopante y con nuevos bríos se vive hoy en Francia y muchas partes de Europa, como en Grecia, donde el partido Alba Dorada se ha instalado en la escena pública. Pero Francia no es Grecia y la crisis económica que ataca al país helénico no es la que se vive en el país galo, donde aunque se han visto reducidas considerablemente las garantías sociales, no ha llegado aún la desolación total.

En el país cuna de la defensa de los derechos humanos y de las libertades individuales, hoy la extrema derecha se atreve y avanza contra reivindicaciones ganadas. El activista Bastien R relata desde París que están sucediendo cosas inconcebibles como el llamado a retirar a los niños de la escuela pública un día al mes para protestar contra la impartición de teoría de género. La primera convocatoria a este absurdo tuvo en relativo éxito en ciertas regiones. La campaña de la derecha es contra la difusión en las escuelas de la película Tomboy (de Céline Sciamma, 2011), que narra las aventuras de una niña que más o menos intencionalmente prueba la experiencia de vivir como un niño.

La extrema derecha francesa, dice Bastien, logra que se hable de ella una y otra vez y pretende convertirse en alternativa política, con la invaluable contribución de los medios de comunicación. Parece el principio de un camino en el que las conquistas de género y contra la homofobia serán atacadas.

En la primera vuelta de las actuales elecciones municipales aparecieron en casi toda Francia planillas de candidatos del Frente Nacional (FN) y lograron cierto éxito, pues siguen presentes en la segunda vuelta, incluso en algunas grandes ciudades, como Aviñón y Perpiñán. También consiguieron establecerse en una docena de ciudades pequeñas o medianas.

El FN es el principal partido de extrema derecha, fundado a inicios de los setentas para unir a las formaciones nacionalistas a fin de tener cierto peso en la vida política francesa. Hoy, liderado por Marine Le Pen, ha sido invitado a programas de televisión en los que difunde sus propuestas. La extrema derecha en los medios era, hace poco tiempo, impensable sin una crítica y un cuestionamiento serios.

La extrema derecha en Francia, dice Bastien, está de regreso en la calle, un terreno que raras veces había ocupado en las últimas décadas. Es preocupante sobre todo que esté tan presente en las mentes y en el debate público. Extirparla de ahí no se hará sin esfuerzo.

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