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Ver día anteriorMiércoles 4 de diciembre de 2019Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Una historia compartida
L

os habaneros viven siempre mirando al mar, aguardando lo bueno y lo malo. Hay lugares para contemplarlo mejor, ya sea desde lo alto o a la altura del malecón. Uno puede pasear al atardecer por el malecón y contemplar a centenares de habaneros en diálogo íntimo con el mar.

Por ahora no se ven entrar los grandes barcos de turistas. Se festeja la llegada de los cargueros. Ojalá que sea diésel, se dice.

No llegan más cruceros a causa de una política agresiva e inmoral que impide que arriben a la isla los grandes grupos de turistas, estrangulando la que era una creciente vía de ingreso de divisas.

Se han prohibido nueve vuelos a ciudades cubanas para las líneas estadunidenses, sólo La Habana recibe vuelos. Los ciudadanos estadunidenses son penados si viajan a la isla. Así se cree que se aísla a Cuba.

Quien pierde son los cubanos, la gente, los incipientes emprendimientos. Es en ese contexto de cerco comercial y financiero, de agresión sistemática que México busca renovar una entrañable relación construida desde hace 117 años.

La visita del presidente Miguel Díaz-Canel a México con una amplia delegación tuvo una característica indudable: su oportunidad.

Las subsecuentes reuniones de trabajo, la gira del canciller Marcelo Ebrard y su comitiva a Cuba permitieron continuar con los trabajos de colaboración que acercan a los dos países en la búsqueda de concertación en todos los campos de la cooperación para el desarrollo.

La reciente Feria Internacional de La Habana fue una buena muestra del interés de las empresas mexicanas por comerciar e invertir en Cuba. Esta relación creciente no se limita a las acciones gubernamentales y empresariales; también los académicos, artistas, bailarines, científicos y cineastas se involucran con gran interés y solidaridad con sus contrapartes en la isla.

Forman parte de esta colaboración más de 200 becarios cubanos que realizan estudios de posgrado en universidades mexicanas, y se avanza en la aplicación de medidas concertadas en materia migratoria, que ordenan y regulan los flujos cíclicos desde la isla.

La Habana celebró hace unos días sus 500 años de fundación y fue la esposa del Presidente de México quien representó a nuestro país, gran momento para rememorar la vinculación que México mantiene con la isla, antes incluso que la llegada de los españoles. Existen huellas de presencia de pobladores indígenas de Yucatán y se siguen las pistas de familias mayas en zonas cercanas a la capital cubana.

De Cuba partió Hernán Cortés hacia Veracruz, y de ahí hacia Tenochtitlán, arrastrando con él las grandezas y miserias de la Conquista y buscando fundar un nuevo mundo.

De Veracruz, de Tuxpan, partió el Granma con los sueños de sus expedicionarios, por hacer un mundo nuevo.

Idas y vueltas por rutas del Golfo de México que la historia nos preserva intactas para recuperarlas.

Vivimos México y Cuba una historia compartida.

Esta intensa relación tiene en la actualidad una connotación muy especial, se da en un contexto regional y geopolítico que revive síntomas de la guerra fría.

Cuba ha contribuido a la solidaridad internacional y juega un destacado papel en la política global.

En esta nueva etapa de la historia de Cuba, una nueva generación de dirigentes, entremezclada con los liderazgos históricos, con una reforma constitucional y continuos cambios en la actualización de su modelo económico, el pueblo de la isla resiste a un acoso que se pensaba superado.

Por ello la importancia del rechazo a la aplicación de la Ley Helms-Burton, y de la votación contundente contra el bloqueo en la Organización de las Naciones Unidas.

México votó por el no al bloqueo, consecuente con su compromiso histórico. El bloqueo es insensato, ineficaz y sólo afecta al ciudadano común.

De ahí el significado que adquiere el alto nivel de la relación bilateral. México busca iniciar una nueva etapa, mejor, más amplia entre nuestros dos países en estos tiempos difíciles.

Leonardo Padura, el escritor cubano que recomendó leer el presidente Andrés Manuel López Obrador hace unos días al recordar su novela sobre el asilo de Trotsky, describió en su novela Paisaje de otoño a su personaje Mario Conde, convocando al huracán que se acerca para que atraviese la ciudad, la destruya y de las ruinas nazca algo nuevo. Huracán, huracán, venir te siento, clama invocando a José María Heredia.

¿Será esta época el adiós a la diplomacia y no hay alternativa a la amenaza extraterritorial, al huracán?

Más que nunca es oportuno apelar a quienes en muchas latitudes están convencidos que la no-interferencia en asuntos internos es el principio fundamental de las relaciones entre estados.

La región y el mundo demandan un sistema de respeto y seguridad.

Es lo que exigen los pueblos y sólo puede conseguirse por medio de la diplomacia.

Es nuestra fundada esperanza.

* Embajador de México en Cuba