Mundo
Ver día anteriorSábado 25 de noviembre de 2017Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Lucha antipobreza y reactivación económica, prioridades de la nueva administración

Rinde protesta Emmerson Mnangagwa como presidente interino de Zimbabue

Anuncia que no habrá marcha atrás en el programa de reforma territorial en todo el país

Foto
El nuevo mandatario pronunció su discurso en el estadio nacional de Harare. En éste prometió a los inversionistas garantizar su dinero y dijo que habrá elecciones el año próximoFoto Afp
 
Periódico La Jornada
Sábado 25 de noviembre de 2017, p. 25

Harare.

Emmerson Mnangagwa prestó juramento este viernes como nuevo presidente interino de Zimbabue y sucesor de Robert Mugabe, quien dimitió el pasado martes luego de gobernar el país africano durante 37 años.

El nuevo mandatario anunció como objetivos principales de su administración reactivar la economía y luchar contra la pobreza. Además, se comprometió a gobernar en nombre de los ciudadanos.

En un discurso ante decenas de miles de simpatizantes, Mnangagwa, de 75 años, subrayó que su gobierno dará prioridad a la creación de empleos para generar una mejor vida a los zimbabuenses, quienes padecen desde hace más de una década dificultades económicas.

La meta es una economía que se apoye sobre sus pies. Sólo de esa manera la podremos recuperar, crear empleos y reducir la pobreza, afirmó el gobernante, quien indicó que no se dará marcha atrás al programa de reforma territorial del país, ya que su administración está comprometida con indemnizar a los agricultores blancos cuyas tierras fueron tomadas para ser redistribuidas entre agricultores negros.

Mnangagwa dejó claro que las reformas agrícolas que dieron origen a la ocupación violenta de miles de granjas que eran propiedad de blancos a partir de 2000 no serán revertidas.

Además, dijo, Zimbabue da la bienvenida a asociaciones lucrativas con inversionistas internacionales, con el objetivo de reactivar la economía local en aras de su crecimiento.

Durante la ceremonia de investidura, el mandatario entrante rindió especial tributo al ex presidente Robert Mugabe, a quien calificó de padre, mentor y camarada de armas. Además, subrayó que sus compatriotas nunca deben olvidar el trabajo que el ex gobernante realizó por Zimbabue antes y después de la independencia de Reino Unido, en 1980.

El ex vicepresidente y ex ministro de Defensa prometió garantizar los derechos de los inversorsionistas extranjeros en su país y aseguró que el año próximo se celebrarán elecciones, tal como está previsto. Mnangagwa reiteró el compromiso de Zimbabue de saldar su deuda externa con sus acreedores multilaterales y pidió a los países occidentales eliminar las sanciones impuestas a la nación africana.

El nuevo gobernante, acusado de operar los fraudes electorales y la violencia que permitieron a Mugabe conservar el poder, ofreció una rama de olivo a sus opositores, en un intento por superar las divisiones étnicas y políticas explotadas por su predecesor.

Tengo la intención, es más, estoy obligado a servir a nuestro país como el presidente de todos los ciudadanos, sin importar su color, credo, religión, tribu o filiación política, aseveró Mnangagwa en su discurso, de unos 30 minutos, en el estadio nacional de Harare. Añadió: Zimbabue está listo para una firme renovación de compromisos con todas las naciones del mundo.

Para algunos opositores políticos, el discurso de Mnangagwa representa un cambio bienvenido comparado con la habitual beligerancia del derrocado mandatario Mugabe y pareció mostrar el conocimiento y comprensión que tiene del modelo de China para gestionar la economía.

Pero sus críticos son escépticos con las promesas del nuevo presidente, porque cuestionan su papel en las llamadas masacres de Gukurahundi, ocurridas en Matabeleland en 1983. Se estima que unas 20 mil personas fueron brutalmente asesinadas por una brigada entrenada en Corea del Norte, en medio de una ofensiva contra los opositores a Mugabe.