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El fundador de Real de Catorce se presentó en el Lunario

Es posible hacer arte, aun en la adversidad: José Cruz

El blusero, que carece de seguridad social, criticó reforma a la LFT

 
Periódico La Jornada
Domingo 30 de septiembre de 2012, p. 9

“Mi nuevo disco, Una razón para vivir, es un ejemplo de que se puede crear, hacer arte, incluso en condiciones físicas muy adversas; sí, de manera independiente, con buena música”, expresó el blusero José Cruz, después de su concierto del pasado viernes en el Lunario del Auditorio Nacional, cuyo boletaje se agotó una semana antes.

La entrevista se realizó en su camerino, entre aspiraciones de oxígeno, luego del esfuerzo físico para tocar la guitarra y la armónica y cantar durante dos horas y diez minutos. En cada encore, la esclerosis múltiple le provocaba cansancio crónico, atroz, pero el blues puede más: da vida, aire y ganas de vivir.

Una hora antes del inicio de la tocada, aproximadamente a las 20:30 horas, en el recinto, los seguidores fieles de Real de Catorce –el grupo fundado por José Cruz– esperaban con gran ánimo el inicio de mejor blues mexicano; algunos entre sorbos de cerveza o de un ron o whisky.

Al apagarse las luces, una gritería recibió a José y sus músicos: María José (voz y coros), Iván Villanueva (teclados y guitarra), Christian Villanueva (batería y percusiones), Arturo Waldo (guitarras) y Rodrigo Pratt (bajo). De pie, el público los recibió; sin más, dejaron oír la potente Golpéame, que marcó el ritmo del concierto: rápido y lento, con subidas y bajadas, nunca una línea, nada de monotonía.

A lo largo de la noche aludió a la ley que esa noche se aprobó en el Congreso: La chingada ley (laboral). José sabe del valor del trabajo, de lo que es carecer de seguridad social, de tener que buscarle y buscarle.

Siguió con Cuando hables de dolor, donde las voces de la armónica gimen, se oyen lastimosas.

Invitó a Fernando Rivera Calderón a compartir la experiencia de cantar Bebimos y vivimos. Fernando gritó: ¡Viva José Cruz y Real de Catorce! Siguió con Aún sin caer, que es casi una polka, a no ser por los cambios de ritmo. Algo similar pasó con Barrio de asonada, que José dedicó a la banda que sufre problemas de marginalidad, en Santa Fe o en Neza. Trajo al presente el papel de Los Panchitos, banda que exigió a un presidente de la República y sus guaruras que no estuvieran chingando: tal era la fuerza de la bandera; la pieza es de canto nuevo para los nuevos olvidados, la racita de Iztapalapa, de los barrios y colonias donde los chavos se la rifan.

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El blusero nacional, en un momento de su actuación en el LunarioFoto Guillermo Sologuren

Continuó con La medicina, un blues clásico y profundo, cavernoso y de callejón, donde la voz de María José mostró sus innegables avances. El respetable se sumó y el coro fue casi catedralicio. José exigió la legalización de la mariguana, para acabar con la guerra inútil de muerte y odio.

Siguieron Azul, una de las composiciones emblemáticas de José, junto con Mujer sucia.

Ya le han apoyado en la velada Tavo Bejarano y Miguel Korsa, parte de un combo de amigos de doble raya.

Mira a ese hombre enfiló el fin de la velada, pero hay que recordar a alguien importante: Rita Guerrero, con un blues que sí caló en el alma. Los amigos están presentes, con su energía eterna, con su fuego siempre nuevo. Sigue El misterio de las cosas y la híper total Una razón para vivir”. 

“Estamos muy contentos porque este lugar se llenó. Para hacer este disco nos tardamos un poco más de medio año, porque estamos muy dolidos en cuestión de la economía. En México no hay un presupuesto adecuado para la cultura, por lo cual la Red de Apoyo, los amigos y mi banda, buscamos la forma de hacernos de recursos.

“Algunos médicos me recomendaron no seguir con esta actividad, pero no les hice caso, porque mientras haya vida habrá esperanza, y yo sigo en la brecha y en la lucha. Creo que así debe ser para mí. Acabo cansado, pero vale la pena.

Mi disco es un producto cultural y lo es más por las condiciones en que está el país. Este país está mal en lo político y en cuestión de derechos humanos, pero aquí estamos al pie del cañón. En este nuevo disco hay canciones que en su lenguaje llevan implícito una cuestión política.

José tiene algunos apoyos para obtener el medicamento para controlar la esclerosis múltiple, pero necesita más dinero. El Interferón es una quimioterapia que ya me dejó pelón. El Interferón cuesta 22 mil pesos y es una ampolleta cada semana, dijo.

Para sumarse al apoyo a José Cruz, se pueden hacer donativos en la cuenta 4213169002746947, de HSBC, a nombre de José Cruz Camargo Zurita.