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Otorgan el 33 Premio Nacional de Danza José Limón a Ruby Gámez
Corresponsal
Periódico La Jornada
Lunes 22 de junio de 2020, p. 7

Monterrey, NL., Como un extraño impasse, el nuevo coronavirus detuvo el fluir de los cuerpos. Los escenarios se cerraron para el teatro, la música y la danza.

En medio de esa suspensión, el bailarín y coreógrafo Ruby Gámez (Monterrey, 1965) fue galardonado con el 33 Premio Nacional de Danza Contemporánea José Limón 2020, uno de los honores más grandes que se puede recibir en su gremio.

Por unanimidad, Gámez fue elegido por el jurado para recibir este premio otorgado por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal) a principios de junio; sin embargo, la ceremonia de entrega del premio, que incluye un estímulo económico de 80 mil pesos, se realizará cuando la pandemia permita realizar una ceremonia.

Con 37 años de carrera, Gámez es referente en el mundo de la danza. Estuvo en Nueva York, becado por el Inbal, y ha dado clases en la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey Escuela de Artes Escénicas, y también fue catedrático en la Universidad Regiomontana (Taller de Danza Contemporánea) y en la Academia de la Danza Mexicana en la Ciudad de México.

Su arte lo ha llevado por el mundo; ha sido alumno, maestro y coreógrafo; sin embargo, aún tiene metas por alcanzar en la danza.

El compromiso es el mismo desde hace 40 años: ser puntual, responsable, honesto con mi trabajo y con las enseñanzas que comparto, tratar de ser mejor maestro y mejor persona cada día o en cada clase. No quedarme con el primer trazo de la creación coreográfica en turno, entrenarme, ser curioso y reconocer que soy ignorante en otras cosas; comprometerme con mi público, señaló en entrevista para La Jornada.

Pero si de metas se trata, una sería ocupar un cargo público para legislar la profesión de los bailarines, coreógrafos y maestros de danza, para que accedan a una mejor calidad de vida en el presente y a futuro.

Aunque el nuevo coronavirus ha detenido las actuaciones en escenarios, la danza para Gámez y sus alumnos no se ha visto interrumpida por completo.

El mundo de la danza está virando hacia lo virtual como un medio para expresarse y comunicarse. Muchos de los grupos de danza, así como bailarines y maestros, están desarrollando y creando clases en línea, pequeñas intervenciones y charlas o mesas de discusión sobre el rumbo de la danza a escala nacional y cómo reincorporarse a la nueva normalidad, así como el rescate de los escenarios y la captación de público.

Las clases que da Gámez en la Escuela Municipal de Danza Contemporánea de Torreón sí se han visto afectadas.

Me ha retado a buscar otras formas de transmitir el conocimiento para que los alumnos sigan en la búsqueda y desarrollo de sus posibilidades corporales sin interrumpir su proceso creativo y de aprendizaje.

Mi cátedra tuvo que ser modificada, mas no coartada, por el coronavirus. En cuanto a Teoría de Gravedad, compañía a la que pertenezco, ha postergado un proyecto beneficiado por el Fonca, al igual que el Premio Nacional de Danza José Limón, que se me entregará de manera presencial en el Festival de Danza del mismo nombre en Culiacán, Sinaloa. Ambos actos seguirán su curso en cuanto las medidas sanitarias sean propicias.