Política
Ver día anteriorMiércoles 21 de abril de 2010Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
La Crisis del Cutzamala

Unidades habitacionales consituyen la principal amenaza en la zona

Perdida, 50% de la vegetación original
Enviada
Periódico La Jornada
Miércoles 21 de abril de 2010, p. 3

Villa Victoria. En la zona del sistema Cutzamala se ha perdido casi 50 por ciento de la vegetación original. Ya no abundan los bosques de pino y encino, 26 por ciento de la superficie está erosionada. Se trata de la zona de recarga de agua, que abastece a cerca de 5 millones de personas de la zona metropolitana del valle de México (ZMVM), y se encuentra entre el parque Nacional Nevado de Toluca y la reserva de la biosfera Mariposa Monarca.

Además, existe incertidumbre jurídica en la propiedad de la tierra de 15 ejidos de esta región a los que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) les expropió 4 mil hectáreas en la década de los 40 para la construcción de la presa, pero no los indemnizaron y debido a que la paraestatal ocupó sólo la mitad de esa superficie, los mazahuas demandan la restitución del resto de las tierras y mantienen un proceso ante el Tribunal Superior Agrario.

Aquí existe un alto deterioro ambiental, sobre todo por el cambio de uso de suelo para la agricultura, mientras en Valle de Bravo es para la construcción de desarrollos habitacionales de descanso; la gran deforestación propicia que en época de lluvias se azolven los cauces y las presas, señala Óscar Zárate, subdirector operativo del estado de México de la Comisión Nacional Forestal (Conafor).

En 2008 y 2009 el problema en la zona fue la sequía que hizo bajar el nivel de las presas a menos de la mitad y llevó a reducir la entrega de agua para la ZMVM. La presa Villa Victoria llegó a menos de 30 por ciento, y el argumento que entonces dieron las autoridades ambientales sobre la falta de lluvia, fue que era un efecto del cambio climático.

Hoy queda 46 por ciento –157 mil hectáreas– de la superficie forestal arbolada de las microcuencas del sistema Cutzamala, que son Chilesdo-Los Colorines, El Bosque, Ixtapan del Oro, Valle de Bravo y Villa Victoria. Donde más bosque se ha perdido es Villa Victoria y Chilesdo-Los Colorines, indica la Conafor. También reporta que 26 por ciento de la superficie de esas áreas –89 mil hectáreas– tienen erosión significativa, y el mayor porcentaje de afectación está en Valle de Bravo y El Bosque, con 46 y 47 por ciento del total, respectivamente.

Desde la carretera entre Toluca y Valle de Bravo se perciben sólo algunos manchones pequeños de bosques de pino, la mayor parte de la superficie es de cultivo y se observa el suelo seco. A un lado de la presa Villa Victoria la tierra está suelta, cualquier viento levanta remolinos. Mientras, alrededor del embalse de Valle de Bravo hay numerosos restaurantes y conjuntos habitacionales.

El corredor de Valle de Bravo del sistema Cutzamala tiene una perturbación importante por la actividad agrícola y el crecimiento poblacional. Aquí es necesario hacer un programa para dar atención a los cuerpos de agua, las barrancas y arroyos, agrega Zárate.

Deterioro en área protegida

Este deterioro se ha dado a pesar de que la mayor parte del Cutzamala está dentro del Área de Protección de Recursos Naturales Valle de Bravo, que se encuentra en medio del parque nacional Nevado de Toluca y la reserva de la biosfera Mariposa Monarca.

En 1941 esta área se decretó como Zona Protectora Forestal, con el fin de conservar la cubierta forestal para mantener el caudal de los ríos para la generación de energía. En 2005 la Semarnat la decretó como área natural protegida y se incluyen zonas de los municipios Villa de Allende, Villa Victoria, Donato Guerra, Ixtapan del Oro, Santo Tomás de los Plátanos, Valle de Bravo, Amanalco, Temascaltepec, Almoloya de Juárez, Zinacantepec, Texcatitlán, San Simón de Guerrero y Oztoloapan.

El área protegida tiene mil 454 manantiales y, a pesar de su importancia como zona de recarga, apenas en 2007 se abrió una oficina de la reserva con tan sólo ocho personas que se encargan de impulsar programas de protección contra incendios forestales, impulsar programas de conservación de suelo, ecoturismo y vigilancia.

La mayor parte de la fauna ha desaparecido y el deterioro aumenta, indica Hugo Anguiano, subdirector del área de protección. La principal amenaza, del lado de Valle de Bravo, es la construcción de unidades habitacionales. Hay un manejo inadecuado de los recursos naturales y se tala. La lluvia tiene que ver con la cobertura forestal, se asume que parte de la pérdida de bosques incide en la sequía.

La Conafor prevé impulsar en lo que resta de esta administración la restauración de 30 mil hectáreas. Los ejidatarios, por su cuenta, destinan terrenos para mantener el bosque, como en San Pedro del Rincón, donde hay 600 hectáreas del ejido reforestadas con pino, las cuales después aprovecharán para uso doméstico o para negocio. Hace seis años plantaron árboles en el paraje Cerro del Gato, ahora hay pinos con una altura de entre seis y siete metros, indica Benito Ortega, comisariado ejidal.

Sin indemnización

Esta comunidad es una de las que perdieron tierras con la expropiación que hizo la CFE para la construcción de la presa Villa Victoria, por la cual, asegura un grupo de comisariados ejidales, no recibieron indemnización.

Santiago Pérez, abogado de los ejidos, indica que hace 18 años iniciaron procedimientos legales ante la ausencia de indemnizaciones y en demanda de la restitución de 2 mil hectáreas ociosas. En 2001, el tribunal agrario falló en favor del ejido Xochitepec para que les pagaran sus tierras o se las devolvieran, pero la CFE no acató la resolución y en 2008 se reabrió el proceso y fue hasta entonces que les pagaron 31 millones de pesos.

Después continuó el trabajo con otros ejidos, como El Cerrito, donde demandan la indemnización por 340 hectáreas. En este caso aún se espera el pago de las tierras y hay un trámite administrativo para que les sean donadas. Agrega que la incertidumbre en la propiedad de la tierra ha detenido proyectos de reforestación,

José Francisco Pisanto, comisariado ejidal de El Cerrito, explica que peleamos por las tierras que expropiaron el siglo pasado, queremos que se nos regresen las tierras que la CFE no ocupa y se pide la restitución de ellas. Decían que las tierras ya estaban pagadas, pero eso no era cierto.

Dice que son conscientes de la carencia de agua. Sabemos que los árboles son importantes para ella. Decidimos organizarnos, reforestar, para que el gobierno vea que queremos las tierras para que haya más líquido. Hemos plantado árboles en 300 hectáreas.