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Nunca me ha molestado ser “la hermana de la Barby”: Lourdes Juárez

Ahora soy campeona del CMB, resalta

 
Periódico La Jornada
Martes 15 de diciembre de 2020, p. a12

Lourdes Juárez, nueva campeona mundial en peso supermosca por el CMB, vio el sufrimiento de la ex monarca derrotada, Lupita Martínez, en una esquina del cuadrilátero. La venció el sábado con una actuación sorprendente no sólo para la defensora del cinturón, sino incluso para su promotora que guardaba ciertas dudas sobre si podría vencer a una peleadora con victorias incuestionables. La Pequeña Lulú lo hizo y con solvencia.

Cuando vi a mi rival llorando porque sabía que le había ganado el campeonato, me imaginé lo que sentía en ese momento, dice Lourdes, aún sin asimilar su nueva condición de campeona; no siento feo, porque debe ponerse las pilas y levantarse de la derrota, así es nuestro trabajo. Comprendo que ella vivía su campeonato como el patrimonio de su familia, pero yo también soy mamá y nadie conoce lo que vivimos en el día a día en nuestros hogares.

La hermana menor de Mariana Barby Juárez, pionera del boxeo de mujeres en México, empezó tarde en este oficio, motivada por la carrera destacada de la figura familiar. La inevitable comparación nunca le molestó, pero a veces no comprendía que no reconocieran su esfuerzo y valor para subirse a un cuadrilátero. Ella lo hacía y no la célebre hermana mayor.

“A pesar de ser la hermana de la Barby tuve que esperar mucho por una oportunidad para contender por este campeonato”, aclara Lourdes; “de hecho, como no me cumplieron la mandatoria en peso mosca, busqué una división arriba. Sin embargo, nunca me ha molestado que insistan que soy la hermana de la Barby, ésa es la realidad, pero ahora soy Lourdes Juárez, la campeona del mundo”.

Tal vez esas dudas fueron las que veían como una tarea complicada que Lulú pudiera destronar a Lupita Martínez, con cinco defensas exitosas ante retadoras con estupenda reputación. Intentaron quitarle el cinturón ex monarcas como Kika Chávez, Yuliahn Luna (hoy monarca gallo) e Irma García, pero la campeona las detuvo con el coraje de quien defiende un patrimonio familiar.

Lourdes salió convertida en un pequeño tornado, agresiva e irreductible en su habilidad para moverse por los costados para no dejar que el mayor alcance de su rival le hiciera daño. La entonces monarca nunca pudo someterla y la desesperación la hizo olvidar cualquier estrategia y boxeo planeado.

Trabajé mucho para pelear con mi estilo, explica; es un boxeo que traté de pulir, nunca ceder y que me lleve atrás la rival, pero sin permitirle que se sienta cómoda con su alcance. Eso sí, cuando me sentí fuerte me planté a tirar golpes.

Al final del combate, Lourdes sabía que había ganado. Se lo advertía la confianza con la que peleó y la desesperación de los golpes de Martínez, pero sobre todo el rostro afligido de su oponente.

Las emociones no las oculta el rostro, comenta Juárez; “yo vi a Lupita y la vi angustiada, con esa desesperación de que no podía permitirse perder. Su cara me lo dijo”.