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Kirk Douglas y las horas negras en EU

N

o sólo es un recorrido por su vida familiar y su papel de actor y productor. También, el testimonio de las horas negras que Estados Unidos vivió durante la guerra fría. Y muy especialmente cuando el miedo al comunismo tocó a la industria cinematográfica.

De todo esto cuenta Kirk Douglas en su libro Yo soy Espartaco, en el que describe su lucha contra el macartismo en Hollywood, teniendo como fondo el rodaje de la película Espartaco (1960), la que puso en manos de un joven director: Stanley Kubrick.

Navegando contra la corriente, Douglas encargó el guion a Dalton Trumbo, quien acababa de salir de la cárcel por negarse a testificar ante el Congreso sobre las presuntas actividades antiestadunidenses de un grupo de guionistas conocido como Los 10 de Hollywood.

Esa actitud de Douglas contrastó con la de Gary Cooper, Ronald Reagan y Montgomery Clift, que denunciaron a sus compañeros en el citado comité, del cual formaba parte Rixard Nixon. Y con la de Elia Kazan, quien se sumó a la histeria colectiva que llevó al ostracismo y el exilio a figuras destacadas del cine estadunidense.

Con humor, el actor recién fallecido a la edad de 103 años, comentaba que el temor y división existente a mediados del siglo pasado en su país en buena medida ocurre en la actualidad. Ayer, afirmaba, ‘‘el enemigo creado por el aparato propagandístico del gobierno eran los comunistas. Ahora son los terroristas. Los nombres cambian, pero el miedo permanece’’. Y añade los prejuicios raciales que eran la norma dominante, refiriéndose a la figura de Jackie Robinson, el jugador de beisbol que hizo historia por romper en parte esas barreras con su talento.

Trumbo se exilió en nuestro país gracias al laureado Gabriel Figueroa y a la relación de éste con Adolfo López Mateos, presidente de la República. Aquí pudo crear historias sin poder firmarlas, alimentando al Hollywood que lo despreciaba por su forma de pensar.

En el prólogo de Yo soy Espartaco, George Clooney acierta al señalar: ‘‘La pasta de la que está hecho Kirk Douglas es un material sólido’’.