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La adaptación de la partitura de Mozart tuvo su última función en el Lunario del Auditorio

Con calidad y creatividad, La flauta mágica acercó a los niños a la ópera

Diferentes expresiones como títeres, actuación e intepretación vocal se conjugaron ayer en el foro

 
Periódico La Jornada
Lunes 18 de abril de 2011, p. a14

La calidad de interpretación y la creatividad escénica se conjugaron en la ópera para niños La flauta mágica, de Wolfgang Amadeus Mozart, cuya última función se presentó este domingo en el Lunario del Auditorio Nacional.

Como forma de que los chicos y mayores se adentren de manera entretenida al mundo de la ópera, el montaje entretejió diferentes expresiones artísticas. La acción de la historia se desarrolló mediante el uso de títeres en escena; los cantantes aparecieron a veces representando a los personajes y otras interactuaron con las marionetas.

Los cantantes intepretaron en alemán, idioma original del libreto, por lo que se contó con subtitulaje simultáneo a un costado del escenario.

El montaje se complementó con proyecciones animadas y con un ensamble de cámara, integrado por un cuarteto de cuerdas, flauta y piano, bajo la batuta de Carlos Alberto Vázquez.

La obra estuvo integrada por episodios tanto hablados como cantados, y fue adaptada y editada para dotar de mayor fluidez a la historia, aunque respetando el libreto y la partitura, y conservando la línea dramática.

Miguel Hernández Bautista estuvo a cargo de la dirección escénica.

La adaptación a ópera de La flauta mágica cuenta una historia de amor, en la que no faltan la magia, el misticismo y el sentido del humor. En este caso, que se pensó como un montaje dirigido a los más pequeños, se cuenta con narrador.

José Luis Orozco –quien da vida en español al personaje de Buz Lightyear de la saga de Toy Story– dio voz a los personajes de La flauta mágica.

La historia cuenta la historia de cuando el príncipe Tanino se encuentra extraviado en medio de un extraño bosque y a punto de ser devorado por una enorme y siniestra serpiente. En su defensa acuden tres guerreras de la Reina de la Noche, quienes en una heroica batalla dan muerte al bífido.

De esa manera, Tamino se entera de la desaparición de la princesa Pamina, hija de la Reina de la Noche, de quien se enamora al ver su retrato, por lo que se compromete a rescatarla sin conocer los peligros y pruebas de amor que debe enfrentar.

Su arma es una flauta de oro, cuya armonía da felicidad a los hombres. En su viaje, Tamino estará acompañado por Papageno, simpático y estrafalario pajarero, cazador de aves, quien nunca cierra el pico y le imprime tintes de comicidad a la historia.

Las pruebas que Tamino deberá enfrentar en su aventura, rumbo al rencuentro con su amada Pamina, son la verdad y la paciencia, valores que el montaje buscó trasmitir a los niños.

Con el auspicio de Arpegio Producciones Arte y Entretenimiento, La flauta mágica, ópera adaptada para niños, contó con la notable interpretación de Irasema Terrazas (Pamina), Ramón Yamil (Tamino), Charles Oppenheim (Sarastro), Alberto Albarrán (Papageno), Ana de la Vega (La reina de la noche), Joaquín Cruz y Yutsil Romero, entre otros protagonistas.

Las tres damas-guerreras de La Reina de la Noche, fueron intrepretadas por Sandra Maliká, Denise de Ramery y Cassandra Zoé Velasco. Los títeres fueron animados por Catia Ibarra, Luis Rodríguez, Alejandra García y Toma Vela.