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Presenta queja de que no ha recibido atención médica en el penal de San Cristóbal de las Casas

Alberto Patishtán, preso político en Chiapas, sufre pérdida de visión de 50% en un ojo

La Voz del Amate insiste en demandar que se le conceda libertad inmediata e incondicional

 
Periódico La Jornada
Sábado 16 de enero de 2010, p. 11

La Voz del Amate, organización de presos políticos de Chiapas nacida en enero de 2006, denunció que el profesor Alberto Patishtán, uno de los últimos miembros del grupo que sigue en prisión, padece un grave problema oftalmológico por el cual ha perdido 50 por ciento de la vista en el ojo derecho, y no ha recibido atención médica en el penal de San Cristóbal de las Casas.

Pero ante todo, La Voz del Amate reiteró al gobierno chiapaneco la demanda de libertad inmediata e incondicional de Patishtán. La comunicación, escrita a mano, señala que como sabrá el gobernador Juan Sabines Guerrero, soy inocente de los delitos prefabricados, y por otro lado (lo) responzabilizo por la falta de atención profesional de mi vista, ya que he notificado mi gravedad ante este penal número 5 y aún no existe atención médica.

También Rosario Díaz Méndez, otro miembro de La Voz del Amate, sufre la misma consecuencia por falta de atención médica por una enfermedad que padece (no especificada en el escrito), quien se ha sumado a la resistencia organizada de presos.

Patishtán, maestro normalista tzotzil de El Bosque, lleva nueve años y siete meses en cautiverio; injustamente, insiste. El gobierno estatal ya liberó a los demás presos de la otra campaña miembros de La Voz del Amate, pero ha incumplido su compromiso de dejar en libertad al profesor, con el argumento de que sus cargos son de orden federal.

De hecho, La Voz del Amate ya no se ubica en la cárcel estatal El Amate, sino en el Centro de Readaptación Social de Sentenciados (Cerss) número 5, en San Cristóbal de las Casas. Su traslado a la región de Los Altos fue la parte de su compromiso que sí cumplió el gobierno estatal.

Estos largos años me he esforzado a trabajar en artesanías, en tejidos, con el fin de coadyuvar al sustento familiar, y por otro lado en pensar y en exigir mi libertad, que me fue robada por la injusticia, sostiene Patishtán, quien sigue pagando el crimen de otros (una matanza de policías en El Bosque en 1998, en la cual nunca se demostró responsabilidad alguna del preso, y sí se documentó que las autoridades priístas lo convirtieron en chivo expiatorio, por venganza política, y para dar sospechosamente por cerrado el expediente de un crimen grave que sigue impune).

Aprovecha para recordar que en este 2010, un año más se suma a los aniversarios del EZLN, un enero inolvidable (1994) en donde la gente pobre dijo ya basta, ya basta pero de todo, ahora y hoy en día la verdad debe gobernar ante la injusticia, agrega el documento.

Maestro normalista y oficialista hasta el momento de ser encarcelado, Patishtán se fue convirtiendo en vocero y líder moral de los denominados presos políticos en diversos penales de Chiapas, quienes en 2008 efectuaron una prolongada y trascendental huelga de hambre, logrando la excarcelación de casi todos ellos (cerca de medio centenar; algunos, bases de apoyo zapatistas, y la mayor parte adherentes de la otra campaña).

Traicionado por sus correligionarios priístas en tiempos del gobernador Roberto Albores Guillén, y sin haber sido nunca Patishtán un verdadero opositor del zapatismo (por entonces brutalmente reprimido en el municipio autónomo San Juan de La Libertad), devino simpatizante del zapatismo, y hace cuatro años, fundador de La Voz del Amate y adherente de la otra campaña.