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Recibe elogios la cinta Looking for Eric

Cantona, estrella de cine, sueña con volver al futbol

Un gamberro adorado por los hinchas ingleses

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Cantona fue uno de los jugadores más espectaculares de su tiempo, pero la gran fama mundial la ganó con su patada voladora de kung fu con la que atacó, en 1995, en pleno partido a un espectador rival que le había escupido y ofendido desde las gradas. Por este episodio, fue suspendido por meses y estuvo a punto de ir a la cárcelFoto icons.com
 
Periódico La Jornada
Domingo 1º de noviembre de 2009, p. 7

París/Lisboa, 31 de octubre. En sus tiempos de futbolista profesional, Eric Cantona llegó a ser un auténtico gamberro, tan temido por su fuerte carácter como por sus goles.

Hoy, 12 años después de haber colgado las botas, el francés de 43 años ocupa titulares debido a su sensibilidad artística, ya que se ha convertido en un respetado actor.

Con su reciente película Looking for Eric, del afamado director Ken Loach, Cantona lanzó su carrera internacional, al tiempo que colegas de profesión y medios lo llenan de elogios.

Sin embargo, esta estrella de Hollywood en construcción sueña menos con un premio Óscar y mucho más con un retorno al balompié profesional, sobre todo como entrenador de su antiguo club, el Manchester United.

No sé cuántos años tardará esto en convertirse en realidad, pero mi nombre ya está escrito en el banco del Manchester United. O es el United o nada, afirma el entrenador de la selección de futbol playa de su país.

Está claro que Cantona no olvidó a Inglaterra. Una oferta de aquel país lo salvó cuando, a principios de los años 90, nadie lo quería contratar en su tierra natal.

El delantero, a pesar de su futbol espectacular, era “persona non grata” entre sus compatriotas debido a los constantes incidentes con árbitros, rivales, compañeros de equipo, funcionarios y periodistas.

Con sólo 28 años, estuvo a punto de terminar su carrera prematuramente. Pero llegó una oferta del Leeds United, dónde jugó unos meses, y luego la transferencia al Manchester, que iniciaría una época mítica para los Diablos rojos.

En Manchester, Cantona es aún idolatrado. Lo aman tanto los trabajadores de esa ciudad industrial –que normalmente no tienen buena opinión de los franceses–, como la gente de la clase alta.

Entre 1992 y 1997 Cantona brilló en Manchester con un juego espectacular, pero también con su carisma.

Los seguidores del United lo eligieron jugador del siglo, y hoy incluso los niños que no lo vieron actuar en vivo conocen la canción de la tribuna: Uh, ah, Cantona ... Jesús es nuestro gran amigo y su nombre es Cantona.

En el film de Loach, que recibió muy buenas críticas en los festivales de cine de Cannes, Berlín y Valladolid, entre otros, Cantona se interpreta a sí mismo, aunque en forma de espíritu y con carácter de niño bueno.

En el celuloide, el francés salta de un poster colgado en una pared para convertirse en el guía espiritual de un cartero inglés en plena crisis existencial.

Para Cantona, es algo así como la redención definitiva y en pantalla grande, ya que en su tierra natal parecen haber olvidado sus episodios negativos.