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Astillero

La depreciación de Pemex

¿Quiebra programada?

Compradores de gangas

Imposible, incineración en Cocula

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A SÓLO OCHO KILÓMETROS DE CÓRDOBA. La Brigada Nacional de Familiares en Búsqueda de Personas Desaparecidas en Veracruz encontró un pozo con huesos humanos en un predio ubicado entre las comunidades San Rafael Calería y El Porvenir. Después de informar a la policía y de que ésta no acudió a preservar el lugar, se advirtió: Sí las autoridades federales no vienen mañana (jueves) a resguardar el área y se hacen cargo de la exhumación de los restos, los vamos a llevar hasta el escritorio de la procuradora Arely GómezFoto Sergio Hernández
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n día antes del estallido mortal en la planta Clorados 3 del complejo Pajaritos, en Coatzacoalcos, el director de Petróleos Mexicanos, José Antonio González Anaya, había dicho con toda puntualidad que si esa empresa no ha encontrado socios para el próximo año, vamos a estar en un problema grave. Ese director y Luis Videgaray, secretario de Hacienda y Crédito Público, se habían reunido en días anteriores con manejadores de portafolios de inversión y agencias de calificación para plantearles la devaluada situación de la firma petrolera mexicana e incentivarlos a entrarle al negocio en crisis.

El valor de la empresa que fue orgullo y sostén de México ha ido disminuyendo aceleradamente, como si tal fuera el objetivo, desde que Enrique Peña Nieto hizo aprobar las llamadas reformas estratégicas, con la de los energéticos como joya (en venta) de la corona. Aquellos anuncios propagandísticos que proclamaban como verdad oficial que Pemex no se privatizaría ni en un tornillo forman parte ahora del baúl del cinismo gubernamental. Todo está en venta de pánico. Entre más rápido mejor y al precio que sea (de ganga), para beneplácito de los interesados, cuyo lema suele ser comprar barato y vender caro, y en estos momentos la riqueza energética nacional (Pemex y Comisión Federal de Electricidad) está barata porque los precios internacionales del barril de crudo han llegado a convenientes niveles ínfimos y porque dicha riqueza ha sido llevada a una quiebra programada, luego de un saqueo de décadas de camarillas sindicales faraónicas (Carlos Romero Deschamps como deleznable ejemplo), funcionarios y políticos dedicados a maniobras de enriquecimiento mediante el contratismo por comisión y empresarios auténticos o habilitados que se han prestado a los manejos corruptos institucionalizados.

El panorama de constantes accidentes en instalaciones petroleras a cargo del Estado mexicano o en alianza u en operaciones coordinadas con compañías privadas (como Mexichem, de Antonio del Valle Ruiz, en Pajaritos) coloca a Pemex en desventaja evidente a la hora de las negociaciones con eventuales socios acostumbrados a la lógica salvaje de las privatizaciones neoliberales. Un experto en esas maniobras es Carlos Salinas de Gortari (recuérdese Teléfonos de México, vendido a Carlos Slim, como uno de los muchos casos de ese favorecimiento a particulares desde el poder político), quien ahora tiene una interlocución privilegiada en Petróleos Mexicanos por conducto de su concuño, el mencionado González Anaya, con quien el ex presidente mantiene plena y fluida relación familiar y política.

El batidillo fiscal, empresarial, administrativo y político en que se mantiene al botín petrolero para su castigada cesión a los bucaneros seleccionados bajo arreglo privado hace que en ciertas instalaciones se hayan abatido los niveles básicos de mantenimiento y que se haya sustituido personal experto por el recién llegado con los nuevos dueños o aspirantes a serlo. En Pajaritos la desgracia ha alcanzado a un número de trabajadores aún no precisado a la hora de cerrar esta columna, aunque se hablaba de cuando menos tres muertos y unos 60 heridos. Son accidentes, según todo indica en los primeros reportes, pero en tales concreciones trágicas suelen influir los factores del descuido, la falta de mantenimiento, el descontrol y las fallas de diversa índole. El antes mencionado director de Pemex, el concuño González Anaya, había dicho a inversionistas de Nueva York, según reporte de Bloomberg, que hay muchas cosas de las que no necesariamente tiene que hacerse cargo Pemex bajo las nuevas reglas.

En su más reciente novela, Cinco esquinas, a Mario Vargas Llosa le ganan la obsesión política personalizada y el trazo de aventuras del erotismo triangular, de tal manera que termina haciendo una obra menor en su catálogo pero, aun así, plena de buen oficio escritural (especialmente el capítulo 20 titulado El remolino). Dedicado a mostrar los entretelones siniestros de la etapa peruana gobernada por el entonces presidente Fujimori y un doctor que sin nombrarlo es fácilmente identificable como Vladimiro Montesinos, el literato nacido en 1936 en Arequipa presenta un mosaico de la violencia ejercida desde el poder, con episodios referidos a la corrupción institucionalizada, el destructor amarillismo periodístico dirigido desde oficinas de gobierno y las formas militarizadas de control social que son fácilmente identificables en otros países latinoamericanos, como México, donde también han abundado los presidentes rapaces y criminalmente abusivos y sus doctores que han sido asesores, jefes de la oficina presidencial, secretarios de hacienda y ocupantes de otros espacios en gabinetes lamentables.

En México, como en otros países, la develación de las monstruosidades del sistema de poco sirve para impulsar cambios verdaderos a partir de una mayor toma de conciencia y una mayor participación cívica y política. En Perú, a pesar de la actualización de memoria que hizo el Nobel (autor de Conversación en la Catedral y La fiesta del chivo, entre otras obras importantes), la ganadora en una insuficiente primera vuelta presidencial fue justamente Keiko, la hija del Fujimori preso, quien se apresta para la siguiente ronda electoral. En México el PRI sigue en el poder federal y se alista a ganar, por las buenas o más bien por las malas, varias gubernaturas este año y, de persistir la división entre los opositores, sobre todo los de eso llamado izquierda, los tres colores podrán seguir venciendo.

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) ha expresado en un peritaje, que en su totalidad está disponible ya en una dirección de Internet (http://goo.gl/jITILO), que no es posible que se hubiera producido un incendio en un basurero de Cocula en los términos relatados por el entonces procurador Jesús Murillo Karam, lo que según esa narración oficial habría incinerado los cuerpos de los normalistas de Ayotzinapa hasta ahora desaparecidos. ¡Hasta mañana!

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