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Fue consultado para remplazar a Rafael Correa, admite el vicepresidente Lenin Moreno

Detienen a 46 agentes policiales supuestamente involucrados en la fallida asonada en Ecuador

El golpe no ha terminado, advierte el mandatario; órdenes de prisión para otros 264 sospechosos

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Soldados ecuatorianos escoltan a policías detenidos por su supuesta implicación en el fallido golpe de Estado del jueves de la semana pasadaFoto Ap
 
Periódico La Jornada
Jueves 7 de octubre de 2010, p. 19

Quito, 6 de octubre. Autoridades ecuatorianas detuvieron hoy a 46 agentes presuntamente implicados en el intento de golpe del jueves pasado, mientras el presidente Rafael Correa puso en marcha una depuración de la policía y advirtió que la conspiración contra la democracia continúa y puede derivar en un atentado, por lo que debemos prepararnos para el resto.

Existen 264 órdenes de prisión para otros policías sospechosos de estar implicados, dijo el abogado defensor Patricio Armijos. Entre los cabecillas de la intentona, fue detenido el ex mayor Fidel Araujo, a quien un juez dictó prisión preventiva por 90 días, opositor cercano al ex presidente Lucio Gutiérrez, del Partido Sociedad Patriótica, señalado como el hombre detrás de la fallida asonada.

Gutiérrez, quien regresó esta noche de Brasil, donde participó como observador electoral, ha negado las imputaciones de Correa de estar implicado en el intento de golpe de Estado. El día de los hechos atribuyó al mandatario la responsabilidad de lo ocurrido.

La Secretaría Jurídica de la presidencia solicitó a la fiscalía que realice indagaciones por intento de magnicidio contra el mandatario durante la sublevación. El abogado de la Secretaría Jurídica, Alexis Mera, pidió que bajo esa óptica se investigue a los responsables de la asonada, y que si hay indicios contra Gutiérrez se proceda.

El vicepresidente de Ecuador, Lenin Moreno, admitió que el día de la intentona recibió varias llamadas telefónicas para consultarle sobre su disposición a asumir el poder y remplazar a Correa.

El funcionario sostuvo que su respuesta fue que no asumiría, bajo ninguna circunstancia, la presidencia, al señalar a sus interlocutores, de quienes no precisó nombres, que la revolución ciudadana incluye lealtad.

El presidente Correa, en conferencia con la prensa extranjera, admitió que el jueves hubo una falla general de la inteligencia para determinar el real alcance de las protestas policiales y de un sector militar, que pudieron poner en riesgo la estabilidad democrática del país sudamericano. Además, admitió que no se detectó el malestar que había en las filas de la policía.

Ecuador vivió el jueves pasado un intento de golpe de Estado, cuando miles de policías y militares se levantaron en esta capital y otras ciudades supuestamente en protesta por la eliminación de bonos económicos.

El gobernante, que fue atacado con gas lacrimógeno cuando acudió a un cuartel policial, estuvo secuestrado casi 12 horas en el Hospital Policial, de donde lo rescató un comando de elite con un operativo militar. La asonada se saldó con 10 muertos y 274 heridos.

Correa reiteró hoy que estuvo secuestrado allí por los uniformados rebeldes. “Para nosotros el golpe no ha terminado –continuó– y lo del jueves, hay que tener cuidado, ha sido una medición, debemos prepararnos para el resto”, añadió el mandatario ecuatoriano.

Va ser muy difícil en el futuro garantizar que una situación, tal vez no de esa magnitud, pero un atentado puede ocurrir, apuntó sin precisar si ese ataque sería contra él o sus colaboradores.

Tras hacer un recuento de los sucesos violentos del día de la intentona, señaló que había que depurar la policía porque hay un núcleo duro que hará cualquier cosa para seguir mandando en el país, y que habrá que sancionarlos con toda la firmeza de la ley.

Subrayó el gobernante que no habrá perdón ni olvido para los uniformados implicados en la asonada golpista, que, aseguró, son sólo unos cuantos.

Criticó a la oposición que intenta minar la afirmación del secuestro y tentativa de golpe y homicidio. Cada vez tenemos más evidencias de que esto fue planificado y que desde la Asamblea Legislativa se conspiró usando el reclamo gremial de los policías para crear un vacío de poder.

El presidente, quien el pasado miércoles recibió una llamada telefónica de su par Barack Obama para reiterarle su apoyo, señaló que no excluye la posibilidad de que grupos de extrema derecha de Estados Unidos, ajenos al gobierno de ese país, hayan estado detrás de la intentona golpista.

Dijo que no tenía pruebas, pero insistió en que no excluimos su participación como claramente la tuvieron en Honduras y como la han tenido en otros casos. Se refería al derrocamiento del gobernante hondureño Manuel Zelaya, en junio del año pasado.

Mencionó que el respaldo de su homólogo de Colombia, Juan Manuel Santos, durante la intentona golpista que enfrentó contribuirá al total restablecimiento de las relaciones diplomáticas bilaterales.

Además, agradeció a los presidentes de los países de la Unión de Naciones de Sudamericana (Unasur), que ese mismo día se reunieron en Buenos Aires para apoyarle.

Ecuador se mantiene hasta el viernes en estado de excepción y los resguardos policiales a la casa presidencial, a la Asamblea Nacional y a los ministerios fueron remplazados por escoltas militares.