Opinión
Ver día anteriorMartes 11 de febrero de 2014Ver día siguienteEdiciones anteriores
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El debate se reanima
D

e pronto parecía que quedaban sólo rescoldos. Pero llegó el viento un tanto alocado de las voces con mil ideas u ocurrencias sobre la prueba Enlace, y el debate sobre la educación básica –y también media superior, y normal– está afortunadamente reanudándose, de modos desordenados –como sabemos hacerlo los mexicanos–, pero, por supuesto, parece haber un vasto consenso sobre la necesidad de la reforma educativa y de que el mayor costo para México es no hacer nada.

Una revisión somera del alud de opiniones sobre la prueba Enlace muestra que ha intervenido medio mundo: los de veras enterados; los que opinan desde el sentido común (son éstas, desde luego, las opiniones más simplonas y desencaminadas: véase, por ejemplo, el artículo de Leo Zuckerman Chuayffet entierra la reforma educativa); las opiniones inmediatamente interesadas (de quienes ven perder prebendas); algunas también interesadas, aunque de mayor alcance, como la enjundiosa cruzada de Claudio X. González, presidente de Mexicanos Primero, que por lo pronto trae en la mira, sin dejar de disparar, a la prueba Enlace. Más en general quiere una educación mexicana a la medida de su concepción empresarial (véase el artículo Claudio X. González y la política, de Luis Hernández Navarro, de hace casi un año, en nuestro periódico).

Gran parte de los críticos se centra en un argumento: fue un error, fue una barbaridad, fue una arbitrariedad de Chuayffet haber cancelado Enlace. Y se dice esto como si ahí vaya a terminar todo: en la cancelación. Se dice que era el único instrumento de evaluación con que contábamos, se ponen ejemplos mil sobre la información valiosa que proporcionaba. Pero se callan las cascadas de críticas que por años han hecho diversos estudiosos de ese instrumento que la SEP parece no haber tenido otra opción que recoger y asumir. Un sólido, extenso, detallado estudio sobre un aspecto de Enlace puede verse en Factores asociados al logro educativo de matemáticas y español en la Prueba Enlace 2007: un análisis multinivel, 167 pp., coordinado por la doctora Giovanna Valenti Nigrini, de FLACSO-México.

El acopio que presentó Chuayffet incluye, principalmente, las perversiones y prácticas corruptas vinculadas a la entrega de estímulos a docentes. Y la autorizada voz de los miembros del INEE, a través de Sylvia Schmelkes, se expresó en el mismo tenor: “El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) no puede más que estar de acuerdo en la suspensión de Enlace en el año 2014, por ser una ‘prueba no defendible’ de la manera que se utilizó para evaluar a los maestros a partir del logro de los alumnos; ‘fue un error’ y se debe reconocer”. Y, agrega, fue también un error formular “un ranking o clasificaciones para identificar a las mejores escuelas” a partir de los números presentados por Enlace.

Sabe que “las escuelas particulares son las que han utilizado el ranking de Enlace para promocionarse ellas mismas cuando salen bien. Entonces, a ellas sí les duele mucho que en este momento se rompa la serie histórica” de resultados. Suspender la prueba un año no es demasiado grave; los resultados serían muy similares a los de 2013, y ahora es mejor evaluar el instrumento y recuperar lo mejor que tiene. A 14 años de iniciadas las evaluaciones masivas de gran escala, afirma, con toda razón, es momento de distinguir la evaluación de alumnos de la de los profesores. Saberse las respuestas de la prueba Enlace se convirtió en el norte del contenido de los programas educativos de las escuelas privadas, y de muchas públicas. Beneficiaba a los profesores que sus alumnos se supieran esas respuestas, y beneficiaba a las privadas porque así alcanzaban buenos lugares en el ranking, y ello les permitía tratar de acaparar un segmento mayor del mercado educativo básico.

Lo mejor de la reanudación del debate es que, por fin, la SEP se encargará de trabajar sobre el modelo educativo. Este trabajo está, por decirlo así, en los inicios de sus prolegómenos.

Cuando casi fugazmente se discutió la reforma constitucional llamada reforma educativa, en este espacio negamos que ello fuera tal reforma. Que sí, es indispensable evaluar a los profesores, pero antes ellos debían ser capacitados en el marco de un modelo educativo, que había que construir.

De este modo, la reforma dio inicio poniendo los caballos no delante de la carreta, sino que los puso sin tener carreta alguna, ni detrás, ni delante.

El secretario de Educación, entre otras cosas, dijo al inaugurar los foros en los que se debatirá el modelo educativo, que debemos determinar el modelo educativo más apropiado para nuestro país de la mano de los actores centrales, considerando las particularidades regionales y los contextos locales. Un criterio sin duda adecuado; sólo esperemos que los foros sean genuinos espacios donde de veras valgan las tesis que, con conocimiento de causa, ahí se expongan.

Un aporte sustantivo de criterios educativos a los debates de los foros referidos son los que ha puesto sobre la mesa Claudio Lomnitz en su artículo del sábado pasado en La Jornada, Cooperación y competencias en la educación.

Sugiero la revisión de la Conferencia Mundial Educación para Todos, que tuvo lugar en marzo de 1990, en Jomtien, Tailandia. En ese acto participaron 155 gobiernos, agencias internacionales, organismos no gubernamentales, asociaciones profesionales y personalidades destacadas en el ámbito educativo provenientes del mundo entero.