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Panorama regional

China: larga marcha al Pacífico
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Estudiantes universitarios chinos se especializan en labores textiles en una fábrica de ropa en Jiaxing, provincia de Zhejiang, en octubre pasadoFoto Reuters
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Periódico La Jornada
Martes 8 de enero de 2013, p. 22

Hace 10 años China tenía un papel periférico en el comercio de las islas del Pacífico. Esta dinámica ha cambiado: el país asiático se ha vuelto un importante proveedor de productos y un mercado de primera importancia para algunas economías de la región, en especial las que cuentan con recursos naturales para exportar. El impacto del ascenso chino no se ha sentido en todas las naciones, pero la tendencia subyacente es hacia una compenetración económica más profunda. Al elevarse el intercambio comercial, China ha llegado a rivalizar en influencia con Australia y Nueva Zelanda como impulsora del crecimiento económico local.

En 2001 el papel de China como socia comercial de la mayoría de países isleños del Pacífico era limitado. Observando a Fiyi, Nueva Caledonia, Papúa Nueva Guinea (PNG), Vanuatu, las islas Salomón, Samoa y Tonga, sólo dos –PNG y las Salomón– exportaban bienes por más de un millón de dólares (mdd) a China, y pocas importaban gran cosa de esa nación. Sin embargo, desde que China ingresó en la Organización Mundial de Comercio, a finales de 2001, su comercio con las islas del Pacífico ha florecido.

Para muchos países de Asia, China ha surgido como un mercado significativo. Gran parte del incremento del comercio regional ha sido impulsado por el rubro de procesamiento electrónico, pero las islas del Pacífico carecen de una capacidad significativa de producción o ensamblado de artículos electrónicos, por lo que este elemento de la historia está ausente a nivel local.

Hambre de recursos naturales

El otro elemento importante del crecimiento de la demanda de importaciones por parte de China ha sido el hambre de recursos naturales en ese país. Si bien algunas de las islas del Pacífico carecen de recursos naturales sustanciales, muchas han sido capaces de participar de modo más completo en este aspecto del auge mercantil chino. Por ejemplo, las importaciones chinas de PNG se han elevado de 122.4 mdd en 2001 a 816.7 en 2011, al impulso de la creciente demanda china de minerales de ese país, sobre todo productos petroleros. Nueva Caledonia, otra gran exportadora de minerales, con grandes reservas de níquel, también ha visto elevarse las exportaciones a China, de 614 mil dólares en 2001 a un promedio anual de 153 mdd en 2006-11.

Por problemas de calidad de los datos procedentes de las islas del Pacífico, es difícil evaluar con precisión la importancia que ha cobrado China como destino de exportaciones. Para algunas sigue siendo un factor marginal. Fiyi, por ejemplo, ha visto elevarse las exportaciones a China de 247 mil dólares en 2001 a 1.2 mdd en 2011, cantidad que es sólo una mínima fracción de las exportaciones totales de ese país. Para algunas, en cambio, se ha vuelto una fuente importante de demanda. Es probable que entre 10 y 15% de las exportaciones de PNG tengan hoy por destino a China. La demanda china parece representar también la vasta mayoría de las exportaciones de las islas Salomón, que enviaron bienes por 348.4 mdd al país asiático en 2011, según las autoridades aduaneras de este último. Gran parte de ese volumen provino del sector maderero. (La importancia que ha cobrado China en la economía de esas islas es irónico, dado que ese país es de los pocos en el mundo que aún reconocen a Taiwán y no a China.)

Importaciones baratas y accesibles

Mientras las exportaciones a China han dependido en gran medida de los recursos naturales de los países, los atractivos de los productos chinos han sido más universales, y muchas de las islas del Pacífico obtienen al menos 10% de sus importaciones del país asiático. Esto refleja el surgimiento de China como primer proveedor mundial de bienes manufactureros baratos. También es una participante destacada en la fabricación de transporte y de equipo de construcción de bajo costo, así como en la exportación de bienes intermedios tales como plásticos y artículos de petróleo refinado. Esto puede conducir a una ancha ruta de importaciones: por ejemplo, las ventas de China a Vanuatu crecieron de 22.6 mdd en 2010 a 133.9 en 2011, en una tendencia impulsada en parte por una mayor importación de derivados del petróleo.

El surgimiento de China como socia comercial ha comenzado a eclipsar el papel de Australia y Nueva Zelanda en las islas del Pacífico. China ya ha rebasado a ambas naciones como principal proveedor de bienes para las islas Salomón y Vanuatu. El costo de los bienes chinos –y la fortaleza de las divisas locales frente al renminbi– se ha vuelto un factor importante para determinar la inflación en las islas del Pacífico. Su papel como impulsor de exportaciones es menos claro: con excepción de las Salomón y PNG, aún no es la principal fuente de demanda de la mayoría de productos de la región. Los exportadores, pues, estarían relativamente poco expuestos si la economía china se tambaleara, si bien es posible que se vieran afectados de modo indirecto si la demanda de economías estrechamente ligadas a la de China, como la de Australia, se viera muy perjudicada.

Financiamiento a la inversión

El comercio de mercancías es, desde luego, sólo un aspecto de la relación económica de China con la región. El financiamiento chino también ha apoyado gobiernos e impulsado inversiones en infraestructura en muchas economías. Por ejemplo, los préstamos chinos han apuntalado la reconstrucción de la capital de Tonga, Nukualofa, luego que gran parte de la ciudad fue arrasada por disturbios en 2006. Su influencia también se sentirá en el sector turístico, donde un crecimiento sustancial en los viajes de chinos al exterior elevará las utilidades de los centros vacacionales del Pacífico, aunque esta tendencia apenas está en ciernes. Para las frágiles economías de la región, el apoyo extra que brinda la participación china puede resultar una fuerza útil para el desarrollo, siempre y cuando se pueda instrumentar con efectividad. Las importaciones baratas también han elevado los niveles de vida, al hacer los productos más accesibles para los muchos pobladores de bajos ingresos de la región.

Sin embargo, no faltan preocupaciones sobre la exposición de las islas del Pacífico a China. Algunos países han acrecentado su deuda con bancos chinos hasta niveles peligrosamente altos, que podrían resultar difíciles de pagar. Para los gobiernos, el atractivo de construir vínculos económicos con China son obvios, en particular dado que los gobernantes chinos, a diferencia de los de Australia o Nueva Zelanda, no parecen inclinados a interferir en política doméstica. A final de cuentas, pocas relaciones están libres de ataduras, pero por ahora el impacto de China en la región sigue siendo benéfico en su mayor parte.

Fuente: EIU

Traducción de textos: Jorge Anaya