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Los demócratas no podrán frenar el proceso

Trump tiene los votos para nombrar nueva juez en la Suprema Corte

Por encima de la pandemia de Covid-19, la prioridad de la Casa Blanca es controlar el máximo tribunal

Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 23 de septiembre de 2020, p. 27

Nueva York. A seis semanas de la elección nacional se registraron 200 mil muertos por Covid-19 en el país más rico y supuestamente preparado del mundo, pero la prioridad para Donald Trump y la cúpula republicana fue consolidar su poder derechista en la Suprema Corte.

Una y otra vez Trump ha buscado minimizar la pandemia, lo cual continuó esta semana cuando se llegó a 200 mil muertes, algo que todos saben es evidencia del fracaso en le manejo de la crisis sanitaria y ahora económica por el gobierno de Estados Unidos.

El pasado lunes, Trump afirmó que el Covid-19 prácticamente no afecta a nadie, y ayer repitió que ha hecho una labor estupenda e increíble contra el virus. Al preguntrar a la vocera de la Casa Blanca Kayleigh McEnany sobre la cifra de los 200 mil muertos, ésta respondió que ya que algunos habían proyectado hasta 2 millones de decesos, la cifra marcada este martes es debido a la gran labor del presidente.

Estados Unidos es líder mundial en contagios –cerca de 6.9 millones– y en muertos por Covid-19, con 5 por ciento de la población mundial pero con 20 por ciento de los fallecidos.

Los demócratas continúan tratando de colocar al centro del debate electoral el manejo irresponsable de la pandemia que ha hecho el presidente. Ayer el candidato presidencial demócrata Joe Biden envió un mensaje con la cifra de 200 mil repitiendo: no tenía que ser así.

Fue el 29 de febrero cuando se registró la primera muerte confirmada por el nuevo coronavirus; el 23 de mayo el saldo llegó a 100 mil; ayer llegó al doble.

Sin embargo, la prioridad para la cúpula republicana no es la pandemia y sus consecuencias, sino la conquista de la Suprema Corte.

Aun antes de que Trump anuncie a su candidato a juez del máximo tribunal, y antes de que sea enterrada la juez liberal Ruth Bader Ginsberg quedando vacante el puesto, los republicanos están listos para consolidar el control conservador del máximo tribunal, con consecuencias para casi todo asunto nacional, desde derechos y libertades civiles, hasta el derecho al aborto, migración, sistema penal y el proceso electoral.

Con el anuncio del senador Mitt Romney ayer, crítico del presidente, de que se alineará a los deseos de Trump, y el líder del Senado Mitch McConnell, los republicanos ya cuentan con los votos necesarios para la ratificación.

Trump informó su intención de anunciar su selección –la cual, dice, será una mujer– el sábado.

Los demócratas no pueden frenar el proceso, aunque intentarán demorarlo, y ahora la Casa Blanca y los senadores republicanos procederán a ratificar al candidato antes de los comicios nacionales del 3 de noviembre.

Los demócratas han criticado la hipocresía de los republicanos que en 2016 argumentaron que no podían permitir la ratificación del juez nominado por Barack Obama a la Suprema Corte por ser año electoral. Pero Trump dejó claro que esto no se trata de principios, sino de poder, señalando el lunes que cuando uno tiene (la mayoría) del Senado, se puede hacer lo que uno quiera.

El proceso tan rápido y efectivo para lograr este objetivo contrasta con la manera en que han respondido a la crisis económica provocada por el Covid-19, en la cual los legisladores republicanos no han promovido otro paquete de asistencia para los afectados, millones de desempleados y gente que está perdiendo sus hogares.