Deportes
Ver día anteriorLunes 28 de diciembre de 2009Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

No soy centro delantero y no vine a anotar goles, destaca

Para analizar a los futbolistas hay mil matices, indica Solari

Atlante, más humilde de lo que pensé, dice el jugador argentino

 
Periódico La Jornada
Lunes 28 de diciembre de 2009, p. 5

Que chiflen, que critiquen, da igual, Santiago Solari baja la pelota con calma y despeja de un balonazo: Yo no vine a hacer goles, no soy delantero y no tengo que cumplir con las expectativas de otros, se defiende el ex jugador de Real Madrid, Inter de Milán, River Plate y San Lorenzo, tras concluir su primer torneo con la playera del Atlante.

A veces uno llega a una liga nueva y no lo conocen. Jugué de volante central o volante por izquierda, relativamente lejos del arco, metí tres goles y a los 33 años es más que aceptable; además, hay muchas otras cosas que uno aporta. Si la gente o el periodismo pensaban que yo venía a jugar de centro delantero, que iba a hacer 10 goles como Villa, el chico de Cruz Azul, bueno, es cuestión de la gente, yo no me puedo hacer responsable de las expectativas ajenas, a mí no me preocupa, responde, y remarca que aún así es el segundo anotador del plantel, junto con El Hobbit Bermúdez y detrás de Rafael Márquez Lugo.

Provocador y ávido de discutir, El Indio ahonda: Es muy facilista medir las actuaciones por los goles y hay centros delanteros que no hacen 15, hacen cuatro, pero ayudan al equipo de otra manera. El futbol se analiza desde muchos puntos de vista y la calidad de los jugadores también, hay mil matices. Como ejemplo menciona a Xavi Alonso, del Barcelona, “no es un goleador; sin embargo, no falla un solo pase en todo el partido, o uno de 80, y hay que ver cómo hace la transición, cuáles son sus intenciones con la pelota, si piensa antes o después. Es mucho más profundo, pero es un análisis que muchos periodistas no hacen, porque probablemente nunca han jugado.

Siempre es subjetivo el análisis, lo que no es subjetivo son las características de los jugadores, esas están demostradas y contrastadas a través del tiempo. Hay cosas que son indiscutibles, dice al dar por concluida la evaluación de su desempeño.

Foto
Santiago Solari, del Atlante, es marcado por Rafael Márquez, del Barça, en la semifinal del Mundial de Clubes de este año, en Abu DhabiFoto Reuters

Pese a que no accedieron a la liguilla, tampoco considera bajo el rendimiento de Potros en este 2009. “El Atlante en 100 años ganó tres títulos y la Concachampions. Es un club humilde, sacrificado, con probablemente el presupuesto más bajo en la primera división de México. La gente se hace ilusiones y por supuesto que el objetivo es clasificar, pero tenemos un equipo que tiene una realidad y un presupuesto”.

Santiago pertenece a una familia emparentada con el futbol: su padre Eduardo y su tío Jorge fueron jugadores y técnicos; sus hermanos Esteban y David también son futbolistas profesionales; el primero estuvo en Pumas y hoy milita en el Almería; el más joven, en Ecuador. Dice que vivir en ese mundo no es tan fácil como se cree, porque significa muchos sacrificios y perderse etapas como la adolescencia; sin embargo, sobresalen el carácter lúdico y las alegrías inolvidables: En esencia, uno está siempre pateando la pelota. Te pueden poner de portero y que no te guste, pero no estás juntando carbón en una mina.

Ya conocía sobre el balompié mexicano, por los años que su padre dirigió aquí, los que su hermano jugó y los que ha visto por televisión. Aún así, se dice sorprendido por lo que halló al vivirlo desde dentro.

En primer lugar, porque Potros es más humilde de lo que pensé, pero es una experiencia nueva, satisfactoria, estoy contento y no me arrepiento en absoluto de la decisión de venir, aunque tenía otras opciones y algunas muchísimo más llamativas desde lo económico y la trascendencia de los clubes, concluye el más exitoso del clan Solari, porque brilló en la Liga de España, la Champions y en el calcio.

También le sorprendió el torneo, porque es difícil la adaptación física a distintos terrenos de juego, (sin embargo) hay un gran ritmo, gran intensidad y gente muy joven jugando.