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Aún en fase experimental, sus posibles efectos contra el cáncer, indicó el Ministerio de Salud

Niega el gobierno de Cuba que produzca fármacos basados en veneno de alacrán

Sólo está probado como analgésico, señaló el director de Labiofam

La desmedida demanda de la especie ha causado su depredación; en 20 años ya no existirá, alertó Josefina Cao, de la ULH

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Desde 2004 la toxina del alacrán colorado está en investigación preclínica; terminada esta fase se deberá comprobar que el producto es seguro y que tiene propiedades terapéuticas. En la imagen, extracción de veneno a un alacrán en el Instituto de Biotecnología de la UNAM, en Cuernavaca, MorelosFoto Marco Peláez
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 25 de abril de 2009, p. 4

La Habana, 24 de abril. La investigación sobre los posibles efectos del veneno de alacrán en el tratamiento del cáncer aún está en fase experimental, por lo que Cuba no produce ningún fármaco basado en esa sustancia ni la comercializa, dijo hoy un funcionario del Ministerio de Salud Pública.

Desde 2004 la toxina del Rhopalorus junceus (o alacrán colorado), endémico de Cuba, está en investigación preclínica, en la búsqueda de potenciales propiedades terapéuticas, las cuales incluyen la caracterización fisicoquímica y biológica del veneno, estudios farmacológicos y toxicológicos, que se realizan en animales de laboratorio, dijo el doctor Rafael Pérez Cristiá, director general del Buró Regulatorio para la Protección de la Salud y del Centro para el Control Estatal de la Calidad de los Medicamentos (Cecmed).

El funcionario explicó al diario oficial Granma que en el extranjero se comercializan sustancias que se dice están basadas en el veneno del Rhopalorus junceus, y que supuestamente son de factura cubana.

Pérez Cristiá señaló que la investigación debe concluir primero su fase preclínica, para presentar al Cemced evidencias de la seguridad del producto que demuestren que no causa daño y que es eficaz como fármaco. El siguiente paso sería la autorización para realizar ensayos clínicos en seres humanos.

El director de los Laboratorios Biológicos Farmacéuticos (Labiofam), José Antonio Fraga Castro, citado esta semana por el diario Juventud Rebelde, dijo que ya concluyó el ensayo preclínico y que la investigación que encabeza ese complejo científico ahora está encaminada a disponer de las evidencias necesarias para proponer al Cemced pasar al ensayo clínico.

Las etapas posteriores serían el registro del producto y la elaboración de un preparado diluido del veneno, como medicamento natural.

Hasta ahora, lo único que constituye evidencia probada es la inocuidad del producto y sus propiedades analgésicas y antinflamatorias, por lo que es posible emplearlo como complemento en tratamientos convencionales de pacientes con cáncer en estado avanzado, para ayudarlos a mejorar su calidad de vida, dijo Fraga.

El director de Labiofam precisó que en el protocolo de investigación han participado pacientes cubanos y extranjeros en fase terminal que aceptan expresamente someterse al tratamiento y presentar su historia clínica, documentada por el médico que los atiende.

En esos casos, nuestra institución entrega al paciente el producto de manera gratuita, con una etiqueta que lo identifica como solución natural del veneno, con todas las garantías en cuanto a calidad para ser consumido por un ser humano.

Fraga indicó que las sucursales de Labiofam en Cuba tienen alacranarios para la crianza del animal y la extracción de la toxina, que se envía a la casa matriz en La Habana, donde se procesa; pero las sedes provinciales no tienen facultades para elaborar la solución ni para distribuirla.

Juventud Rebelde también citó a Olga Lidia Jacobo Casanueva, subdirectora de Autorizaciones Sanitarias del Cemced, quien hizo notar que en Cuba hay descontrol en la aplicación del preparado.

El hombre, su peor depredador

La doctora Josefina Cao, de la Universidad de La Habana (ULH), señaló al mismo diario que el conocimiento empírico de los efectos del veneno diluido del Rhopalorus junceus ha provocado la captura indiscriminada de escorpiones y la eliminación o alteración de su hábitat, por lo que ha disminuido la población de la especie en zonas como Guantánamo, Jagüey Grande y Ciénaga de Zapata, Matanzas.

El alacrán colorado tiene muchos depredadores, dijo Cao, “pero hoy su principal devastador es el hombre: lo primero que hace, apenas se aparece ante su vista, es aplastarlo con el pie.

Tengo la convicción de que si no se toman medidas a tiempo, en tan sólo 20 años esa especie no existirá más en nuestra fauna. Se trabaja fuerte por salvarla en Guantánamo y en el Valle del Yumurí, en Matanzas.

Añadió que esa especie de alacrán había sido explotada antes, pero nunca como ocurre ahora, de manera masiva y en todo el país.

En Guantánamo, donde investigadores locales empezaron a estudiar los atributos de ese alacrán, surgieron además una demanda y una utilidad desmedidas de la toxina para aliviar dolencias de todo tipo, lo cual ha fomentado la captura de cualquier alacrán para su comercialización entre nacionales y extranjeros, apuntó Rodolfo Rodríguez, del Centro de Desarrollo de la Montaña de esa provincia.