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Poemas y cartas de un guerrero y un cardenal, reciente obra del autor

Velasco Piña retoma el combate ritual de los Niños Héroes a partir de epístolas
 
Periódico La Jornada
Domingo 10 de mayo de 2009, p. 5

Reconocido por entretejer e interpretar hechos históricos de México con la cosmogonía prehispánica, para el escritor Antonio Velasco Piña las figuras de los Niños Héroes –quienes en 1847 defendieron el Castillo de Chapultepec contra la invasión del ejército estadunidense– representan distintos valores.

Agustín Melgar encarnó el espíritu del honor; Fernando Montes de Oca, el de la sabiduría; Juan de la Barrera, la lealtad; Juan Escutia, el patriotismo; Francisco Márquez, el del valor, y Vicente Suárez, el del amor. A Miguel Miramón, Velasco Piña lo integra en este grupo con el espíritu de la abnegación.

En su más reciente libro, Poemas y cartas de un guerrero y un cardenal, el autor de Regina: 2 de octubre no se olvida recopila materiales que Vicente Suárez dedicó a su novia, Ana María González; en un segundo apartado, las cartas y poemas, escritos originalmente en español (1656), del cardenal italiano Decio Azzolini, enviados a la ex reina Cristina de Suecia, en las que le expresa su apasionado amor.

De Vicente Suárez se presentan 17 cartas y 23 poemas. De estos últimos, 17 están dedicados a la joven poblana y el resto son acrósticos hacia cada uno de los cadetes que junto con él protagonizaron el combate ritual en Chapultepec, comentó Velasco Piña.

De Azzolini a Cristina de Suecia son siete cartas y 30 poemas breves.

Cuatro energías, origen del todo

Editado por Random House Mondadori, el libro, explicó el autor, es importante porque las cartas reflejan cuál era el criterio que se tuvo sobre la invasión estadunidense, desde la perspectiva de ese cadete.

Los textos, cuenta Velasco Piña, “me fueron facilitados por un secreto guardián de las tradiciones del bosque (un guardabosques), quien me permitió copiar a mano los originales, los cuales tienen tachaduras y correcciones, pues son borradores que conservaba Vicente Suárez, los pasaba en limpio y luego los enviaba a su novia.

“Conociendo el carácter ritualista y los fundamentos matemáticos y astronómicos que rigen las acciones de los Guardianes de las Tradiciones, apuntó Velasco Piña, se me permitió copiar exactamente 40 documentos, múltiplo de las cuatro energías o vientos fundamentales que dan origen a todo lo existente y que conforman un ciclo dentro de una espiral, lo cual significa –en este caso– que se cerraba un ciclo e iniciaba otro en la valoración del combate de los Niños Héroes, es decir –explicó el autor–, no sólo fue una epopeya, una guerra militar, sino un combate ritual que permitió la sobrevivencia misma de México, al consolidar con ese hecho la identidad nacional, que antes no existía. Ese era el verdadero significado del combate ritual efectuado en Chapultepec, y así fue captado por el inconsciente colectivo del pueblo mexicano”, concluyó el autor.

La editorial decidió que se integraran los poemas y las cartas de Azzolini, los cuales, al igual que los textos del Niño Héroe, arrojan luces sobre hechos históricos ocurridos en la época en que fueron redactados.