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El Museo del Estanquillo rinde homenaje a la obra del fotógrafo Librado García Smarth

Fue uno de los retratistas más importantes de 1910 a 1930 // Es considerado pionero del modernismo y destacado representante del pictorialismo // Pese a su calidad y fama, quedó en el olvido de forma inexplicable, hasta que Carlos Monsiváis lo rescató en 2008

Foto
▲ La exposición Eterno resplandor permanecerá abierta en el recinto de Isabel la Católica 26 hasta mayo. Sobre estas líneas, Mujer por identificar, ca. 1925, y El ojito de agua, sf.Foto Colección Carlos Monsiváis. Cortesía del Museo del Estanquillo
 
Periódico La Jornada
Viernes 13 de enero de 2023, p. 5

Con la exposición Eterno resplandor, el Museo del Estanquillo rinde homenaje al fotógrafo de principios del siglo XX Librado García Smarth, uno de esos tantos personajes de la cultura y el arte en México que, tras haber gozado en cierta época de gran fama y renombre, de manera inexplicable caen posteriormente en el olvido.

En su caso, bastaron dos décadas, de 1910 a 1930, para encumbrarse como uno de los fotógrafos más importantes de México, sobre todo a partir de dejar de lado la fotografía convencional de estudio para adentrarse en propuestas más elaboradas y arriesgadas que lo sitúan como uno de los máximos representantes del pictorialismo y pionero del modernismo en nuestro país.

Aunque estaba en la cumbre de su carrera, de forma misteriosa desapareció en los albores de los años 30, con lo cual quedó en el olvido por más de medio siglo.

“Fue un hombre que se hizo a sí mismo, un artista independiente. Sin embargo, ni su nombre ni su obra forman parte de las historias de la fotografía mexicana. Su revalorización se debe a Carlos Monsiváis (1938-2010), quien reunió alrededor de 70 fotografías suyas y lo presentó en la exposición Te pareces tanto a mí, curada por Rafael Barajas El Fisgón en el Museo del Estanquillo en 2008”, señala el investigador David Torrez, curador de Eterno resplandor.

Esta muestra –cuyo título fue retomado de una crónica de época en la que se hablaba del estudio que Librado García tenía en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en la calle de Madero 66– es la primera individual que un museo presenta sobre el trabajo de este artista, nacido en 1892, mejor conocido como Smarth.

Visión panorámica de su quehacer artístico

Conforman la exposición más de 150 imágenes, así como materiales documental y hemerográfico, provenientes en su mayoría del acervo del Museo del Estanquillo, instancia con la mayor colección de fotografías de este autor, con 70. También hay piezas de colecciones privadas y públicas, como la Casa Museo Luis Barragán, el Fondo Carlos Monsiváis de la Biblioteca de México José Vasconcelos, Fundación Televisa y las galerías López Quiroga, Patricia Conde y GB, entre otras.

La exposición está estructurada en siete apartados o secciones que, a juicio del curador, “dan una visión panorámica de lo que fue el quehacer de este gran fotógrafo de principios del siglo XX, muy famoso en su tiempo, de quien hablaron escritores y poetas y que por alguna razón que desconocemos fue olvidado por más de 55 años. Gracias a la exposición Te pareces tanto a mí se detonó un interés por él y su obra que hasta el momento no cesa e, incluso, lo ha llevado a las grandes ligas de la fotografía, como subastas en Europa”.

Tras aclarar que otra de las intenciones de esta muestra es reconocer y homenajear a Carlos Monsiváis por acercarnos a este autor, David Torrez destaca que en ella se encierran múltiples primicias, como ser la primera ocasión en que se exhibe tal cantidad de fotografías de ese artista, algunas de ellas por vez primera, o los primeros ejemplos de lo que después se denominó fotolibros, o lo que los historiadores y estudiosos consideran los primeros desnudos masculinos en la fotografía mexicana, de 1920.

“La curaduría apuesta a las obras, impresiones vintages, de época, que en su mayoría se exhiben por primera vez a más de un siglo de su creación en este acercamiento antológico al fotógrafo”, apunta el especialista, quien se aventura a suponer que en la inexplicable desaparición de Librado García tuvo que ver su evidente homosexualidad y su origen afromexicano.

Esta presunción es compartida por el investigador Carlos Córdova, especialista en fotografía, quien destaca que ese autor supo salir de la rutina comercial para comenzar a elaborar retratos de calidad, lo cual, naturalmente, provocó muchos celos y envidias de los colegas de su época, por esta calidad experimental del retrato de mujeres, del retrato de hombres desnudos y su atrevimiento.

Es, afirma, un fotógrafo de hace 100 años con enorme actualidad: Habría que entender sus gestos modernos. Uno de ellos es que sus retratos son puestas en escena; no son retratos de un rostro, sino complejas significaciones que incluyen vestidos, cuadros, ambientes y disfraces. Destaca también el carácter de la representaciones; en alguna medida, las personas se muestran no como son, sino como quisieran ser.

Eterno resplandor se mantendrá abierta hasta mayo en el recinto de Isabel la Católica 26, Centro Histórico, de miércoles a lunes, de 10 a 18 horas.