Sociedad y Justicia
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Es una obra para Dios y la gente se les puede ir encima, amenaza el obispo Odilón Martínez

Cierran vías de acceso a 7 familias para ampliar atrio de iglesia San Felipe Apóstol

Demandamos ante un juzgado civil, que después de 12 meses lo turnó al tribunal agrario

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Los siete hermanos de la familia Manuel Pedro padecen la invasión de la calle original y el encierro de su propiedad, mientras el cura Saúl Silva ahora tiene acceso directo para su vehículo desde el camino principal a la iglesiaFoto Carlos Cisneros
Enviada
Periódico La Jornada
Lunes 9 de mayo de 2011, p. 39

San Felipe Pueblo Nuevo, Atlacomulco. Desde hace casi tres años ocho meses, los integrantes de siete familias están encerrados debido a la construcción de una obra de y para Dios, pues el párroco de la iglesia San Felipe Apóstol, Saúl Silva, determinó junto con un grupito de feligreses ampliar el atrio del templo y cercarlo con una barda de piedra.

Con esto desaparecieron el camino de terracería por el que transitaban los hermanos Manuel Pedro y sus familias, así como la camioneta que utilizaban para trasladar los artículos que venden, pues son comerciantes ambulantes. Desde septiembre de 2007 no la pueden sacar del terreno al no haber camino. Ahora el vehículo está abandonado y con las llantas ponchadas.

Desde que se suscitaron los hechos los afectados buscaron el diálogo, primero con el sacerdote y luego con el obispado de Atlacomulco.

Al entonces obispo de Atlacomulco, Constancio Miranda Weckmann –ahora arzobispo de Chihuahua–, le enviamos un escrito, pero no nos dio contestación y nunca nos dio un espacio (para una audiencia), expuso en entrevista con La Jornada, David Manuel Pedro.

Con el nuevo obispo, Odilón Martínez García, nombrado en abril de 2010, explicó David, tuvimos acercamiento, pero dijo que no podía hacer nada, que lo hecho ya estaba hecho, y que además era una obra para Dios y nos insinuó que se nos podía venir la gente encima si emprendíamos alguna acción.

El año pasado decidieron ir con el presidente municipal Fidel Almanza (PRI) y, aunque fueron atendidos, no han sacado nada en limpio, pues “nos dijeron que iban a checar la situación, pero no ha sucedido nada”, indicó Alberto Manuel Pedro.

En una visita que realizó este periódico al lugar, constató que dichas familias no cuentan con una entrada a sus casas, localizadas en un terreno poco menor a una hectárea, que es compartido por los hermanos, y en el que cuatro de ellos han levantado sus casas.

Por dos de los costados limitan con terrenos utilizados para pantlar maíz, que ya se encuentran sembrados, lo cual dificulta el paso a pie, y lo será aún más cuando las plantas crezcan. Hacia adelante limitan con un terreno particular ya fincado y por atrás con una plaza cívica que colinda con la escuela primaria de la comunidad, a la que se le subió el nivel en cuanto fue asfaltada.

En esta última área pusieron grava y tabiques para hacer una pequeña rampa por la que niños y mujeres con bebés deben suban y bajen, tarea difícil, y más riesgosa en época de lluvias.

Alberto precisó que en septiembre de 2007 se amplió la barda de la iglesia y desaparecieron lo que era el único acceso a nuestro domicilio; no hemos recibido respuesta de las autoridades. Estamos brincando por la plaza cívica para llevar a los niños a la escuela, y mi esposa ya se cayó. Han venido autoridades a ver la situación y nadie se compromete a darnos una solución.

Documentos y fotografías proporcionadas a este medio muestran cómo se encontraba el lugar antes de la ampliación del atrio y el levantamiento de la gruesa barda de piedra de aproximadamente dos metros de alto. Dicha barda se erigió en un costado de la iglesia, la que ya de por sí cuenta con un amplio atrio en su frente, de mil 200 metros.

Alberto y David narraron que el camino, hoy inexistente, tenía cuatro metros 70 centímetros, y se lo tomaron todo; no nos dejaron ni medio metro, y todo lo hicieron a la brava, porque no hubo permiso, aseguraron.

La tierra es comunal, indicó Alberto, mientras David añadió que para demoler la barda interpusieron una demanda, que está en el tribunal agrario número 24 en Toluca: es la 599 de 2009, pero explicó que el juicio comenzó en 2008 (expediente 05 de ese año).

Detalló que el asunto se alargó porque demandamos ante un juzgado civil y después de un año éste declara que no es de su competencia y lo turna al tribunal agrario. Habíamos demandado al mismo tiempo por lo civil y agrario, y el tribunal agrario estaba para sentencia cuando llegó el expediente del juzgado (civil), y volvió a iniciarse el proceso, por lo que ahora estamos otra vez en fecha para alegatos.

A principios de abril el caso lo tomó el abogado Julio Alonso Leyva, quien señaló en entrevista que son siete familias a las que se les cerraron las vías de acceso, y por eso se planteó un juicio civil y también una demanda de amparo, pero se sobreseyó el juicio.

El litigante indicó que al exponerse como juicio agrario se plantea la problemática de manera equívoca, porque no es pleito entre miembros de la comunidad, es con la asociación religiosa. En términos jurídicos el templo es propiedad federal, y la asociación religiosa es sólo su usuaria.

El pleito es porque ampliaron el atrio sin autorización ni del municipio ni federal, y no se ha hecho nada para revertir esta situación en la que se encerró a siete familias indígenas que se sienten agraviadas. Van con el cura y les dice que es cosa de Dios y lo mismo el obispo: ante lo que Dios decidió nada se puede hacer.

El abogado comentó que a modo de amenaza les manejan que si hacen algo en contra de la iglesia, la gente se va a ir contra ellos, así que no le muevan.

Los hermanos indicaron que el sacerdote no sólo atiende a San Felipe Pueblo Nuevo, sino también a otros cuatro poblados, por lo que sólo acude al templo cuando oficia o en épocas de celebraciones religiosas. De hecho cuando se realizó la visita el párroco no estaba en el lugar.

Los afectados narraron que en pocas oportunidades, como fue la escenificación de la Pasión de Cristo la pasada Semana Santa, se utiliza el atrio, lo cual demuestra que no era una necesidad ampliarlo e indicaron que a quien sí beneficia la adecuación y construcción como parte de la misma de una entrada –a la cual la semana pasada se le colocaron puertas de reja– es al clérigo, quien ahora tiene acceso directo para su vehículo desde el camino principal a la iglesia.

David advirtió que lejos de conseguir la demolición, en el pueblo circulan versiones de que la barda se continuará para cerrar la plaza cívica. Se dice que van a ampliar la barda, ven que nos subimos por ahí, y a esta parte también le quieren subir la altura. Aquí, cuando se escuchan rumores es porque las cosas se van hacer.