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Chile toma en cuenta el legado de Gabriela Mistral para su nueva Constitución

La poeta fue hostigada en su nación y los periódicos cuestionaron sus escritos transgresores

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▲ La senadora chilena Yasna Provoste Campillay está de visita en México para participar en las actividades que celebran los 100 años de la llegada de Gabriela Mistral a nuestro país.Foto Pablo Ramos
 
Periódico La Jornada
Domingo 24 de julio de 2022, p. 5

La labor educativa y cultural que realizó hace 100 años en México la poeta, diplomática y profesora chilena Gabriela Mistral (1889-1957), primera mujer latinoamericana en recibir el Premio Nobel de Literatura, recobra hoy una extraordinaria vigencia, ya que su legado es de tal relevancia que es tomado en cuenta en la actualidad, como parte del proceso que implica una nueva Constitución, el cual se lleva a cabo en estas semanas en Chile.

De acuerdo con la senadora chilena Yasna Provoste Campillay, presidenta de la Comisión de Educación y Cultura del Senado de su país, y quien fue ministra de Educación durante el primer mandato de Michelle Bachelet, el trabajo docente de Gabriela Mistral comenzó desde temprana edad, cuando se dedicó siendo joven a apoyar y a entender que la educación y la cultura son elementos importantes de la movilización de la sociedad.

De visita en nuestro país para participar en las actividades que celebran los 100 años de la llegada y estancia en México de Gabriela Mistral, Provoste Campillay explicó en entrevista con La Jornada que lo que marcó a la poeta chilena fue la invitación que le extendió el entonces secretario de Educación Pública mexicano José Vasconcelos, en 1922, para formar parte de las llamadas Misiones culturales, proyecto que impulsó en aquel entonces Vasconcelos con el propósito de llevar la educación gratuita a todos los sectores del país, particularmente a las comunidades rurales e indígenas como parte de la reforma educativa.

Dentro de dicha campaña nacional, Mistral tuvo la oportunidad de viajar a distintos estados como Hidalgo, Morelos, Puebla, Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Jalisco, Querétaro y Veracruz, lo que le permitió conocer las dificultades, pero también las esperanzas de un México orgulloso de sus raíces. Eso fue algo que a Mistral la marcó profundamente, comentó Provoste Campillay.

Para la senadora chilena, quien fue candidata presidencial en representación de la Democracia Cristiana y abanderó el pacto de la Unidad Constituyente en la elección presidencial de noviembre de 2021, Gabriela Mistral se sintió muy feliz de su estancia en México, testimonio de ello son algunas de sus cartas. Fue aquí donde sintió un reconocimiento a su trabajo, alejada de los prejuicios de la sociedad chilena de aquel entonces. Es de llamar la atención que Mistral recibió primero el Premio Nobel en 1954 y hasta 10 años después fue reconocida en Chile con el Premio Nacional.

Hay que recordar “que cuando Vasconcelos la invita, y ella se viene a México, el presidente chileno de la época cuestionó por qué invitar a Gabriela, habiendo otras mujeres más preparadas, pero que en realidad eran mujeres que pertenecían a la élite de la sociedad. El secretario Vasconcelos se entera de esto y emitió un cable que decía: ‘Estoy seguro que lo mejor de Chile es Gabriela’.

“Y 100 años después nos damos cuenta de que la élite conservadora chilena no ha cambiado prácticamente nada, aquellos que antes se oponían a que Gabriela estuviera colaborando educativamente en México, son, por decirlo de alguna manera, los mismos que se han opuesto a las grandes transformaciones, en temas que para Mistral fueron tan importantes como la participación de la mujer en el mundo del trabajo, con propuestas como que en las escuelas existan enfermeras escolares.

Lamentablemente las preocupaciones de Gabriela siguen vigentes. Hoy todavía hay una brecha en el ámbito de la educación, entre los sectores más acomodados y los que menos tienen, 100 años después se sigue trabajando en eso.

La conmemoración que recuerda la estancia de Gabriela Mistral en México, destacó Provoste Campillay, “me conmueve muchísimo por el cariño que aquí se le tiene. Gabriela hizo un viaje sin regreso, en el sentido que aquí pudo desarrollar todas sus capacidades, cuando en Chile era hostigada por su labor, cuando los periódicos locales cuestionaban sus escritos por ser transgresores, textos que hacían un llamado a tener una mayor educación para los niños y niñas de las poblaciones rurales, que abogaban por una mayor justicia para las mujeres. Hay que recordar que fue aquí en México donde escribió su libro Lectura para mujeres.

Mistral reconoce en México la importancia de los pueblos originarios, de aquí surge la Gabriela diplomática, la Gabriela feminista, la Gabriela preocupada por la naturaleza, y hoy en Chile esa labor y espíritu, a través de lo que será una nueva constitución, se propone el reconocimiento de un Estado plurinacional, con derechos sociales, políticos, económicos, educativos, culturales y medioambientales.

El reconocimiento y cariño que se le rinde a Gabriela Mistral en México nos conmina a sacudirnos de ciertos estereotipos, colocar a Gabriela en un mayor sitial, y hacer una mayor revaloración de su obra y su legado en Chile.

No ha ocurrido así, explicó, porque, me parece, tiene que ver con una élite que ha permanecido prácticamente inalterable, que no está dispuesta a reconocer que el acceso a la educación y la cultura se distribuyan de manera democrática. Gabriela es un ejemplo de cómo una mujer, que nació en una ciudad como Vicuña, tuvo la oportunidad de desarrollarse, mientras que esa élite sólo mira capacidad y talento en quienes se encuentran a su alrededor.

Con el reconocimiento que ahora se le rinde a Mistral en México, “parecería que las estrellas se alinean, pues el próximo 4 de septiembre, 15 millones de ciudadanos y ciudadanas chilenas están convocados a votar en el plebiscito para aprobar, o no, el texto de una nueva Constitución, propuesto por la Convención Constitucional, donde la educación y la cultura juegan un papel muy importante, ya que en la anterior Constitución, construida en una dictadura cívico-militar, estableció la educación como un bien de mercado y privilegiaba el lucro en la educación.

El nuevo texto reconoce una visión humanista de la educación y la cultura. Una visión que es parte de la obra y el legado que nos dejó Gabriela Mistral, que se toma en cuenta como parte del proceso constitucionalista, que implica esa nueva constitución. Cuando Gabriela estuvo en México y reconoció la diversidad étnica desde ahí comenzó en Chile una preocupación por reconocer un país plurinacional.

Gabriela Mistral nació en la ciudad de Vicuña, Chile, con el nombre de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga. Su seudónimo es un reconocimiento a dos de sus poetas preferidos: Gabriele D’Annunzio y Frédéric Mistral, el cual usó por primera vez al publicar el poema Del pasado, en 1908.

A 100 años de su estancia en México, se reconoce su obra, trayectoria y legado, los cuales lograron trascender distintas fronteras. Como parte de dichas actividades, el viernes pasado, en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, se realizó una lectura a cuatro voces, de más de 20 poemas, en la que participaron las poetas Kary Cerda, María Vázquez Valdez, Eurídice Román de Dios y Dulce Chiang.