Editorial
Ver día anteriorDomingo 24 de mayo de 2020Ver día siguienteEdiciones anteriores
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En Acapulco, el Covid-19 rebasa la capacidad hospitalaria
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a pandemia de Covid-19 no sigue una pauta de distribución geográfica uniforme. En México, al igual que en la mayoría de los países en que se ha hecho presente (que son casi todos), hay áreas en que la enfermedad alcanza elevados niveles de afectación, mientras que se detectan zonas donde la incidencia del virus se percibe como notoriamente menor.

También la respuesta social al peligro de contagio presenta marcadas diferencias en distintos puntos de la República, en algunos de los cuales parece predominar el escepticismo no sólo respecto a la capacidad letal del virus, sino también respecto a su mera existencia. Para crear conciencia entre la ciudadanía sobre dicho peligro, las autoridades de gobierno de la Ciudad de México establecieron zonas consideradas de alto riesgo, en las que han colocado carteles de advertencia (mercados, tianguis, estaciones de metro y otros sitios de alta concentración poblacional). Y no obstante, en algunas de ellas sigue registrándose una actividad que contraviene todas las recomendaciones y disposiciones adoptadas para minimizar la exposición al coronavirus.

Pero es en Acapulco donde el fenómeno ha llegado a límites que son preocupantes. No obstante que desde el pasado viernes los hospitales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales del Estado (Issste) anunciaron que habían llegado a un punto de saturación y ya no podrían recibir a más personas afectadas por el Covid-19, el gobierno municipal del puerto guerrerense disuelve a diario fiestas, reuniones e improvisados eventos deportivos que se realizan a contramano de todas las advertencias de seguridad. De momento, los pacientes que requieren internación por la pandemia están siendo referidos a otros establecimientos hospitalarios adyacentes al centro turístico; sin embargo, de continuar la tendencia al alza en los contagios (Guerrero ocupa, a la fecha, el tercer lugar nacional en cuanto a crecimiento en ese rubro, aunque la tasa de incidencia de la enfermedad es la número 23 en el país) el problema puede alcanzar proporciones mucho más graves. Hasta ayer, la cifra de casos comprobados a escala estatal era de mil 83, y Acapulco el centro de la epidemia en la entidad. A las instituciones de salud colmadas se le suma la difícil situación por la que atraviesan los dos crematorios de la ciudad, uno de los cuales estaba ayer también saturado, mientras el otro intentaba solventar a marchas forzadas la demanda de ese servicio.

En este contexto, el llamado de la alcaldesa del puerto, Adela Román Ocampo, enfatizando que el virus existe, no es ningún invento y está provocando la muerte de miles de personas en todo el país no ha encontrado el eco que sería deseable para quienes habitan la localidad más poblada de Guerrero y afrontan un elevado riesgo de contagio masivo.

Para mucha gente que vive gracias a la actividad que lleva a cabo día con día, el confinamiento y la virtual parálisis económica que el mismo provoca se convierten en un problema de difícil solución para la subsistencia. No es el caso, sin embargo, de quienes por hartazgo celebran reuniones de esparcimiento que ponen en riesgo su salud, la de los suyos y las de quienes los rodean.