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Reviven viejas prácticas en la sesión del consejo del tricolor

Paredes a Calderón: el debate debe ser en el Congreso, no en los medios

La pasión partidista deteriora la investidura presidencial, dice la dirigente

Enviado
Periódico La Jornada
Martes 14 de diciembre de 2010, p. 14

Pachuca, Hidalgo, 13 de diciembre. La sesión del Consejo Político Nacional del nuevo Partido Revolucionario Institucional (PRI) para decidir el proceso de elección de candidatos a la presidencia y secretaría general fue la redición de viejas prácticas: la de los acuerdos cupulares convalidados por una aplastante mayoría. Fue además la trinchera desde la cual Beatriz Paredes retó a Felipe Calderón a debatir en el Congreso y no dolosamente en los medios. No es que seamos hipersensibles o de piel delgada ante la crítica. La distorsión histórica indigna, no por lo que de crítica tiene, sino por lo que de intolerancia maniquea revela, subrayó.

En un régimen democrático, el Poder Legislativo debate y vota en función de principios y propósitos, no se allana automáticamente a los intereses del príncipe o se sincroniza mecánicamente con la visión del Ejecutivo, le recordó Paredes Rangel, luego de que el pleno aprobó lanzar la convocatoria para elegir a su sucesor luego de la reunión de la Comisión Nacional de Procesos Internos, del 17 de diciembre, y acotar las eventuales ambiciones de la nueva dirigencia para evitar que desde ese cargo impulsen su candidatura presidencial.

Con decisiones tomadas, la sesión inició pasadas las 13 horas. Apenas unos cuantos consejeros, desconocidos en su mayoría, expusieron su inconformidad sobre los textos puestos a discusión, pero como ha sucedido siempre, sólo se aprobaron pequeñas modificaciones propuestas por los dirigentes de sectores. De tal suerte que más de 5 mil delegados elegirán al presidente y secretario general del tricolor; quienes aspiren a esos cargos tendrán un presupuesto de poco más de 16 millones de pesos para su campaña, y si pretenden postularse a la candidatura presidencial, tendrían que renunciar seis meses antes del inicio del proceso federal.

Luego, Paredes Rangel arremetió contra el presidente Calderón. Le volvió a reclamar que olvide que el tricolor ha sido y es, el factor más importante de gobernabilidad en el país, como quedó evidenciado al acudir a su toma de protesta, al aprobar leyes de ingresos y presupuestos de egresos al país y no regatear su participación en aquellas iniciativas del Ejecutivo que pueden ser útiles a la sociedad.

Pero lamentó que el apetito democrático de los panistas y sus nuevos aliados sólo sea útil cuando quieren desplazar al PRI electoralmente. “Resulta del todo incomprensible la volubilidad del titular del Poder Ejecutivo que, inopinadamente, trastoca su papel de jefe del Estado mexicano, para tornarse en dirigente apasionado de su fracción partidista y pronunciar discursos sesgados –como el del 28 de noviembre– con distorsiones históricas cuestionables, que irritan a miles de mexicanos que no comparten esa perspectiva, coadyuvando a la polarización del país”.

Advirtió que la investidura presidencial no debe exponerse al deterioro por la pasión partidista y que la relación política con la fuerza de la oposición más relevante no requiere tensionarse para dificultar aún más la gobernabilidad del país.

¿Por qué pronunciar discursos provocadores? ¿Por qué permitir que el partido en el gobierno ofenda al PRI, pretendiendo una complicidad, por supuestas omisiones de nuestros gobernantes, en materia de seguridad pública? ¿Por qué prohijar alianzas partidarias que desnaturalizan el sistema de partidos? ¿Por qué rechazar una relación madura, de oposición constructiva y diálogo, donde diferencias y coincidencias se procesen democráticamente, y se apuntale la gobernabilidad institucional del país?, interrogó.

La respuesta es muy simple: porque desean acorralarnos en un discurso agresivo y contestatario, a la defensiva, que nos lleve a debatir el pasado, a enzarzarnos en una defensa del rol del PRI, y así eludir lo que le importa a los mexicanos de hoy, y a las nuevas generaciones que aspiran a tener oportunidades y certezas en el mañana, por lo cual exigió a los gobiernos del PAN que contesten sobre sus obligaciones en el presente.

Por lo que el PRI hizo en el pasado de México, la sociedad mexicana ya nos juzgó, aquilatando aciertos y rechazando abusos. El pasado, valga el juego de palabras, ya pasó. Alentada por sus compañeros, Paredes Rangel adelantó que no caerán en la trampa de discutir interpretaciones maniqueas, y aseguró que su partido no aspira a una restauración, mucho menos a una regresión. Somos aptos para construir las nuevas soluciones que reclaman la realidad contemporánea y el desarrollo del país, dijo.