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El presidente francés insiste en llevar los restos del escritor al Panteón parisino

Sarkozy quiere utilizar a Camus para mejorar su imagen, reprochan críticos

Olivier Todd, biógrafo del autor de El hombre rebelde, teme que se ensucie al icono

Foto
Albert Camus (1913-1960), imagen que ilustra la portada del libro Camus: a contracorriente, de Jean DanielFoto Hulton-Deutsch Collection/ CORBIS
 
Periódico La Jornada
Miércoles 25 de noviembre de 2009, p. 4

París, 24 de noviembre. Aunque tenía un boleto de tren a París, tomó el automóvil. Pero un neumático reventó y el escritor Albert Camus murió en un accidente, a los 46 años. Fue enterrado en 1960, en la localidad provenzal de Lourmarin, cuyas colinas de olivos y cipreses le recordaban su patria argelina.

Ahora quieren trasladar sus restos al Panteón, bajo cuya cúpula son honrados los héroes de la nación. Al menos eso tiene en mente el presidente Nicolas Sarkozy. Los críticos opinan que quiere utilizar de forma póstuma al autor para mejorar su imagen.

Sarkozy es conocido por leer sólo en forma ocasional. Y cuando lo hace, su departamento de comunicación se encarga de que los medios se enteren.

Cuando el escritor francés Jean-Marie Le Clézio obtuvo el Nobel de Literatura en 2008, Sarkozy tomó uno de sus libros como lectura de viaje en el vuelo a la cumbre del G-20 a Washington, según escribió el reportero de un diario cercano al gobierno, quien lo acompañaba.

Durante el viaje a Argelia en 2007, Sarkozy visitó por cuenta propia Tipaza, en la costa mediterránea, y allí elogió la obra de Camus. Agregó que desde que leía a Camus casi lamentaba no haber nacido en Argelia. En la playa de Tipaza transcurre la escena inicial de la novela El extranjero, en la cual un joven asesina por accidente a un árabe de su misma edad.

Las mentiras de los políticos

Al querer elevar a Camus al Panteón, Sarkozy demuestra un interés por la gran literatura del cual en realidad carece, según sus críticos. En el pasado se burló varias veces de que los postulantes para el servicio público leyeran novelas históricas, como La princesa de Clèves. Numerosos intelectuales protestaron contra esa postura y el libro se convirtió en un éxito.

Sería un símbolo extraordinario, dijo Sarkozy sobre su plan de llevar a Camus al Panteón. Agregó que ya está en contacto con la familia de Camus para pedir su consentimiento.

François Mitterrand honró más bien a políticos y científicos, entre otros al europeísta Jean Monnet y el matrimonio Curie, con lo cual Marie Curie es hasta ahora la única mujer en el Panteón.

Camus es idóneo para consenso, se indicó en el Palacio del Elíseo cuando el plan llegó a los medios la semana pasada. El 4 de enero se cumple medio siglo de su muerte. Sin embargo, probablemente Sarkozy no contó con la resistencia que generó su idea.

A Camus no le interesaban los honores, aseguró su hermana Catherine. Dijo que aceptó el Nobel de Literatura en 1957 sobre todo por motivos económicos. Su biógrafo Olivier Todd incluso teme que se ensucie al icono.

Camus, considerado existencialista, sin haberse nunca definido él mismo así, no guardaba muy buena opinión de los políticos. Cada vez que escucho un discurso político me asusta lo poco de humanidad que hay en él. Siempre son las mismas palabras, con las cuales se difunden las mismas mentiras, escribió.

El hombre rebelde (así se llama uno de sus libros) habría encontrado absurdo ser acaparado de esa forma, escribió el diario Le Monde. Al final, su familia decidirá si Camus sigue en el cementerio del pueblo provenzal.