Cultura
Ver día anteriorJueves 3 de febrero de 2011Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Tenemos dignidad, ya no estamos temerosos

Hacer la revolución es como estar enamorado, afirma el novelista egipcio Al Aswany

Ha sido una experiencia única no leer la historia sino vivirla por dentro, expresa el autor del libro El edificio Yacoubian

The Independent
Periódico La Jornada
Jueves 3 de febrero de 2011, p. 5

El Cairo. Cuando alguien está de veras enamorado, se vuelve mejor persona, sostiene Alaa Al Aswany, el celebrado autor egipcio de El edificio Yacoubian y Chicago. Una revolución es igual. Todos los que toman parte en ella saben la clase de personas que eran antes de que empezara, y ahora van a sentirse diferentes. Tenemos dignidad. Ya no estamos temerosos.

Al Aswany ha participado con pasión en las protestas. Escribirá un libro sobre los acontecimientos que continúan: Ha sido una experiencia única no leer la historia sino vivirla por dentro, declara a The Independent.

El escritor, de 53 años, es un agudo observador de lo que él y muchos millones de egipcios más esperan que sean los días finales del autócrata que ha imperado sobre ellos los pasados 30 años. La atmósfera le recuerda a la que rodea al dictador caribeño ficticio que Gabriel García Márquez evoca en El otoño del patriarca.

Primero, dice, viene la fase de negación total. Luego, las ridículas acusaciones de que quienes protestan son usados y manipulados por quienes odian a nuestro país. En tercer lugar, el nuevo juego de hacer algo para mantenerse en el poder. Y, sólo después de eso, huir.

El literato, crítico del régimen de Mubarak desde hace mucho tiempo, percibe algo medieval en la concentración del poder presidencial. También se indigna ante lo que considera propaganda oficial: dice haber visto un documento filtrado del Ministerio del Interior que contiene una instrucción muy clara de que la televisión estatal egipcia entreviste a mujeres que digan lo asustadas que están y pidan a Mubarak que las salve (de los criminales).

Como muchos egipcios, Al Aswany se esfuerza por minimizar los temores de que las protestas pudieran propiciar la llegada de la Hermandad Musulmana al poder. Esos temores se han cocinado para crear la errónea noción de que o aceptamos a Mubarak o hay que prepararnos para otro Hamas u otro talibán en el poder, asegura el escritor. Esta revolución nada tiene que ver con la Hermandad Musulmana.

El ex dentista prefiere la comparación con la vuelta de España a la libertad luego de los años de Franco, o con un retorno al Egipto del siglo XIX, cuando fue un bastión del liberalismo y la democracia.

También rechaza otro estereotipo occidental e israelí, de que Egipto cancelaría el acuerdo de Campo David con Tel Aviv, el cual data de hace tres décadas. Le sorprende que funcionarios israelíes no puedan ver que firmar un tratado de paz con una democracia responsable es mucho mejor que hacerlo con una dictadura corrupta. Si se respeta al pueblo egipcio y su elección, se mantendrá un proceso de paz sobre un curso muy firme y fuerte.

Al Aswany es crítico de las consultas que el nuevo vicepresidente Omar Suleiman planea realizar con los partidos políticos de oposición: la oposición está en las calles, no en los partidos, manifiesta. El movimiento generará sus líderes, con predominio de los jóvenes, y si necesita figuras de mayor edad que lo aconsejen, serán ellos quienes los escojan, advierte.

No habla de Mohamed El Baradei. Reconoce que muchos egipcios lo respetan por su integridad, pero subraya que ésta no es la revolución de El Baradei.

¿Habrá una función para el propio escritor en el nuevo Egipto, tal vez ministro de Cultura? Es mucho mejor ser un buen novelista, responde.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya