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Federación de investigación científica solicita a diputados interceder ante la Unesco

Piden que el trabajo académico social sea declarado patrimonio de la humanidad

Los textos de enseñanza están marginados, pues los libreros prefieren los bestsellers, deplora editor

 
Periódico La Jornada
Sábado 17 de marzo de 2012, p. 4

Lograr que el trabajo académico con sentido social sea declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad es el reto de la Federación Internacional para la Investigación Científica Charles Darwin.

Con esa finalidad, el organismo que preside el editor mexicano Fernando Valdés entregó el pasado 23 de febrero los fundamentos de tal propuesta a la presidencia del consejo editorial de la Cámara de Diputados.

La idea es que, por conducto del Congreso de la Unión, México –en su condición de Estado parte– promueva esa iniciativa ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Asimismo, se plantea que el trabajo de investigación académica tenga rango constitucional en nuestra Carta Magna, en el artículo 123, y garantizar la divulgación de dichos trabajos para el desarrollo del individuo y de la sociedad, según expone esa institución en un comunicado.

La propuesta es respaldada por diversos integrantes de la comunidad educativa, cultural, artística y literaria de México, entre ellos Ana María de los Ángeles Ornelas, Enrique Ruiz Velasco y Gilberto López y Rivas.

Los especialistas se manifiestan preocupados por el deterioro que experimentan las actuales sociedades y los entornos naturales del planeta, así como porque su labor se encuentra amenazada por las actuales condiciones de vida que impone la dinámica cotidiana neoliberal.

De acuerdo con el documento entregado a los diputados, la iniciativa para que el trabajo académico sea declarado patrimonio de la humanidad responde a la toma de conciencia de que este importante recurso de desarrollo humano atraviesa por una serie de circunstancias que lo ponen en serio peligro.

Lo anterior sucede, se explica, a partir de que la dinámica impuesta por la cultura del consumo, el pensamiento y la racionalidad instrumental extendidas por el neoliberalismo, hace que paulatinamente desaparezcan las condiciones materiales, subjetivas e institucionales para su realización plena.

Marginación del libro educativo

Por trabajo académico con sentido social debe entenderse, según el documento de la federación Charles Darwin, la actividad docente, humanística, cultural, artística e investigación científica en todos los campos del conocimiento, motivada por el bien común y dirigida al beneficio de las comunidades humanas, así como a los entornos naturales que éstas habitan.

Fue en noviembre del año pasado cuando Fernando Valdés, director general de la editorial Plaza y Valdés, dio a conocer de forma pública esta propuesta, con la cual se pretende no sólo impedir la pérdida de conocimientos científicos y académicos, sino extenderlos entre la población mundial (La Jornada, 26/11/11).

“Los textos académicos se encuentra marginado porque los libreros prefieren exhibir otro tipo de literatura que les genera más ventas, como los bestsellers, títulos de superación personal y autoayuda”, señaló el promotor a manera de ejemplo.

Se han perdido trabajos de investigación de muchos años porque se traducen en una edición de mil ejemplares que después se pierde al no reimprimirse. La divulgación de la obra académica debe llegar a millones de instituciones que la necesitan en el mundo.

Para concretar su cometido, la estrategia seguida por el editor y la Federación Internacional para la Investigación Científica Charles Darwin considera realizar reuniones con rectores de varias universidades del país, así como con directores de otros centros de educación superior y de investigación científica.