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Cepal: alimentos y pandemia // OCDE: Gurría ya se cansó

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ramos muchos y parió la abuela, porque a la crisis sanitaria se suma la inseguridad alimentaria y nutricional de millones en América Latina, región en la que tal situación ya era delicada antes de la pandemia y en donde se observa un creciente número de infectados, con Brasil a la cabeza.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe ( Cepal: Sistemas alimentarios y Covid-19 en la región; ¿cómo disminuir las pérdidas y desperdicios de alimentos?) advierte que “algunas de las medidas que los países integrantes de la zona han tomado para intentar frenar la propagación del virus, como el cierre de puertos–-aéreos y marítimos–, las restricciones al libre desplazamiento y el distanciamiento físico han afectado el funcionamiento normal de los sistemas alimentarios”.

Tales interrupciones en los eslabones de la cadena de valor del sistema agroalimentario han tenido como uno de sus resultados mayores pérdidas y desperdicios de alimentos. Aún no estamos en condiciones de decir cuándo disminuirá la tasa de contagios y menos de indicar cuándo recobraremos la normalidad. Semejante incertidumbre hace imperativo analizar de qué maneras las pérdidas y desperdicios de alimentos afectan los sistemas alimentarios. Sólo así podremos, en un segundo momento, diseñar políticas que permitan prevenirlas y reducir su impacto. Por ejemplo, en aquellos casos en los que no sea posible evitar la existencia de excedentes que no se pueden comercializar, se deben tomar las medidas necesarias para facilitar su recuperación y distribución, idealmente entre las poblaciones más vulnerables.

La pandemia ha dislocado todo y cuando ella se supere todo habrá cambiado, con la esperanza de que sea para bien y en el entendido de que nada puede seguir igual a los tiempos previos a la crisis sanitaria.

La Cepal indica que la pérdida y desperdicio de alimentos es un problema mundial que antecede la pandemia, aunque análisis cualitativos indican que ésta ha empeorado durante ella. Por lo mismo, se debe realizar una estimación cuantitativa para saber exactamente cómo la Covid-19 incide en la pérdida y desperdicio de alimentos. La reducción en pérdidas y desperdicios de alimentos puede apuntar a mejorar el rendimiento económico, la seguridad alimentaria, nutrición y/o sostenibilidad ambiental.

Antes de la pandemia, se estimaba que anualmente cerca de 30 por ciento de los alimentos del mundo se perdían o desperdiciaban. Esta estimación permitió aumentar la conciencia sobre el tema y análisis más recientes apuntan a que se redujo a 14 por ciento. Los gobiernos nacionales tienen el gran desafío, primero, de encontrar la mejor manera de medir las mermas y desperdicios de alimentos y, luego, de incorporarlas en el diseño de políticas públicas.

Previo a la crisis sanitaria, apunta la Cepal, se esperaba que las medidas para fortalecer la seguridad alimentaria se enfocarían en los primeros eslabones del sistema agroalimentario y que éstas serían más efectivas en los países de menor ingreso. En pandemia, parece que las medidas de recuperación y distribución de alimentos pueden implementarse a lo largo de la cadena de valor, con diferentes énfasis por país. Así, los países en vías de desarrollo, con altos niveles de inseguridad alimentaria, deberían concentrar sus esfuerzos en impedir las pérdidas de alimentos. Para ello es fundamental extender la vida postcosecha de los productos frescos y fomentar una comercialización más directa (entre agricultor y consumidor). Por el contrario, en las naciones más desarrolladas tienen altos niveles de seguridad alimentaria”.

Las rebanadas del pastel

Otro que ya se cansó: José Ángel Gurría, secretario general de la OCDE desde 2006, anunció oficialmente que no intentará relegirse al frente de esa organización y dejará el cargo en junio de 2021, cuando concluirá su periodo actual. Se trata del mismo personaje que años atrás pronosticó que los neoliberales gobernarían a México cuando menos hasta 2024. No se le hizo.