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Tres proyectos, tres heridas
L

a de la muerte, la de la vida, la del amor, dice el poeta Miguel Hernández. Así se sienten, mezcla de dolor, indignación y amor por la vida, los testimonios de pueblos indígenas y campesinos de México al compartir por qué rechazan el Tren Maya, el Corredor Transístmico y el Proyecto Integral Morelos.

El equipo de la revista Desinformémonos y otros periodistas invitados, con la coordinación general de Gloria Muñoz, caminaron por varios meses en nueve estados de la República para escuchar a los pueblos afectados por esos tres megaproyectos. Se sumaron a la aventura de documentar en imágenes esos sentires extraordinarios fotógrafos y artistas, como Antonio Turok, Maya Goded, Graciela Iturbide, Miguel Tovar, Ernesto Ramírez y Alberto Cortez.

Recogieron en palabras, sonidos, imágenes y videos 116 testimonios de 35 organizaciones indígenas y campesinas en 40 localidades y comunidades, que forman el documento multimedia Derecho de réplica: hablan los pueblos. Es imprescindible verlo: https://hablanlospueblos.org

“Nos propusimos voltear el micrófono y la cámara e ir a recoger las voces e imágenes no contempladas, las inconformes, las que no caben ni se adaptan al ofrecimiento oficial de progreso, pues insisten en la vida campesina y en la permanencia de su cultura”, nos comparten.

La secuencia de fuertes y bellas imágenes comienza con un video del campesino, comunero y activista Samir Flores Soberanes, de la Asamblea Permanente de los Pueblos de Morelos, en 2012. Sentado en el patio de la escuela, sencillo, tranquilo y alegre, explica que por los impactos y el despojo que implica están en lucha contra una termoeléctrica en Huexca y el Proyecto Integral Morelos. Tenemos que honrar la memoria y las consigna de nuestros héroes (como Emiliano Zapata) que forjaron la historia y nos han dado tanto con sus vidas. No vamos a renunciar a nuestros pueblos, porque aquí nacimos y aquí moriremos en su defensa. No tenemos por qué renunciar a nuestra agua, a nuestra vida. No tenemos por qué renunciar al futuro de nuestros hijos y nietos.

Ese año, López Obrador, entonces en campaña, expresó su acuerdo y solidaridad con estas luchas de los pueblos de Morelos. Una vez elegido Presidente traicionó sus dichos y acusó a campesinos que por años han defendido su tierra, comunidades y formas de vida de ser radicales de izquierda, que no son más que conservadores (Cuautla, 10 de febrero 2019, imágenes en el video Un megaproyecto en tierras de Zapata).

Una descalificación brutalmente asimétrica, que descargó todo el peso de un presidente en funciones, contra dirigentes comunitarios de base. En una zona convulsionada por múltiples violencias abrió de facto un coto de caza contra los opositores al proyecto. Poco después, el 20 de febrero 2019, fue asesinado Samir Flores, sin que hasta hoy el gobierno haya esclarecido el crimen. Tampoco escuchó a los pueblos que demandaron cancelar la consulta que se hizo a contrapelo tres días después del asesinato, aunque la mayoría de los pueblos afectados anunciaron que no participarían. En imágenes históricas, el video contrapone las razones de los pueblos y el fatal desdén presidencial.

Como viento que limpia el alma podemos también leer, oír y ver las voces de mujeres y hombres del istmo de Tehuantepec, que explican cómo el Corredor Transístmico rompería a México por su cintura. Son 12 pueblos originarios en los 60 kilómetros del istmo, distribuidos en más de 500 comunidades chinantecas, chochocos, chontales, huaves, mazatecas, mixtecas, mixes, zapotecas, nahuatlacas, popolucas y zoques. Todas han resistido a los proyectos que se les presentan de la mano del llamado progreso y hoy no es la excepción. Denuncian que este proyecto ya era ambición de muchos gobernantes anteriores y que es para servir a Estados Unidos, intención que queda aún más clara con una carta de López Obrador garantizando a Trump los beneficios que le traerá a ese país el corredor interoceánico. El video En la cintura de México muestra esa carta y las muchas voces que se oponen. El cinturón tan codiciado es territorio de cientos de comunidades. Nuestros abuelos llevan 800 años defendiendo esas tierras, no vamos a abandonar esa defensa ahora, aseguran las comuneras y organizaciones del istmo.

Desde Quintana Roo, Heber Uc Rivero, del Consejo Indígena de Bacalar, explica que el Tren Maya es el intento de conectar diferentes proyectos que desde hace algunos años atropellan a los pueblos mayas en la península de Yucatán, como las granjas de celdas fotovoltaicas, agroindustria y parques eólicos. Lo que hace el tren es unir esos megaproyectos.

Tres proyectos de muerte. No sólo por los impactos ambientales, sino también por la división que crean en comunidades con consultas fraguadas que no respetan sus derechos indígenas, con el reguero de dinero en programas que minan las estructuras comunitarias, con la negación oficial a escuchar a los pueblos.

En la presentación de este documental, el historiador Alfredo López Austin reflexiona que el gobierno marca con descalificación al disidente; divide a la población; acalla voces; enciende fanatismos y genera docilidad de los voceros. ¿Merece esto el pueblo que triunfó en las urnas? ¿Merecen esto los pueblos indígenas que pretenden ser autores de su propio destino? (https://tinyurl.com/yy99pmb8)

En este fuerte y bello proyecto documental, los pueblos indígenas y campesinos contestan.

* Investigadora del Grupo ETC