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Negocios y empresas

Los límites del crecimiento

¿E

s posible que la producción crezca eternamente o llegará un momento en que se frene el desarrollo? Los recursos de la tierra son finitos y limitados, por lo que el ser humano no puede apropiarse y destruir los ecosistemas eternamente con el fin de satisfacer sus crecientes necesidades.

En los hechos, el hombre ha sido uno de los mayores depredadores de la naturaleza y para comprobarlo basta con echarle un vistazo a las enormes islas flotantes de plásticos y basura de todo tipo que contaminan y acaban con la diversidad ecológica en los mares de todo el mundo.

Otra manera de ver la depredación es a través del uso creciente de grandes extensiones para la producción de alimentos. La biodiversidad se ha reducido en forma paulatina al devastar bosques, selvas y praderas para ocupar la tierra y el agua en la producción de maíz, trigo, frijol, sorgo y ganado.

A partir del renacimiento, hace 500 años, la población y la economía han tenido un crecimiento casi ininterrumpido. Sólo en algunos momentos de pandemias y guerras se ha frenado la economía, pero en términos generales, año con año avanza la producción de bienes y servicios y ocupa nuevos territorios en detrimento de otras especies.

El incremento sistemático de la producción, junto con el avance de la ciencia, han permitido que el ser humano tenga un mejor nivel de vida a lo largo de los años, aunque con diferencias sustanciales en la distribución de la riqueza. Además, hay que considerar que las zonas más devastadas del mundo no se encuentran en los países ricos, donde más se consume, sino en las regiones poco desarrolladas.

A pesar de lo comentado, no todo es negativo. Con el avance de la tecnología y con la mayor conciencia del daño que el hombre genera sobre la naturaleza, cada vez se pueden producir más bienes y servicios con menor esfuerzo y con el uso racional de los recursos. Si ponemos el caso de los combustibles fósiles, por ejemplo, ahora se utiliza menos de la mitad de combustible por unidad generada de bienes y servicios que hace un siglo, además del creciente uso de fuentes alternas de energía.

La conclusión es que sí es posible el desarrollo de la economía y el cuidado de la naturaleza en el largo plazo