Opinión
Ver día anteriorViernes 30 de octubre de 2009Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Ruta Sonora

#[email protected]úsicaNecesaria

L

a propuesta del Ejecutivo Federal y la Secretaría de Hacienda, aprobada por la Cámara de Diputados, aunque al cierre, aún frenada en el Senado, en torno a gravar las telecomunicaciones con el 3 por ciento, en particular Internet, propició el movimiento social cibernético #InternetNecesario, impulsado por Alejandro Pisanty, profesor universitario y presidente de la Sociedad Internet de México, y León Felipe Sánchez, abogado y vicepresidente de Asuntos Jurídicos de la Asociación Mexicana Empresarial de Software Libre. A sólo una semana de lanzar tal protesta a través de la red social Twitter, se han adherido a la causa cerca de cien mil usuarios, hasta llegar a estar en los trending topics globales (temas de mayor recurrencia). Dicho movimiento llevó a cerca de 300 activistas al Senado el pasado día 22, quienes buscaron frenar tal iniciativa con contrapropuestas de desarrollo que alientan el uso democrático del mismo. Los adherentes a la causa siguen en aumento para seguir demostrando, sin idealismos baratos, que si bien la red es vista como un instrumento de diversión, es igualmente un medio de gran potencial para la comunicación libre e independiente; para el intercambio de contenidos culturales, políticos, científicos y artísticos de todo nivel. Razones por las que es un deber gubernamental impulsarlo, no tasarlo.

Tal iniciativa ha obligado a poner en alto el tema, pues denota lo lejos que están nuestros gobernantes de los académicos, profesionistas, creadores y estudiantes mexicanos, como para no notar que tal ocurrencia fiscal es una propuesta regresiva, tanto en lo tecnológico como en lo social, y contradictoria a la tendencia mundial de hacer más accesible a la población esta vía informativa.

@MúsicaNecesaria

Para muestra, un leve recuento que denota cómo, en cuanto a música y asociaciones gozosas alrededor de ella, la vida sin Internet sería desoladora, pues ha hecho que aquélla fluya como no lo había hecho antes.

A inicios de 2000, en México, por poner un caso cercano, los colectivos en torno a la electrónica (música, diseño, moda, arquitectura) tuvieron un repunte subterráneo gracias al correo electrónico como medio de difusión: la asistencia apabullantemente masiva a raves ligados al video-arte contemporáneo nacieron como un mundo de vida propia, ignorados por y lejanos a los medios tradicionales. Durante la primera mitad de la década, a nivel global, los intercambios musicales de computadora a computadora, mediante sitios peer to peer como Soulseek, Limewire, Kazza, Ares, Mule, propiciaron que la escucha musical creciera desorbitadamente, y la tendencia continúa. Igual papel juegan hoy muchos blogs, los cuales mediante torrents como Rapidshare comparten ligas para descargar música, video, películas, software, etcétera. Y si bien el tema de la adquisición de álbumes y canciones de modo gratuito, comenzó siendo un problema y una queja por parte de los creadores (recordar Metallica contra Napster), hoy las vertientes se dividen. Los más alivianados lo agradecen, pues con ello se dan a conocer: los grupos antes hacían giras para promover un disco; ahora hacen giras gracias a que mucha gente descargó antes su música gratuitamente, y ya los conocen, de modo que de donde recibe retribución económica el artista es de tocar en vivo, y ya no tanto de vender discos. También se dio el fenómeno Radiohead, en que la banda inglesa combinó ambos mundos: no dejar de dar valor a su música, y a la vez dar libertad al usuario para que pague lo que considere pertinente. Actualmente, la tienda legal iTunes permite que el artista gane casi inmediatamente (tras tres meses), un promedio de cinco pesos por canción, cada que alguien la descarga.

De igual forma, el mismo medio ha alentado la misma creación musical, así como la creatividad en todos los rubros que la involucran, al saber que de manera inmediata puede darse a conocer casi toda obra. Y cómo dejar de mencionar a Myspace y Youtube como puntos torales para una difusión aún mayor de música, información, fotos y videos (y aun más recientemente, Facebook y Twitter), para bandas que no cuentan con el apoyo de las disqueras, ese aparato de control ya obsoleto, en extinción. Y la lista sigue: podcasts visuales y un sinfín de manifestaciones independientes, de bajo costo… Todo ello en aras de compartir arte popular, crear comunidades, áreas de pertenencia e identidad globales, sin distinción. Sin duda un derecho, no un lujo.

Como es visible, en todos los rubros ha sucedido, pero a favor de la música, la democratización en cuanto a su alcance y disfrute sería hoy impensable sin un Internet al alcance de las mayorías.

Links básicos: http://j.mp/2vJVHX #internetnecesario y www.cencos.org/es/node/21952/