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Aprender a morir

El IMSS, más burocracia

C

uando los organismos públicos ponen trabas para recibir el pago puntual por sus servicios, estos se vuelven dudosos, por lo que bien haría el IMSS en revisar sus políticas, siquiera en los procedimientos administrativos.

Molesta e impotente, la encargada de un puesto de periódicos me comenta: No hay derecho, don. Mi mamá tiene 78 años, quedó mal de la cadera tras una operación. Con esfuerzos, mis tres hermanos y yo le pagamos desde hace 15 años el seguro voluntario o facultativo o como se llame, en el Seguro Social. Cada año, acompañada por mí, por mi hermana o por alguna de sus nietas acudimos, con bastantes dificultades y riesgos, a la subdelegación del IMSS en Naucalpan, que durante años estuvo en la calle de San Andrés Atoto, pues el edificio a un costado del Hospital de Traumatología nunca lo terminaron.

“Cuando llegamos, un anuncio informaba que las nuevas oficinas de la subdelegación se habían cambiado a la avenida Lomas Verdes, y un taxista que acababa de dejar pasaje se ofreció a llevarnos por 100 pesos. Como mi mamá ya venía muy cansada después de 40 minutos en camión y dos cuadras caminando de subida, aceptamos. Al llegar a las nuevas oficinas, nuevas escaleras y más amplias, en el módulo dije que veníamos a renovar el seguro voluntario y presenté el juego con original del pago anterior y dos copias, como lo habíamos hecho los pasados 15 años; una joven me informó que ahora se solicitaban más requisitos y me entregó un papelito.

¿Cómo que nuevos requisitos, le dije, si así lo hemos hecho siempre? Pues a partir de este año se exige esta documentación adicional. ¿Y dónde nos informaron? Por Internet. No joda, con trabajos tenemos televisión, respondí enojada antes de regresarnos. Además del original de la renovación y dos copias y del pago, que este año aumentó 3 mil 150 pesos, me pidieron en original y copia: identificación oficial, CURP y comprobante de domicilio, aunque no esté a nombre del asegurado. Como en las anteriores oficinas, los bancos para pagar están lejos, uno en Gran Terraza y otro en Plaza Jardines, y otros cien pesos si consigue taxi. Lo peor es que a un costado de la subdelegación está una sucursal de Inbursa y enfrente una de Santander, pero con estos, el IMSS no tiene convenio. Ni llevándoles el dinero nos facilitan las cosas. Ya ni la friegan. Yo creo que lo hacen para desanimarnos, concluyó.