Opinión
Ver día anteriorMiércoles 17 de mayo de 2023Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
Crítica y esquemas
L

a crítica hacia las propuestas o acciones gubernamentales sigue una ruta facilona. Espera, con impaciencia satisfecha, las palabras o los movimientos del Presidente para, al instante, encontrar el ángulo de ataque. Nada que de él provenga cuadra con sus esquemas y menos con sus sentires, intereses o saberes. Y ahí, en ese retazo conceptual hallado, concentran sus esfuerzos para exhibirlo y derrotarlo. Hacen uso de un eficaz mecanismo adicional. Supondrán que todo lo hace o dice para aumentar su poder y capricho. En su ya probada megalomanía destructiva no puede tratar de renovar, de cambiar para mejor, de cortar lo insano o de sugerir algo nuevo. No, eso está prohibido pensarlo para la sublime cátedra, menos aún reconocer que puede ser una propuesta eficiente, más ajustada con la justicia o el huidizo humanismo.

Desde sus formidables atalayas y cubículos de pensadores penetrantes, sabios, visionarios, desgranan sus razonamientos críticos inapelables. Van acumulando y dando por demostrados, supuestos que, ¡oh coincidencia! No sólo son repetitivos, sino inexactos o simplemente falsos, si no es que lanzados al aire con manifiesta mala intención. Lo dicho hasta aquí no es sorprendente, sino ya muy trillado. Pero se continúa predicando en cuanto medio de comunicación se presta para darles lugar. Y hay que aceptar que son casi todos ellos los que, con firme voluntad propia, prestarán sus páginas y tiempos a los varios críticos cotidianos.

De similar manera a como el Presidente toma cotidianamente la palabra durante las mañaneras, lo hacen sus opositores en sus múltiples espacios disponibles. Porque en esa especie de pregoneros se han convertido. Ya no importa tanto la materia a rebatirle, sino en llegar hasta el precipicio pronosticado, ese a donde AMLO se dirige sin duda alguna. A veces, los críticos se proclaman asesores áulicos y voltean hacia la competencia para recomendarle maneras, formas, atajos para ganar la competencia siguiente. Usan, por ejemplo, la original propuesta de política exterior de abrir las fronteras nacionales a la migración y la confrontan con los actuales y desgarradores sucesos, concluyendo en que fue un error garrafal. No aceptan, ni de refilón, la intención humana que la motivó. La exhiben como causante de la catástrofe presente.

Nadie de la crítica pone el acento en las causas que fuerzan a emigrar a los miles de personas de distintos países. Lugares que han sido el coto de expoliación de empresas trasnacionales, respaldadas o alentadas por la fuerza militar de sus países. O, como sucede, con terribles consecuencias, donde se les ve como tierras de conquista y despojo. Naciones ricas en recursos que son objeto de ambiciones salvajes. Gobiernos elegidos que rechazan las pretensiones del mando central, expuestos a ser castigados con mano severa. Naciones rebeldes a obedecer dictados expropiatorios sujetas a golpes de Estado. Penitentes que deben ser redimidos y forzados a practicar la democracia de los mejores. Todos los opositores locales ven y proclaman la tragedia venezolana como fruto de atrabiliarios dictadores populistas. Todos fingen ignorar o desconocer los efectos de las trágicas sanciones impuestas, bloqueos que no les permiten ni pagar sus compras o deudas. La permanente conspiración para generarles procesos inflacionarios al cotizar, arbitrariamente, la paridad del bolívar y el dólar, al precio que se desea. En fin, nadie explora el efecto de esas 500, o más, sanciones clavadas en el corazón de su economía y vida organizada. Tampoco se oyen defensas de los bienes incautados (Citgo) sin legalidad alguna. Sus cientos de miles de reservas y hasta esa enorme compañía petrolera puesta a remate y control del espurio títere designado. Todo esto es sólo una parte de lo que México está padeciendo ahora, como inmerecido rebote, con la migración masiva de venezolanos. No hay, en la actualidad, algún país que haya lidiado, eficientemente, con este fenómeno migratorio. Los ­europeos, con su arraigado racismo lo sesgan en Turquía a un costo inmenso. El resto, que naufraga en el Mediterráneo, lo reciben a cuentagotas sin obviar el disgusto que les causa. Mientras, siguen colonizando África.

El diferendo actual con la Suprema Corte de Justicia se presta para que, excelsos académicos, abogados de prestigio o historiadores consagrados, se den vuelo en su defensa heroica. El esquema democrático, salido de libros y autores admirados, es arma infalible para rebatir la estéril y caprichosa postura oficial. Se debe respetar la división de poderes, los balances y controles fijados en la ley básica. López Obrador no lo hace porque le molesta todo lo que lo ata. Irá contra ella y no, en realidad, contra los jueces, magistrados o ministros, sino contra la mismísima Constitución. Y, tan tan, se acabó la polémica sesgando los motivos reales. La rampante incomprensión de la crítica en evidencia.