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José Manuel Cravioto estrena hoy documental sobre la vida de cinco boxeadores yucatecos

La felicidad es la corona de Los últimos héroes de la península

No hay persona más sola en el mundo que un peleador después de sonar la campana, porque únicamente se tiene a sí mismo, dice Juan Herrera, uno de los Guerreros Mayas

Foto
En la imagen, de izquierda a derecha, Miguel Canto, Freddie Chato Castillo, Juan Herrera y Guty Espadas, en una foto tomada del libro de Víctor Mendiola y Ramiro Chaves, realizado a partir del documental. El ausente: Lupe Madera, quien falleció en 2005
 
Periódico La Jornada
Viernes 29 de enero de 2010, p. 9

Hoy se estrena, con 40 copias, el documental Los últimos héroes de la península, dirigido por José Manuel Cravioto, sobre la leyenda que cuenta que una vez existieron los Guerreros Mayas, cinco campeones mundiales de box en una misma época, en una misma ciudad, Mérida, en la península de Yucatán.

Este trabajo aborda las vidas de estos boxeadores que lo tuvieron todo y lo perdieron todo: Miguel Canto, Gustavo Guty Espadas, Freddie Chato Castillo, Juan Herrera y Lupe Madera.

En entrevista con La Jornada, el director menciona: “Lo que descubrí al realizar este documental fue la vida real de estos boxeadores, una muy distinta a la reflejada en el reportaje (La pelea de hoy, de Beatriz Perea); es decir, un aprendizaje humano que traspasó lo deportivo”.

La historia de Los últimos héroes de la península aborda el aspecto social, cultural y geográfico de la región mediante la condición del boxeador. Un ser que se tiene que abrir camino, buscar la supervivencia a base de golpes; un ser con talento único. Después de una investigación exhaustiva, el documental concluirá si su triunfo fue producto de la ambición, de la herencia maya o simplemente del hambre de triunfo y reconocimiento.

La cinta debe defenderse sola

Con sus hazañas deportivas durante las décadas de los años 70 y 80 del siglo anterior, cinco hombres nacidos en un mismo lugar y en una misma época pusieron al estado peninsular en el mapa del boxeo internacional. Dice Juan Herrera en una parte del documental: Yucatán era sinónimo de boxeadores chingones, además no hay persona más sola en el mundo que un boxeador después de sonar la campana, porque sólo se tiene a sí mismo, y, parafraseando, Cravioto dice: Después de que se apaga la luz de la sala del cine, la película queda sola y se tiene que defender sola. Espero lograr interesar a las personas que asistan a verla.

El documental también retrata cómo todos ellos pagaron su ingenuidad al despilfarrar su dinero. Luchadores hasta el final de sus días, cayeron y se levantaron para seguir combatiendo. Ya no tienen cuerpos esculpidos a fuerza de ejercicio, ni aspiran a ser los reyes de una división; para ellos, la felicidad es su corona más brillante y su aliento, el amor de sus familias.

Cravioto confiesa: “Llegué a esta historia cuando leí el reportaje de Beatriz Perea, titulado La pelea de hoy, en la revista Proceso, el cual trataba el fenómeno de los cinco campeones de Mérida en los 70 y 80 de la centuria pasada, y qué había pasado con ellos. Para hacer la filmación primero hicimos contacto con ellos para explicarles de qué se trataba el trabajo, para que se sintieran en confianza, para que tuvieran disposición. Luego llevamos las cámaras con todo el crew y rodamos durante mes y medio. Trabajamos el día a día con cada uno de ellos”.

Acerca del diseño visual, Cravioto explica: Tenía muy claro el camino que quería tomar respecto de la parte estética, como las secuencias abiertas, para que no fuera muy plana en el nivel de la imagen; para eso usamos el formato de 16 milímetros, para darle una textura particular, la cual aporta mucho en lo que quería como atmósfera, colores y tonos. Me apasiona el encuadre, es de las partes que más me gustan de este trabajo, así que le echamos muchas ganas en eso de cómo se iba a filmar, y que resultara atractivo para el espectador.

El título, revela Cravioto, surgió cuando los cité en la playa para que los boxeadores hablaran de manera más libre y tomaran conciencia de la película, de la cámara y de la importancia de sus testimonios, por eso realizamos este ejercicio de cómo se debía llamar la película. Lo que teníamos claro era que debía tener heroísmo y península, por eso resultó interesante reunirlos a todos para discutirlo.

El joven cineasta confiesa: Para todo director es importante estrenar comercialmente con su primera obra. Además me dejó experiencias que me servirán para no repetir errores. Pero lo más importante, a nivel personal, es que me dejó una experiencia de vida.

Acerca del libro de fotografías del documental, realizado por Víctor Mendiola y Ramiro Chaves, Cravioto señala: Soy un fotógrafo frustrado, así que aproveché para que el documental se relacionara con otras disciplinas, por lo que decidí hacer el libro para que perdurara más. Invité a estos dos fotógrafos para que plasmaran con sus lentes esta experiencia y la materializaran en un estupendo libro.

Finalmente, el cineasta dijo: Al término de este trabajo me quedé con una sensación de melancolía, pero eso plantea la película, sentimientos encontrados a lo largo de los 95 minutos... Bueno, los boxeadores trabajan con el Instituto del Deporte de Yucatán, entrenan a nuevas generaciones, así que no están del todo abandonados. Ojalá que el documental sirva de algo.