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Después de kilométrico recorrido, se postraron ante nuestra virgencita

La contrición cede la Basílica de Guadalupe a la risa franca de payasos peregrinos
Foto
Decenas protagonizaron el desfile anual multicolorFoto Roberto García Ortiz
 
Periódico La Jornada
Jueves 28 de julio de 2011, p. 8

Con humor y devoción la columna avanzó por el camellón construido ex profeso para quienes en su peregrinar encuentran un trayecto arbolado, fresco, con bancas cada tantos metros por si el cansancio acomete.

Allá va la caravana de los atuendos multicolores. Unos van hasta con la familia. Otros, entre cuates, en la chacota, pues, para aliviar el kilométrico recorrido (desde varios puntos de la ciudad de México y uno que otro de más allá), bajo un severo sol que despierta los hervores de los charcos de la colosal tormenta que se dejó caer el día anterior.

Limpiándose el sudor, que a algunos les ajó los afeites del cremoso rostro, los payasos llegaron a postrarse ante el altar de nuestra virgencita.

Ándele, eh, no sea tan llevado

El atrio de la Basílica cedió el espacio habitualmente ocupado por la contrición y el dolor, a la risa franca y espontánea de estos personajes que tienen a flor de labio desde el chistorete ocurrente hasta un pesado albur, según sea el caso, como lo fue cuando a uno de ellos le fue impugnado el porqué no se ponía los descomunales lentes que llevaba. Es que me veo más narigón, fue su respuesta para la no tan apenada jovencita que lo interpeló, y quien le reviró, ándele, eh, no sea tan llevado.

La caliente plancha de concreto hizo más severo desfilar y el consiguiente actuar de los llamados reyes de la risa, que no se amilanaron en ponerse a ejecutar sus juegos malabares, como el caso de Din-din y Marvin, quienes deleitaron, ahora sí que a propios y extraños, con sus habilidades con las clavas que de pronto se tornaron en pollos crudos, de hule, claro está, pero con los que fueron igualmente diestros.

Las solicitudes de tomarse la foto del recuerdo con los clowns se multiplicaban a cada paso del escuadrón de la risa, como acontecía a uno de sus componentes, Nicolín, ataviado como miembro de las fuerzas armadas y que se identificó como integrante del tercer botellón de inflantería, en su desgastada camisola del US Army.

Para Naranjito la procesión fue novedad, ya que apenas ha egresado de una escuela para payasos, allá por el rumbo a la estación Barranca del Muerto del Metro. También propietario de una fuente de sodas, tiene el albo pensamiento de que haya un mundo feliz, y de ahí que haya desembocado en este oficio.

Botoncito Boom, con su vestimenta de colegial en tonos blancos y azules, llevó su triciclo en el que, por medio de una lona, publicita sus Promofiestas siglo XXI, las que, advierte, son sin tanto rollo.

Mientras, quienes accedieron al templo tuvieron que soportar el mensaje de uno de los prelados, quien, entre otras cosas, les espetó que la Virgen vino a México a luchar contra el demonio de los que han tratado de acabar con la presencia de Dios, una confabulación satánica y masónica.¡Viva la risa!