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El chaleco de Zoé Robledo en San Quintín
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l 12 de octubre de 2019, durante la gira de AMLO por 80 hospitales del programa IMSS-Bienestar (PIB), el director general del IMSS leyó un discurso en el hospital rural San Quintín, Baja California, dónde sostuvo: hay que reconocer a la gente de acción comunitaria, los voluntarios de salud. El Modelo de Atención Integral a la Salud (MAIS) del PIB, a diferencia de otros, ha hecho de la salud preventiva un pilar: no espera que la gente llegue enferma.

Y aclaró: por eso el trabajo de Acción Comunitaria es tan importante. Yo porto su chaleco en homenaje sencillo. Felicidades a los compañeros de acción comunitaria. Porque este modelo tiene, dentro de sus aliados, a los voluntarios rurales de la salud. Que no les pagan: lo que reciben es el honor de servirle a su comunidad. El respeto a la diversidad indígena: a parteras y médicos tradicionales que tanto ayudan con su sabiduría indígena.

Despúes ofreció hacer una ampliación del hospital, equipo y plantilla con una inversión de 131 millones de pesos: para pasar de 32 consultorios a 60. Que venga más gente y se amplíe el servicio. Habrá dos quirófanos, cuatro lugares nuevos de recuperación posquirúrgica y una terapia intermedia. Un tomógrafo y nuevo equipo de rayos X. Además otro triage en urgencias. Será el primer hospital que tendrá nuevas cuatro especialidades. Y, gracias al Instituto Nacional de Pueblos Indígenas, una nueva ambulancia. San Quintín tendrá el hospital con más servicios y de mejor calidad: el más lejano que tenemos en el PIB.

Es claro que Robledo no acaba de comprender la naturaleza preventiva del MAIS que opera en el PIB y que publicita sin acabar de asumirlo en la 4T.

¿Por qué hacer crecer un hospital rural de segundo nivel cuando no dispone de la seguridad –mucho menos la garantía– de que los jornaleros puedan llegar a él? ¿Por qué mejor no ampliar los servicios mediante más unidades móviles que lleguen adonde normalmente no se puede llegar? ¿Por qué no obligar a las 15 familias y consorcios extranjeros que detentan los campos productores a que incluyan o permitan la construcción de unidades médico-rurales? ¿O la creación de espacios para realizar la educación, promoción y autocuidado para la salud? Aún más. En el MAIS, ciertamente, del PIB, esos servicios no significan exclusivamente dar consulta.

La FAO (2018) reportó que en México, los jornaleros sobreviven en realidades laborales comprometedoras: trabajan en fincas donde se cultivan hortalizas de exportación: fresa, tomate, pepino y mora, bajo condiciones humillantes. En jornadas extensas, sin día de descanso, vacaciones o seguridad social. Los capataces abusan de las mujeres y algunas llevan a sus hijos para que realicen faenas. Viven en asentamientos provisionales, hacinados, sin servicios básicos, con techos de lámina y pisos de tierra. Se mueven con sus familias. El trabajo infantil está incluido. Toda la familia trabaja. El promedio de escolaridad es de 5.9 años: primaria incompleta. Un cuarto de la población no habla español sino una lengua indígena.

El MAIS del PIB debería operar sobre estos determinantes de la salud. La población vive en la zozobra. Su salud, por hecho de ser migrantes internos, ya está vulnerada. De ahí la urgencia de fortalecer la promoción, educación y el autocuidado para la salud, antes que expandir un hospital que atiende daños. Especialmente para una población que se mueve constantemente en diversas locaciones de San Quintín para conseguir el sustento diario.

Agrandar todos los hospitales, como publicita Robledo, refleja lo que no operó en la prevención. Llegar al segundo nivel es llegar tarde: promoción, educación y autocuidado de la salud no cumplieron. El gran desafío del PIB, durante 41 años, ha sido justamente optar por agrandar hospitales frente a la profundización de la prevención efectiva. Eso es lo que hace falta: comunicar cómo va a cambiar la forma de atención. Sólo fortalecer la infraestructura médica ha sido la salida estándar de los 41 años del PIB evitando profundizar esa prevención efectiva: operar resolutivamente sobre los determinantes de la salud.

Para eso está, justamente, el MAIS: un modelo para avanzar en la disminución de los padecimientos, pivoteado desde la participación de la acción comunitaria. Sí el PIB ha llegado hasta dónde hoy día está, ello deriva directamente de esa acción comunitaria. Sin duda, el área médica del PIB ha reconfortado, curado y cuidado, cumpliendo cabalmente con su fundamental intervención.

Así que, reconocer a la gente, sólo portando el chaleco de acción comunitaria, como lo portó Robledo, sólo emblematiza la entera historia de 41 años del PIB: el desafío de fondo para erguir una prevención real y efectiva. Consúltese al respecto: Sánchez, Leal, Escobar y León (2020). IMSS-Bienestar. 40 Años. Visiones operativas: ¿más salud o más medicalización?, por aparecer.

*UAM-Xochimilco