Número 166 Suplemento Informativo de La Jornada Directora General: Carmen Lira Saade Director Fundador: Carlos Payán Velver
Lloviendo sobre mojado: Pandemia y trabajo agrícola
NÚMERO DE PERSONAS CON LAS QUE VIVIERON EN SU ESTANCIA LABORAL
Fuente: Elaboración propia en base a la Encuesta COVID-19 en trabajadores mexiquenses con visa H-2A y

Incertidumbre y salud mental en trabajadores mexiquenses en Estados Unidos y Canadá

Ofelia Becerril Quintana y Giovanni Macías Suárez El Colegio de Michoacán

La pandemia de COVID-19 ha exacerbado la situación de vulnerabilidad y precarización de los trabajadores agrícolas mexicanos que se emplean temporalmente en la agroindustria de alimentos mediante el sistema privado de visas H-2A estadounidense y del Programa binacional de Trabajadores Agrícolas Temporales (PTAT) de Canadá y México. Frente a la emergencia sanitaria, en el año 2020, los gobiernos y empleadores de Estados Unidos y de Canadá promovieron políticas de permanencia o creciente migración temporal con el argumento de que los trabajadores agrícolas temporales, principalmente de México, eran estructuralmente esenciales para el suministro seguro de alimentos de la población que se quedaba en casa, sin embargo, estos trabajadores vivieron altos riesgos potenciales de adquirir el coronavirus.

CÓMO Y CUÁNTAS PERSONAS SE TRASLADABAN DE LA VIVIENDA AL LUGAR DE TRABAJO
Fuente: Elaboración propia en base a la Encuesta COVID-19 en trabajadores mexiquenses con visa H-2A y PTAT.

Incertidumbre, inseguridad y salud mental en trabajadores mexiquenses

En mayo 2021, aplicamos una encuesta sobre el impacto del COVID-19 en trabajadores agrícolas mexiquenses. Se aplicaron a 7 trabajadores del PTAT y a 4 trabajadores H-2A de varias localidades del municipio de Tenancingo (Estado de México). Los resultados revelan vivencias de vulnerabilidad, incertidumbre e inseguridad en el trabajo y serias implicaciones en la salud física y mental de los migrantes. Algunas situaciones de riesgo de contagio expresadas por los trabajadores encuestados muestran que la mayoría se trasladaba de la vivienda al lugar de trabajo en el camión de la empresa (de 16 a 20 trabajadores) y caminando (más de 20 trabajadores) sin guardar distancia, sobre todo en el PTAT. Por su parte, los mexiquenses con visas H-2A, manifestaron que era común conservar la distancia física en el traslado y el lugar de trabajo.

El número de migrantes con los que habitaron los encuestados fue diverso, desde de 1 a 3 trabajadores, hasta más de 15 de ellos. No obstante, uno de los cuatro encuestados con visa H-2A que señaló vivir con entre 4 y 6 trabajadores, indicó que cada uno tenía su cuarto; mientras que el otro, que vivía con entre 11 y 15 migrantes, solo compartía habitación con una persona, situaciones que no se dieron en los del PTAT. En cuanto a la toma de temperatura en el lugar de trabajo, si bien en la mayoría de las granjas era cotidiano, entre los trabajadores del PTAT comentaron que hubo casos en donde nunca se les tomó la temperatura, incluso cuando vivían entre 7 y 15 migrantes.

En los trabajadores encuestados no hubo uso permanente del cubrebocas en la vivienda y el lugar de trabajo, en ambos programas; el único lugar donde siempre lo usaron fue cuando se iban a comprar sus alimentos, trasladándose casi siempre en el camión de la empresa y guardando también la sana distancia. El no uso permanente del cubrebocas en el lugar de trabajo pudo deberse como lo mencionaron los migrantes, a que casi siempre conservaban la sana distancia. En general, la pandemia fue vivida por los trabajadores H-2A y del PTAT con miedo y frustración por permanecer aislados y encerrados. Al parecer fue más notorio entre los migrantes del PTAT por las fuertes restricciones impuestas a los empleadores quienes estuvieron sujetos a inspección y los que no cumplían con los protocolos sanitarios debían pagar una multa de hasta un millón de dólares. La mayoría de los trabajadores de ambos programas recibieron información sobre el COVID-19 en el aeropuerto a su salida de México, al llegar a Canadá o a Estados Unidos y en la granja o campos de cultivo donde trabajaron. Pero esto no sucedió a su regreso a México, pues cerca de la mitad de todos los encuestados no recibió información, siendo más notable en los del PTAT. A pesar de esta situación, de los pocos que recibieron información, en algunos casos les dieron trípticos, cubrebocas, equipo de protección, y hubo un caso en los del PTAT en donde le hicieron una encuesta acerca de cómo le había ido.

Casi todos los trabajadores expresaron su deseo de regresar a trabajar, en 2021, a Canadá o a Estados Unidos, no necesariamente que ya estuvieran vacunados en México, ante todo, la prioridad era ir a trabajar, tenían la seguridad de que si no alcanzaban a vacunarse en México si lo harían en Canadá o en Estados Unidos. A pesar de las situaciones de riesgo en las que estuvieron expuestos los 11 encuestados, ninguno padeció COVID-19 durante su empleo en Canadá o Estados Unidos, contrario a lo que aconteció con algunos de sus familiares en México, donde tres encuestados señalaron que un familiar había padecido esta enfermedad, falleciendo uno de ellos. Sin embargo, hace falta saber el número de trabajadores H-2A y del PTAT del estado de México contagiados y muertos por COVID-19 en 2020.

NÚMERO DE PERSONAS CON LAS QUE VIVÍAN Y SI LES TOMABAN LA TEMPERATURA DIARIAMENTE AL INGRESAR A TRABAJAR
Fuente: Elaboración propia en base a la Encuesta COVID-19 en trabajadores mexiquenses con visa H-2A y PTAT.

Es urgente una agenda política (México-Estados Unidos-Canadá) que fortalezca las políticas de migración temporal y establezca acciones que garanticen la protección de la salud y el empleo de los trabajadores agrícolas estructuralmente esenciales para las economías de aquellos países del Norte. •