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Se conocieron en la ciudad, pero la necesidad los unió
 
Periódico La Jornada
Jueves 26 de diciembre de 2019, p. 24

Con una mochila a cuestas, donde conserva todos sus bienes: una muda de ropa, Lorenzo Galindo, de 14 años, tiene claro cuál es su propósito para el próximo año: Llegar a Tijuana y de ahí a Estados Unidos, pero quiero conseguir un permiso temporal, no me quiero morir en el desierto.

Es hondureño y forma parte de los migrantes del éxodo que comenzó a llegar del sur del país a la Ciudad de México hace un año, y que, en una pausa en su camino hacia el norte, se han unido a la población en situación de calle que sobrevive de limosnas.

A la salida de la estación Zócalo del Metro, entre el edificio virreinal que alberga oficinas del gobierno capitalino y el Palacio Nacional, él y sus compañeros de travesía se apostan todas las mañanas en busca de algunas monedas que les ayuden a pasar el día.

Unos llegaron en caravanas y otros solos, pero aquí se encontraron y se han unido en pequeños grupos para sobrevivir. El grupo al que pertenece Lorenzo es originario de San Pedro Sula, pero se conocieron cuando llegaron a la ciudad, donde se identificaron sólo por su acento. De dónde venís vos, nos preguntamos, y de ahí nos juntamos.

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▲ A la salida de la estación Zócalo del Metro se puede observar a grupos de migrantes centroamericanos en busca de obtener algunas monedas para sobrevivir.Foto Rocío González

De los motivos que los hicieron abandonar su tierra natal poco quieren hablar, pero extrañan a la familia y la comida: las baleadas, tortillas de harina con frijoles, queso y mantequilla; o las pupusas, que son como una gorda, la rellenas y la avientas al sartén.

Con un sinnúmero de obstáculos sorteados a su paso –en el caso de Lorenzo es la segunda ocasión que intenta llegar al norte, después de ser repatriado a su país desde Guadalajara, por viajar solo–, la gran urbe no los amedrenta y han aprendido a andar por sus recovecos. Durante el día se distribuyen por distintos puntos, se encuentran en los comedores comunitarios y por la noche buscan algún albergue.

La secretaria de Inclusión y Bienestar Social, Almudena Ocejo, afirmó que la presencia de migrantes en las calles es un fenómeno reciente que se ha identificado durante el nuevo conteo que se realizó en la ciudad. No es un porcentaje mayor; hemos identificado grupos de 15 a 20 de personas, la mayoría de Centroamérica, apuntó.